blog | 5 febrero, 2004

¿Cuál es el mejor programa social?

ILE

Nadie sabe de donde va salir los S/.6,400 millones que anunció el Presidente Toledo para los programas sociales. Al parecer, el dinero sobra en este gobierno, pues no creo que se hayan olvidado de los miles de soles gastados en fiestas y vedettes organizado por el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa). Pero todos los gobiernos – incluido el presente – han utilizado como botín político el dinero que estaba destinado a los pobres. A pesar del decadente desempeño del Estado, todavía no nos hemos terminado de convencer que la mejor ayuda social es el libre mercado.

Algunos políticos dicen que los programas sociales deben ser transferidos a los gobiernos regionales con fiscalización de la Contraloría. Mientras otros se sienten poderosos cuando de modo demagógico ofrecen de todo en época de elecciones. Entidades como el Pronaa, Pronamachs, Foncodes, Conadis, Inabif, y Cooperación Popular son verdaderamente agencias de empleos conque pagan los favores a aquellos quienes apoyaron en la campaña electoral. La supuesta moral que habría detrás de la ayuda estatal está sustentada en unos seudos derechos a la comida, trabajo, y educación que proviene de la doctrina del “Estado Welfare”. Pero hay en esta doctrina una severa violación del principio de identidad: “A” no puede ser “No A”. O es una cosa o es la otra. Y el estado no puede ser a la vez la solución cuando este mismo es el causante de la pobreza.

Por esta razón, a pesar que los gobiernos de África han recibido más de US$ 100,000 millones en ayuda social en los últimos 40 años, sigue siendo un continente pobre. Aquí lo que hay que hacer es cambiar el actual modelo neoliberal. Este modelo acepta como normal que la burocracia estatal se lleve el 60% del presupuesto de los programas “sociales”, pero no considera la opción de transferir estos programas al sector privado no lucrativo. Por ejemplo, mediante una licitación internacional se puede convocar al Rotary Club Internacional, Caritas, Adra, y fundaciones con credibilidad en el tercer sector. Creemos que toda empresarialidad social debe ser compensada hasta con una deducción del 50% de la renta neta global imponible.

Pero esta es una parte transitoria de la solución. La gran reforma pendiente es la de restituir el libre mercado para generalizar la riqueza entre todos los peruanos y no solamente a los pobres. Así nos evitaremos seguir pagando altos impuestos para financiar efímeros relanzamientos, fiestas de sus funcionarios e inevitables coimas y sobreprecios que bordean el 10% del presupuesto.

Por eso: ¡no olvidar una cosa!: mucho mejor que relanzar programas sociales, es tener una economía de libre mercado, productiva y rica, en capacidad de satisfacer las necesidades del grueso de la población mediante los ingresos factoriales. ¿Por qué tener que vivir de la caridad -estatal o privada- si podemos vivir de la actividad económica, como debe ser?

 

Por Jose Luis Tapia, Director General del Instituto de Libre Empresa.

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