blog | 30 julio, 2004

Criterios para una nueva gestión gubernamental (I)

ILE

En el Perú no hay liberalismo ni libre mercado. Ni siquiera en los noventa se logró llegar al 10% de lo que es un verdadero régimen liberal. Lo que hubo fueron ingredientes liberales, pero “una golondrina no hace el verano” reza el dicho, como que unos cuantos ingredientes liberales no hace el liberalismo. Si nos preocupamos por una nueva gestión gubernamental habrá que referirnos a una gestión liberal necesariamente. Por que de gestiones estatistas hemos tenido de sobra. Pero para esclarecer algunos temas conviene repasar unos cuantos criterios en relación a cómo funciona el gobierno y una economía liberal.

Primer criterio: El gobierno es un ente político coercitivo para proteger los derechos individuales

Muchos estatistas consideran que el estado tiene otros fines más allá la de garantizar los derechos a la vida, libertad y propiedad privada. Piensan que el Estado esta ajeno a los intereses particulares de sus gobernantes. Todos critican la acción interesada del empresario, pero casi todos ignoran los intereses del político. Se piensa que el gobierno persigue el bien común o interés social. Pero los politicos son muy peligrosos cuando tienen presupuesto y fuerza represiva a su disposición. El desborde de sus apetitos políticos nos lleva en el peor de los casos a la tiranía y la persecución a sus víctimas cuando no hay estado de derecho.

Segundo criterio: El costo del gobierno no son los impuestos sino lo que se deja de producir

Cuando se detrae dinero del sector privado la producción se reduce. Los recursos extraídos del sector privado se hace a través de los impuestos. En una sociedad estatista los altos impuestos, endeudamiento interno y externo crecen pero la producción decae. Estos recursos extraídos se manifiestan en consumos, ahorros, e inversiones sacrificados, estos, en términos económicos, se llama costo de oportunidad. Una acción del estado siempre desvia recursos del sector privado para fines públicos, pero muchas veces, sino en la mayoría de los casos, son para fines estatales. Es decir, nada con el público. Entonces, en una sociedad estatista de altos impuestos es normal tener una sociedad de individuos empobrecidos, con micro y pequeñas que nunca crecen, mientras por el otro lado tenemos a muchos políticos adinerados y poderosos pero inmorales.

Por Jose Luis Tapia, Presidente de ILE.

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