blog | 1 septiembre, 1999

Ayuda social del estado es inmoral

ILE

Friedrich Hayek fue un gran intelectual que escribió sobre cómo asegurar el mayor grado de libertad posible para todos. La solución que él propuso fue “sustituir los fines concretos por normas abstractas universales”. Es decir, la función del Gobierno es hacer cumplir esas normas y proteger a todos contra la invasión a nuestra libertad individual. De acuerdo con esto el Estado que obliga a todos a cumplir fines concretos, entre ellos ayudar por la fuerza a los pobres, coloca a los ciudadanos en una situación de esclavitud. Este acto del Estado es condenado como inmoral por los que defendemos la libertad individual y empresarial.

La ayuda social consiste en que el Estado redistribuye ingresos extraídos de los sueldos, salarios y utilidades generados por los individuos para transferirlos hacia un segmento de la población. Lo inmoral de esta ayuda es cuando todos los individuos una vez que decidieron libremente cómo, dónde y con quién trabajar, el Estado les quita por la fuerza sus ingresos, para dárselos a otros por que no le gustó como quedó distribuido. Obviamente, quitarle a cualquiera sus bienes honestamente adquiridos o parte de ellos, con el pretexto de la ayuda social a los que menos tienen, es una violación de nuestro derecho a la propiedad y, por lo tanto, es inmoral.

Mi propuesta es la eliminación de la ayuda social desde el Estado. ¿Cómo financiar la ayuda social para los que menos tienen? – dirían algunos. La ayuda social se puede obtener por medio de la persuasión y no por el uso de la fuerza a través del Estado. Las comunidades preocupadas por la pobreza pueden apoyarse – y como lo vienen haciendo- en numerosas organizaciones de persuasión en lugar de recurrir al gobierno. Existen muchas organizaciones privadas que ayudan a los pobres como son: las iglesias, beneficencias, fundaciones privadas, universidades, escuelas privadas, empresas privadas, Clubs de Leones, grupos parroquiales, scouts, Clubs de Rotarios, y ONG’s. El gobierno puede colaborar persuadiendo a la gente a ser caritativa. Está demostrado que los ciudadanos se sienten menos necesitados cuando creen que el gobierno lo maneja todo.

La eliminación de la ayuda social logrará la justicia que es saber que uno tiene derecho al fruto de su labor. Así nuestros sueldos y salarios, ahorros y utilidades estarán fuera del alcance de los políticos y gobernantes de turno. Bajemos los impuestos y eliminemos la asistencia gubernamental, y más  ciudadanos responderán al llamado. La caridad no se puede forzar.©

Por José Luis Tapia, Director deILE. www.josetapia.pe

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