blog | 4 febrero, 2012

Economía y Riqueza

ILE

El profesor Mark Skousen en su libro Lógica Económica define a la economía como el estudio de cómo la  gente mejora su estándar de vida a través de la creación de riqueza. Este moderno concepto  realista e idóneo desplaza a otros que señalaban a la economía como una asignación de  recursos, pensamiento que sostenían economistas arrogantes.

En épocas pasadas, quienes llevados por esta errónea idea dirigían desde el gobierno la planificación centralizada de la economía que ocasionaba carencia de libertad económica, incremento de pobreza, exclusión social e injusticia. Con este nuevo concepto, la economía se limita a estudiar el desarrollo económico de la población, así como  evaluar y analizar la aplicación de leyes económicas convenientes para que el sistema y las políticas económicas no fracasen.

Otro aspecto de este nuevo concepto es la unidad de análisis. Las personas en forma individual analizan el comportamiento por el cual la gente actúa para sobrevivir y lograr sus objetivos. Solo la acción humana puede hacer posible la economía, por lo que, todo lo producido, invertido, consumido, exportado e importado es motivado por este factor. Por ello, a quienes deseen comprender mejor la economía se les recomienda tener  conocimiento del principio de causalidad, de lo cual nos ocuparemos más adelante.

En cuanto al estándar de vida ésta se da de acuerdo a sus componentes como son: calidad, cantidad y variedad. A la gente se le da el calificativo de pobre cuando no tiene ninguno de estos tres elementos. De otro lado no es suficiente que la población tenga  bienes y servicios, lo más importante es que estos sean de calidad a fin de que eleve su calidad de vida. Otra condición elemental es la variedad en productos y servicios, es decir la alternativa de poder escoger.

Finalmente, ¿Qué es la riqueza? En este nuevo concepto de la economía Riqueza son todos los bienes y servicios.  Y ¿por qué se llaman bienes a los productos que satisfacen la necesidad?. Se les llama así porque estos generan bienestar  a la gente y mejoran su estándar de vida. En la medida que una población tenga más bienes y servicios serán   más ricos en términos materiales, psicológicos, e inclusive espirituales.

Por ello, hay que darle la importancia que se merece al empresario, entendido como el individuo “que descubre oportunidades de ganancias que otros no lo han advertido, y actúa en consecuencia para aprovecharlas”.  Este concepto proviene de dos eminentes economistas Israel M. Kirzner y Jesús Huerta de Soto, representantes de la Escuela Austriaca de Economía, una corriente de pensamiento que promueve y defiende la libertad económica y empresarial.

Habiendo examinado la definición de economía y destacado la importancia de la riqueza como el efecto natural de la acción humana, debemos explicar la forma de razonamiento causal.

Todo lo que observamos a nuestro alrededor: objetos, maquinarias, edificaciones, alimentos, vestidos, educación, servicios, son producto de  la acción creativa empresarial. El ser humano es creativo y productivo y lo que realiza no es por casualidad sino debido a la causalidad de la acción humana, que es el fenómeno mediante el cual se relacionan causas con efectos. Lo difícil es establecer las relaciones causa y efecto de adelante hacia atrás de modo que podamos apreciar las diferentes acciones humanas que han formado parte de  esta compleja realidad mercantil de la división del trabajo que Adam Smith señaló hace más de 200 años en su tratado de “La Riqueza de las Naciones”.

En consecuencia, nada de los productos elaborados pudieron existir antes si es que no hubiera sido por el proceso empresarial de creación de riqueza. Por lo tanto, si no hay acción empresarial no hay creación de riqueza. Es decir, un factor  causa la existencia del otro.

 

El entorno adecuado para el proceso empresarial

La economía no opera sobre lo insustancial. Las acciones económicas de los individuos actúan en un entorno que garantice la producción de riqueza para sostener sus vidas. De no haber  una mínima garantía de protección para las personas  emprendedoras, estas  no lograran concretar  bienes ni servicios.

En ese contexto existe la necesidad de una entidad que proteja el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad privada y esta se llama: Gobierno. El famoso economista Murray Rothbard en su libro Power and Market consideraba a la organización gubernamental una agencia que monopoliza el uso legal de la violencia con el fin de proteger las libertades mencionadas. Sin embargo, si el estado se sobrepasa en este propósito, provoca serios daños en el tejido mercantil ocasionando pobreza, desempleo, inflación, quiebras, alteraciones en el tipo de cambio, todo ello debido al abuso de sus mecanismos e instrumentos para intervenir la economía.

La pobreza la definimos como la ausencia de riqueza y hay dos razones  por la cual  la gente es pobre. La primera es por el impedimento de una entidad  externa (gobierno) y la segunda  por propia voluntad de las personas. En ambos casos, es inevitable  la pobreza. En cuanto a la segunda es inusual, porque se trata de la misma gente que no aspira a crear riqueza. De modo que lo realista y común es considerar que el factor externo o gobierno es el preponderante por ser un depredador de lo producido y por ende causante de este infortunio.

Aunque es poco utilizado en los enfoques corrientes sobre la economía, en mi opinión, la ley es el  instrumento mediante el cual  interviene el  estado para empobrecer. Con la legalidad se controla, regula, planifica, supervisa, y ejecuta las intervenciones en las acciones libres de los individuos, impidiéndoles que puedan conseguir su objetivo de ser prósperos. Como había señalado el politólogo Alberto Mansueti en su libro La Salida, la hiperinflación legislativa es la que produce la hiperinflación de la pobreza.

