blog | 12 julio, 2017

Disparan al blanco equivocado

ILE

La tragedia del Cerro San Cristóbal, con 10 fallecidos y 47 heridos, ha comenzado con el ejercicio de encontrar responsables. Por un lado, le echan la culpa a la empresa Green Bus y por el otro lado, a las autoridades municipales de Lima Metropolitana y del Rímac. Otros despistados atribuyen a la informalidad como la madre de todas las tragedias. Ahora insinúan que el cerro estaba bajo jurisdicción de la Superintendencia de Bienes Nacionales. Esta tragedia es la punta del iceberg de muchas otras: el fracaso de la gestión estatal del sistema de transporte público.

Comencemos por preguntarnos ¿no es más que una coincidencia que esta tragedia pase por hallar a los culpables distrayendo el verdadero debate de la reforma del transporte? ¿Acaso no puede haber otras salidas que ofrezcan mejores resultados?

En el Journal of Libertarian Studies (Volume 3, Number 2, 1979), Walter Block señala que la falla del transporte público se debe que las calles y rutas les pertenece al estado y están siendo sobre explotadas por vehículos que no pueden racionalizar sus usos con precios reales. Lo que quiere decir es que aplicar los principios de una gestión privada al sistema de transporte público sería mucho más conveniente que el estatal.

No hay razones de peso para que la autoridad municipal o nacional tenga las competencias necesarias en la gestión del sistema de transporte público en vista de los resultados desastrosos que cobran vidas. Por ejemplo, la empresa consultora privada y prestigiosa a nivel internacional como McKinsey&Company ofrece el asesoramiento a los gobiernos en el diseño y gestión del transporte público a bajo costo, de gestión privada y de entera satisfacción para los usuarios del servicio. (Vean en su sitio web lo que ofrecen http://www.mckinsey.com/industries/travel-transport-and-logistics/how-we-help-clients/rail-and-public-transport)

Cada vez más ciudades con un sistema de transporte público altamente ineficiente como Melbourne y Sidney en Australia, están siendo operadas por empresas privadas (https://www.theguardian.com/commentisfree/2015/dec/24/public-transport-private-owners-the-unexamined-trajectory-of-privatisation).

Metropolis como New York están experimentando el fracaso estatal de este servicio público y un experto del nada liberal Brookings Institution está sugiriendo en su estudio “Privatization and Deregulation of the U.S. Transportation System”
la privatización de esta actividad económica (Léalo en: https://www.brookings.edu/book/last-exit/)

Si realmente el gobierno de PPK quiere tomar la iniciativa política debe conversar con Fuerza Popular para hallar caminos legales nada ortodoxos de mejora de la gestión pública, comenzando con mirar alternativas liberales en temas específicos como el transporte público.

Por José Luis Tapia, economista, Director de ILE y profesor de negocios.

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