blog | 5 agosto, 2004

Criterios para una nueva gestión gubernamental (III)

ILE

Sexto criterio: La naturaleza del estado es teleológica

La justificación de la existencia del estado está determinada por sus fines. Se creó para preservar la libertad individual contra los agresores de la propiedad privada y la vida de los ciudadanos, por tal razón, existe para cumplir con sus fines y no como medio para fines de otros.

Setimo criterio: Hacer legislativamente delito de aquello que no lo es moralmente, es destruir inevitablemente el respeto a la Ley.

No tiene fundamento moral imponer impuestos altos e injustos. Un ejemplo, son las personas que no sienten escrúpulos al pasar de contrabando mercancías para no pagar a la SUNAT. Que los hombres sin escrúpulos vulneren para su propio beneficio las leyes de interés general, no prueba nada; pero que ciudadanos normales y morales no se sientan culpables de tales acciones, prueba mucho. No hay nada tan moral como el individuo que busca preservar su existencia mediante la adquisición de productos baratos que él considera esenciales.

Octavo criterio: El libre mercado puede ser llevada a la práctica.

La teoría del libre mercado es simple: puede ser llevada a la perfección aboliendo impuestos injustos, aranceles, y regulaciones para aplicar el estatismo. Estos deben ser llevados a cabo por diferentes burocracias mediante una cuidadosa supervigilancia de ciudadano por ciudadano, lo cual es enormemente costoso y totalitario. Y como condición previa, los politicos y burócratas deben actuar con el absoluto desinterés, ser inaccesibles a la corrupción, a la amistad, es decir deben ser individuos angelicales.

Noveno criterio: Es un acto de fé que el político maximice el bien común.

El interés particular gobierna en la mayoría de los individuos, y los burócratas del sector estatal no son la excepción. Más que de ocuparse del bien común, el funcionario se preocupa primeramente de su bienestar. Es un error suponer que sea altruista, sino por el contrario, es un ser tan egoísta como los otros, y con sus naturales debilidades, y nada tiene de heroico ser altruista que no busca nada a cambio.

Los criterios señalados son solo pequeños aportes a la gran responsabilidad que tienen los gobernantes para con sus ciudadanos. No hay que perder de vista que nuestro futuro como país depende que un gobierno elegido democráticamente tome en cuenta estos criterios si quiere garantizar la armonía económica y política.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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