 

Las leyes naturales y artificiales

Ya que hemos identificado al gobierno como el causante de la destrucción masiva de riqueza, debemos conocer su principal instrumento negativo para la economía empresarial: la ley positiva.

Nadie puede negar  que la economía de libre mercado se auto regula con sus leyes naturales. Estas leyes no fueron creadas por el ser humano de forma deliberada sino que surgieron del propio interactuar, es decir de forma espontánea, como lo afirma Hayek en su libro La Fatal Arrogancia. Nos referimos a las leyes: oferta, demanda, costo de oportunidad, preferencia temporal, no discriminación, incentivos, mínimo desperdicio, economía de escala, rendimientos decrecientes, productividad marginal, utilidad marginal, demanda derivada, pérdidas y ganancias, restricción presupuestal, efecto sustitución, efecto competencia, rendición de cuenta entre otras.

No es posible modificar ni abolir estos principios. Si intentamos hacerlo causaríamos perjuicios, inconvenientes y molestias. Esta comprobado que cuando un gobierno pretende controlar los precios, por ejemplo, imponiendo un salario mínimo, el efecto que crea es el aumento del desempleo y de los costos de producción o cuando decreta incrementos salariales atenta contra la estabilidad laboral de miles de trabajadores y empuja a la micro y pequeña empresa al sector informal porque de otro modo desaparecerán del mercado

Las leyes naturales de la economía tienen un propósito: guiar a los individuos a realizar actos productivos que sean exitosos. Si respetan estas leyes tienen asegurado el éxito empresarial mediante la creación de riqueza.

Cuando precisamos que el único propósito de la existencia del gobierno es  el de proteger el  derecho a la vida, la libertad y a la propiedad publica y privada, se entiende que éste  debe promulgar normas que no impidan que la conducta humana pueda llegar hacia actos pacíficos y cooperativos. Cabe precisar  que  toda norma gubernamental tiene su parte coercitiva y coactiva al igual que la ley natural.

Las leyes gubernamentales no solo deben proteger aquellos actos cooperativos del mercado económico sino también castigar a los agresivos y violentos que vulneren  el orden económico. Con violencia no puede haber  productividad, ni mucho menos el empresariado podrá producir  si se atenta contra sus derechos a la libertad y propiedad privada.

La parte coactiva y coercitiva de las leyes naturales es una amenaza al descalabro económico que deliberadamente  inflige quien  toma la decisión. Si no se respeta las leyes económicas, el fracaso es un hecho. El temor a la frustración impide se violen estas normas. No hay burocracia ni gobierno que controle y sancione el incumplimiento de una ley económica. En cuanto a la ley positiva gubernamental esta tiene un costo ya que  requiere de una mayor burocracia para prevenir y controlar a los depredadores. Si fuéramos  respetuosos de las leyes morales habría una mínima presencia de gobierno, por lo tanto asumiríamos en menor proporción su costo.

El orden del mercado necesita de leyes económicas para que funcionen los intercambios. El mercado es una compleja red donde los individuos en sus roles de consumidores, productores, inversionistas, exportadores, importadores o ahorristas intercambian valores. En ese entorno funciona bien la auto regulación que no necesita de más leyes naturales. Esta compleja red mercantil es muy independiente de la sociedad política donde tiene su propio mercado. Los economistas de la Escuela de Elección Pública han identificado distintos incentivos donde las acciones humanas en este mercado tienen suma negativa (suma cero).

Cuando la sociedad política superpone sus leyes positivas sobre el mercado puede suceder dos cosas: 1) que las leyes gubernamentales coincidan con las económicas y 2)  que las leyes gubernamentales impidan el funcionamiento adecuado de las económicas.

En el primer caso los efectos son: incremento de  riqueza,  ahorro, inversión,  empleo, ingresos, exportaciones, importaciones, esto debido a que las leyes económicas no han sido interferidas  sino mas bien protegidas por las leyes artificiales del gobierno. Es decir no han ingresado  a  la fuerza a la red mercantil, lo que ha permitido que las acciones humanas hayan desplegado todo su potencial económico en el marco del respeto a la libertad y propiedad privada.

En cambio cuando las leyes penetran en la red mercantil violentamente, las leyes económicas se ven afectadas y no  cumplen con su función orientadora de las acciones humanas. Esta situación despliega incentivos perversos que desajustan toda la coordinación económica creando fenómenos antinaturales como informalidad, desempleo, bajos ingresos, bajo ahorro, bajo consumo, baja producción, baja inversión, deshonestidad, corrupción y contaminación lo cual el gobierno evitaría si no legislara en materia económica.

Es necesario mencionar que el gobierno como entidad monopólica del uso legal de la violencia puede realizar actos legítimos en defensa de la vida, libertad y propiedad privada. La misión del gobierno es proteger al ciudadano y no interferir en asuntos económicos que son de índole privado. Mientras las acciones humanas sean pacíficas, cooperativas y económicas no hay razón para que el gobierno intervenga, solo lo podrá hacer cuando la vida, la propiedad y la libertad de las personas estén en peligro por el accionar de terceros.

Son ilegítimos porque su acción traspasa los límites de protección e ingresa al de  la  intervención.  Interfiere sin que existan casos de engaño, estafa, robo o secuestro. Es injusto, porque toda intromisión gubernamental  es violenta y ocasiona daño al tejido económico, lo cual resulta contraproducente a la esencia misma del gobierno. Entonces, ¿Cuál es la real labor del gobierno en la economía? Evidentemente, es la de garantizar que cada individuo pueda ejercer su libertad sin dañar a los demás con su acción económica, actividad de principios pacíficos.

 

Por José Luis Tapia, Director General de ILE. www.josetapia.pe

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