blog | 26 junio, 2013

El Autoritarismo dentro de la Nueva Ley Universitaria

ILE

Lo que hasta ahora he podido advertir de todas las declaraciones del congresista Mora, Presidente de la Comisión de Educación, es que la nueva ley universitaria va impedir que se deteriore la calidad de la enseñanza y la infraestructura brindada a los estudiantes.

También cree el congresista Mora, que hay libre mercado. Que el estado está ausente y no regula nada en el mercado universitario. Que no existe Conafu, Asamblea Nacional de Rectores, Ministerio de Educación, Municipalidades, Defensa Civil, licencias, autorizaciones, supervisiones. Que todo lo que mencionamos es una percepción equivocada de la realidad. Insiste: hay libre mercado.

Tal despliegue de argumentos contra la libertad se ve enfocada en su tenaz defensa que los instrumentos legales sirven para sancionar y crear superintendencias estatales, porque cree que el estado va solucionar lo que el mercado libre distorsiona.¿?

Respecto de la primera, toda ley coacciona al ser humano para su cumplimiento. Las leyes que tenemos en el Perú coaccionan al máximo creando mercados extra legales.

Claro que para el congresista Mora lo que uno diga a favor del mercado libre sonara a herejía. No puede resistir escuchar que para tener universidades de calidad y con investigación profusa se consigue alentando la libertad y no su amenaza de castigo. Que eliminando las leyes que coaccionan el quehacer humano en este sector se fomenta la creatividad, competencia y calidad.

Incluyo en esta propuesta a todo el sector educativo, empezando por eliminar las leyes de educación y las relacionadas. El congresista acusa a algunas universidades de baja calidad educativa pero evita pensar que la oferta es variada, con distintos precios, y para todos los gustos y calidades.

Respecto de la segunda, en un acto de fe, sostiene que una burocracia puede hacer algo mejor que el libre mercado para regular la calidad educativa.  Ignora el congresista que su utopía necesita de mucha información para administrar eficientemente la oferta educativa. Tanto el ser humano como sus organizaciones, no pueden gestionar eficientemente debido que la información es cambiante e imposible de ser transmitida por la vía formal.

Su propuesta legal pasa por darle poderes monopólicos y concentradores al estado para hacer funcionar la represión contra la libertad. En cambio, se ha demostrado insistentemente en la academia y en la política que las instituciones universitarias de mercado son dispersas, competitivas, pacíficas y liberales en su funcionamiento.

Ya se probó durante décadas la alternativa que el estado regule este sector y ha fracasado. Debemos pensar en otras alternativas que no sean estatales.

Si hay preocupación que algunas universidades estafen al público, los estafados deben acudir a un Juez con medios probatorios para su investigación y posterior sanción si es que hubiese ese delito.

Es pertinente indicar que ese delito no es de mercado, es un tema penal. Para eso necesitamos de un Poder Judicial reformado.

Pero regular a todas las universidades uniformemente con una ley represiva, como si todas fuesen estafadoras a priori, es un prejuicio y desconocimiento de los buenos resultados que han traído a la humanidad los emprendimientos humanos en el mercado.

 

Por José Luis Tapia, Director de ILE. www.josetapia.pe

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