blog | 22 abril, 2004

Economía Antes Que Democracia

ILE

A nadie le debe sorprender que en el Informe del PNUD sobre la situación de la democracia en países de América, se indique que un 56.3% de los ciudadanos cree que la economía es más importante que la democracia, mientras que un 54.7% apoyaría a un gobierno autoritario si resuelve problemas económicos. ¿Qué nos dice esta encuesta? ¿Acaso la clase política perdió ya su guerra contra el autoritarismo?. Los políticos han creído que su “democracia” era suficiente para mejorar automáticamente la economía. Ahora ellos están cosechando los frutos de sus engaños reiterados a los ciudadanos.

Nuestros políticos han querido extender el significado de democracia, incluso salen a decir que el mercado es una suerte de “democracia económica” o que hay que “democratizar” el crédito, entre otras barbaridades. Lo cierto es que la democracia es por un lado, decisiones por mayoría de votos, y por el otro, sufragio universal para toda persona, y para cualquier decisión, sin restricciones. En su trasnochada imaginación, los políticos conciben muchos otros fines y contenidos para la democracia, por lo general centrados en la igualdad y redistribución de la riqueza. Pero su “democracia” termina por colocar primero en las encuestas al prófugo ex mandatario Alberto Fujimori, por aprobar leyes que excluyen a los nuevos partidos políticos, por mantener a los mismos políticos de siempre, por crear un Acuerdo Nacional sin representación legítima y compuesto por mercantilistas y politicastros.

Pese a que todos los partidos políticos tienen como ideario central la democracia, los hechos persistentes prueban que la democracia en sí misma tiende a degenerar en autoritarismo político y económico como son los tristemente célebres Alberto Fujimori, Belaunde, Paniagua, Toledo y Alan García. Sin límites, la democracia tiende a ser tiránica y esclavizante. Por ello quienes somos liberales le establecemos límites y restricciones protectoras no sólo al Gobierno sino al sufragio.

Somos pocos los que afirmamos que nuestra democracia ilimitada mató las posibilidades económicas del Perú. Por eso el informe del PNUD admite implícitamente el fracaso de esta democracia en la región. Más que hablar de democracia debemos hablar de Gobierno limitado a sus tres funciones propias: represiva, judicial y de obras genuinamente públicas y con mercados libres. Esa es la salida.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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