blog | 18 julio, 2000

Desactivación de 11 ministerios

ILE

Si queremos hacer un acto de justicia y empezar por resolver el problema de la recesión económica, desinstitucionalización del estado de derecho y desempleo, sólo bastara que el Ejecutivo remita un Proyecto de Ley al Congreso proponiendo la desactivación de 11 ministerios de los 15 existentes, mientras que los cuatros restantes pasen a ser secretarías.

En efecto, la existencia de ministerios sobrantes como de economía y finanzas, educación, educación, salud, trabajo y promoción social, agricultura, industria, turismo, integración y negociaciones comerciales internacionales, transporte y comunicaciones, energía y minas, pesquería y promoción de la mujer y desarrollo humano, sustrae de los bolsillos de los peruanos aproximadamente S/.25,064 millones, mientras que, con una eventual minimización del tamaño del Estado no tendría sentido cobrar los actuales impuestos que llegan a un 18%  de presión tributaria sobre el sector privado.

Se estima que sólo bastaría con recaudar S/.7 083 millones y no como es actualmente de S/. 32 147 millones, para permitir que los empresarios produzcan más riqueza, empleo, servicios de seguridad, educación, y salud y demás bienes y servicios que los consumidores demanden. Con este pequeño presupuesto servirá para financiar las Secretarías de Relaciones Exteriores, Defensa, Interior y de Justicia para garantizar la vida, paz, seguridad y la propiedad privada de todos los individuos.

Es necesario que el Estado sólo proporcione seguridad y justicia para tenga un buen desempeño y no como viene sucediendo actualmente que al abarcar muchas funciones no proporciona buenos servicios públicos.

En la última encuesta de Apoyo correspondiente a la segunda quincena de julio de 2000, realizada en Lima Metropolitana, indica que los servicios que proporciona el Estado no han mejorado; justicia (73%), educación (62%), salud (56%), corrupción (73%) y seguridad (60%).

Debemos considerar que el Estado está compuesto por politicos y burócratas. Ellos se comportan esencialmente, como cualquier otra persona.

El principal interés de los políticos es resultar electos una y otra vez; por esa misma causa es que los políticos en general desean ascender en el escalafón burocrático, para obtener así mayores presupuestos  sin considerar que sus acciones se financian con mayores impuestos a los ciudadanos mediante aranceles, IGV, impuesto a la renta, impuesto selectivo al consumo, impuesto a la solidaridad, regulaciones, trámites, papeleos, y licencias.

La supuesta “necesidad  fiscal” de los  gobiernos no es otra cosa que aceptar la siguiente imposición: “de todas maneras dame tu dinero que no tienes otra opción”.

La realidad es que la libre empresa es la salida. Los empresarios y consumidores son los que producen la riqueza y proporcionan servicios de salud, educación, seguridad, alimentación, diversión, entre otras numerosas demandas.

Como el Gobierno se lleva gran parte de la riqueza que producen y no ha liberalizado más el mercado eso explica por que el sector privado está recesado, no ahorra, no reinvierte y no crece.

Todo estos efectos se manifiestan en un mayor desempleo, pobreza y falta de inversión privada.

Esta situación anómala se sostiene en una cultura altruista del Estado que encuentra sólo virtud en el sacrificio de los intereses propios para beneficiar a otros individuos.

De ahí que al disminuir y eliminar algunos de los actuales impuestos se hará un acto de justicia por que se le estará devolviendo el dinero que pertenece a los empresarios y consumidores para que lo disfruten como mejor les parece.

En conclusión, la economía de los empresarios, consumidores y público en general puede mejorar sustantivamente si se aplica la gran reforma estructural que pasa por reducir el tamaño del Estado desactivando los 11 ministerios sobrantes arriba señalados.

Se espera que una vez aplicado esta medida el sector privado se concentre en producir riqueza y se aleje el paternalismo del Estado para siempre.

Es la institucionalización del estado de derecho y la libertad empresarial.©

Por Myriam Ortiz Herrera, Directora de Economía de ILE.

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