blog | 10 octubre, 2004

Atrapados en el mercantilismo

ILE

Al Ministro de la Producción, Alfonso Velasquez, solo le faltó que lo condecoraran los empresarios por su buen trabajo realizado en convencer al gobierno de las bondades de las salvaguardas. Fue mejor de lo que hizo Jean Baptiste Colbert en la Francia proteccionista del Siglo XVI aunque no llegó felizmente a ser el Duque de Sully, padre del estatismo económico, quien arruinó la industria francesa de ese entonces. ¡Cuán equivocados están aquellos que creen en las salvaguardas generales!

En las instalaciones de la Sociedad Nacional de Industrias, el ministro se reune con los empresarios para trazar estrategias y acabar de una vez con los nobles empresarios del contrabando. Nuestra crítica casi profética señalaba al Indecopi a merced de Palacio sin autonomía en la elaboración del informe. Ahora el plato está servido para 15,000 empresas beneficiadas de las concesiones reales otorgada por la divina corona chakana.

Mientras tanto los consumidores y pequeños empresarios de la moda y confecciones saldrán perjudicados por esta nueva alza generalizada de los precios de sus productos e insumos. Asi como se le pide al libre mercado cumplir su papel debería también exigírsele al gobierno neutralidad en la toma de decisiones.

Coincido con aquellas posiciones de las asociaciones opuestas al TLC con EE.UU., no por que no me guste el libre comercio, al contrario, lo deseo fervientemente, sino por que el medio empleado para llegar a esta meta es costosa (negociaciones carísimas atrapadas en el mercantilismo empresarial) e inmoral (negocian nuestros derechos a comerciar libremente). En este caso, al igual que las salvaguardas, los empresarios pequeños, sindicatos y comunidades campesinas tienen toda la razón al quejarse del TLC; es decir, de la desigualdad de condiciones que lo ponen en total desventaja frente a una economía con un mercado más libre que el nuestro.

¿Quién en su sano juicio puede apoyar las salvaguardas y el TLC con una economía totalmente infectada de impuestos injustos y regulaciones estatales? ¿Quién puede competir en estas condiciones con sobrecostos laborales, tributarios y normativos? Solo los neoliberales de este gobierno y los fujimoristas pueden ser cómplices de tamaño despropósito.

Como los empresarios están atrapados en las veleidades primaverales del mercantilismo, han perdido total perspectiva holística del problema que tenemos entre manos. El Ejecutivo se esta haciendo el “muertito” con la reforma del rol del estado; no quiere hacer mayor esfuerzo que la de suscribir tratados comerciales o aplicar salvaguardas generales para distraernos del verdadero problema. Ojalá que la respuesta social anti-TLC y salvaguardas haga reflexionar al gobierno, por que en estas condiciones de opresión al mercado libre es imposible encontrarle una salida al Perú.

Por José Luis Tapia, Presidente Ejecutivo del Instituto de Libre Empresa

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