blog | 22 julio, 2004

Democracia condecora a dictadura

ILE

Una de ripley!: el Presidente del Congreso, Henry Pease, condecoró con “Medalla de Honor” a Héctor Cornejo Chávez, un “periodista” que expropió un diario a sus colegas periodistas por órdenes del dictador militar Velasco Alvarado. Las devaluadas distinciones honoríficas esperan su turno de ser entregadas a otros como Mirko Lauer y Hugo Neira por su papel desempeñado en la expropiación de los diarios Correo y La Crónica un 27 de julio de 1974.  El diario Expreso fue expropiado 4 años antes mediante Decreto Ley 18169 del 3 de marzo de 1970 que en sus artículos 1 y 2 decian lo siguiente: “Artículo 1º Declárase de interés social, la expropiación de las acciones emitidas por Editora Nacional S.A.” y “Artículo 2º Comprendase en esta expropiación los bienes muebles e inmuebles de propiedad de terceros en actual posesión por la citada compañia mercantil y que se juzguen necesarios para el cumplimiento de su objeto”. La onminiosa dictadura velasquista es ahora condecorada por el “ilustre” Congreso.

Me auno plenamente con la indignación de don Luis García Miró, director de Expreso, por este acto insultante a las personas dignas de este país, sobre todo que ahora nuestra democracia “ilimitada” está albergando en su seno a quienes fueron verdugos de  la dictadura velasquista como el premier Carlos Ferrero, Luis Arias Grazziani, Rafael Roncagliolo, entre otros que están enquistados en el poder. Aunque no debiera extrañarnos mucho ya que el presidente Toledo durante su mitin de cierre de campaña se abrazó en el estrado oficial con otro exdictador; el general ® Francisco Morales Bermudez Cerruti.

Los liberales recordaremos que un 20 de julio de 2004  la democracia se ensució al condecorar a la dictadura velasquista, por su labor desarrollada en la expropiación de los diarios en la década de los setenta, y por las persecuciones políticas, muertes, encierros y destierros gracias al nacionalismo estatista del general Velasco.

Nuestras generaciones nacidas en los ochenta y noventa no deben olvidar los nombres de estos individuos. Observen cómo nuestros falsos demócratas se condecoran entre ellos, se toman fotos para el recuerdo, y la pasan muy bien al lado de whiskies y champagnes, y todo pagado con el dinero de nuestros bolsilllos. No se olviden que ustedes serán los jueces que sancionarán ejemplarmente a estos individuos en un futuro no muy lejano.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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