blog | 3 julio, 2018

CAPITALISMO CONSCIENTE NO TIENE DEFENSA POLITICA

ILE

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa.

El libro Capitalismo Consciente de John Mackey y Raj Sisodia ha servido para impulsar un movimiento empresarial cuya propuesta es sustituir el capitalismo mercantilista por un capitalismo más humanista que ponga fin al desprestigio de la empresa privada. Este movimiento se viene expandiendo rápidamente desde hace 3 años en los predios empresariales de distintos países y ha llegado hasta la academia. Todo fluye como debe ser y solo faltaría algo: la defensa política del capitalismo consciente.

El entusiasmo mostrado por sus defensores para seguir mejorándole la cara a la empresa privada podría verse afectada si no reconocen que todavía existe la creencia generalizada en la población, y sobre todo en el ambiente político, que el cambio de sistema capitalista hacia uno socialista sería el mejor antídoto para detener la rapacidad de las ganancias siderales que tiene la empresa en perjuicio de los grupos de interés.

La máxima defensa del capitalismo consciente que realizan sus partidarios se encuentra en la empresarial a partir de la muestra de casos de organizaciones lucrativas donde se señala el superior rendimiento económico, la alta paga a sus empleados, el porcentaje superior de impuestos que contribuyen, el cariño generado alrededor de estas empresas y el gran valor que aportan a sus clientes.

El paradigma empresarial que impulsan aplican articuladamente cuatro pilares del capitalismo consciente: propósito superior, el liderazgo consciente, la integración de los agentes implicados, y una cultura y dirección conscientes. Hasta aquí todo va bien, y debemos preguntarnos: ¿si se corrige este discurso empresarial dentro y fuera del entorno con los stakeholders será suficiente para neutralizar y avanzar a pesar de la natural oposición política que sufrirá el capitalismo consciente?

No solo será necesario un nuevo discurso empresarial sino uno de tipo político que enfrente a las fuerzas opositoras que surgirán naturalmente en los debates a futuro. Las empresas por su naturaleza no podrán defenderse así mismas  en la arena política, sino que lo harán por la ley de división de trabajo, los políticos liberales capitalistas que de manera natural llevan en su discurso la defensa de la libre empresa.

Mackey y Sisodia deberían saber que el capitalismo consciente será mejor defendido si este paradigma empresarial se vea reforzado por el discurso del proyecto político de la Gran Devolución, las 5 Reformas, la Estrategia de derogación de las leyes malas y la táctica de los 2/3 de los escaños en el Congreso que impulsa el Foro Liberal de América Latina.

Una alianza de ambos movimientos político empresarial, entre los empresarios conscientes y los 5 reformistas de América Latina, será el mejor dique de contención contra el socialismo del Foro de Sao Paulo, que es la ideología que se le avecina al capitalismo consciente a menos que asuman una decidida posición política de apoyar al liberalismo clásico de libre empresa que ofrece los 5 Reformistas.

La alianza propuesta es la mejor manera de apoyar a todas las empresas, grandes y pequeñas que están intentando sacar lo mejor de estas organizaciones, en esencia capitalistas de libre empresa, para superar los modelos fracasados de Enron, Arthur Andersen, Bear Stearn, Daewoo Motors, y World Com.

Hemos puesto sobre la mesa esta propuesta de defensa política del capitalismo consciente, ahora sus impulsores, Mackey y Sasodia, deberán revisar y articular su paradigma para empezar con el diálogo institucionalizado incorporando la variable política en sus Congresos y Cumbre de los CEOs de manera que puedan iniciar un futuro más seguro para las empresas capitalistas conscientes.

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