blog | 10 julio, 2003

El estatismo engaña a los empresarios

ILE

Después de una larga espera, el Congreso finalmente aprobó la Ley de Competitividad y Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa. Algunos de sus entusiastas promotores esperan un nuevo impulso para esta clase emergente.

Con mucha satisfacción señalan que de cada 100 empresas privadas 97 son micro y pequeñas, que tres millones son las unidades empresariales, que dan empleo al 74% de la fuerza laboral, y que aportan con más del 40% al producto bruto interno.

Pero, ¿quién podría sostener objetivamente que un pais prospera exclusivamente en base a Mype? ¿O acaso pretende el estatismo engañar a millones de peruanos que saldrán de la pobreza como micro empresarios?

Lo malo es que ya está difundida la falsa creencia que siendo micro o pequeño les va ir bien económicamente o que ser gran empresario equivale a ser intocable por la política. No obstante, la oleada de las Mype tienen más de tres lustros y para nada se ha revertido la precaria situación de miles de jóvenes y adultos.

Otras víctimas son las universidades, ong’s, gobiernos municipales y regionales que siguen ofreciendo desde créditos baratos hasta cursos de motivación a distancia. Para agravar más la situación, el Estatismo engaña a las Mype comprando millones de uniformes, libros, cuadernos, y carpetas haciendo creer que la primavera nunca va acabar. Pero, ¿qué prosperidad pueden mostrarnos los estatistas con sus Mype?.

Lo que se observa son millones de personas con negocios empobrecidos y descapitalizados y con un mercado infectado de regulaciones y altos impuestos que empuja a todos a la informalidad. No es casualidad que el estatismo haya hecho de las Mype una religión, una ideología, una ilusión popular para ocultar la verdadera salida de la pobreza.

Otras preguntas: ¿no son acaso unas cuantas empresas medianas y grandes las que generan el 60% de la riqueza del pais con menos del 30% de la fuerza laboral? ¿No son un buen ejemplo de eficiencia más que los tres millones de Mype juntos?.¿No son las grandes empresas las que atraen cientos de millones de dólares en inversión privada, tecnología, innovación y aumenta unos puntos del PBI?.

Pero lejos de alentarlas éstas son agredidas continuamente por el estatismo a través de sus políticos demagogos, sindicatos y asociaciones de consumidores que se prestan a burdas maniobras legalistas con tal que se controlen los precios y tarifas e impongan impuestos confiscatorios y groseras regulaciones.

Si es Telefónica, se le ataca por el cobro de renta básica. Si es Pluspetrol, se le ataca por sus tuberias de gas en Pisco. Si es Edelnor, se le ataca tributariamente. Ni que decir de Lucchetti, que fue expulsada por asustar a una cuantas garzas del Pantano de Villa.

Es un imperativo moral reemplazar este estatismo perverso por uno que no siga engañando a la gente con el cuento de las Mype. También hay que decirles a los grandes empresarios que su poder económico pronto se va acabar con un estatismo que los debilita continuamente con sus regulaciones e impuestos confiscatorios.

Un sistema liberal es la verdadera salida por que garantiza paz, justicia y armonia social a través de un gobierno limitado sólo a sus funciones seguritarias y judiciales.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE)

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