blog | 17 enero, 2003

El Perú necesita más capitalismo y libertad

ILE

No voy a olvidar aquél memorable 9 de noviembre de 1989, cuando los noticieros del mundo anunciaron oficialmente la caída del muro de Berlín, los amantes de la libertad llenos de optimismo pensábamos que era el comienzo a una nueva era, y que será el preámbulo de una vida en común que nos conduciría a la prosperidad y a la paz en un clima de libertad.

Nunca hubiéramos imaginado entonces que nuevos enemigos, más peligrosos que el anterior, ya estaba gestando y que esta vez iba a emerger del corazón mismo de nuestras sociedades. ¿Cuáles?. Los eco-indigenistas; antiglobalizadores; partidarios de los “derechos humanos” -y de los niños, pero también de los animales-; los partidofóbicos; y entusiastas de la democracia directa, supuestamente encarnada en las ONG (que dado el origen de muchos de sus fondos, la “N” suena a chiste). Se suman a ellos burócratas del FMI, BM, y el BID, filósofos “posmodernistas”, y la parte politizada de ciertos cultos de la “Nueva Era”. Por fin, ingredientes que no pueden faltar en un coctel anticapitalista que sirven de pretextos a los populistas, militaristas y cristianos de izquierda para destruir lentamente la libertad.

Si deseamos preservar este valor fundamental en el Perú tenemos que convencer a nuestros compatriotas de las razones a su favor, explicando esa cosmovisión, al menos en sus trazos gruesos. Podemos iniciar la cruzada levantando nuestro voz con preguntas de este tipo: ¿qué principios explican el hecho que los inventos y las obras de arte – su material más fructífero y avances espirituales – la máquina de vapor, el cine, el telégrafo, el teléfono, la luz eléctrica, la novela, el automóvil, la sinfonía, el avión, el radio, el televisor, la computadora personal, el Internet e innumerables curaciones médicas fueron creadas bajo el capitalismo? La sencilla razón es: la libertad. ¿Cuándo fue la última vez que ocurrió escases de alimentos en cualquier nación capitalista – ya sea en Europa Occidental, en Norte América o en Asia?.Ninguna. Son las naciones no capitalistas – las dictaduras fascistas, socialistas, militares o teocráticas – las que subsisten en condiciones de pobreza extrema. En muchos países del Africa el nivel de vida es cien o doscientos dólares anuales. En Corea del Norte, miles se mueren de hambre. En Cuba, se ahogan queriendo nadar hacia la libertad de los Estados Unidos.¿Pero quién en un país capitalista busca emigrar con su familia a paises como Irak, Venezuela o Cuba?

La libertad política y económica del capitalismo libera las mejores mentes y a los hombres más ambiciosos a construir, a crear, a innovar, a invertir, a promover la riqueza y felicidad individual. Pero hay un principio más profundo detrás de este sistema: el capitalismo es el sistema de la mente. La mente es el instrumento fundamental de supervivencia del hombre, así como lo son las alas para el ave. Es solamente a través del pensamiento racional y el trabajo productivo que el hombre puede elevar su calidad de vida e incrementar su expectativa de vida. Pero la mente no funciona bajo la coerción. La coerción paraliza la creatividad. La mente no puede ser esclavizada. El capitalismo florece porque es el único sistema de mentes libres, hombres libres y mercados libres.

No es ninguna casualidad que los períodos más libres del hombre han visto sus más grandes logros. Desde la Época de Oro de Atenas al Renacimiento italiano a los grandes avances tecnológicos e industriales de los Estados Unidos, la libertad de la mente del hombre ha dado paso a los grandes avances en la filosofía, las artes y la ciencia.

Los más grandes pensadores de la historia – desde Aristóteles a John Locke, desde Thomas Jefferson a Adam Smith, Ludwig Von Mises y Ayn Rand – han luchado y glorificado la libertad y la mente del hombre. Ellos han entendido que cuando los hombres son oprimidos, la mente racional es oprimida y la oscuridad de la barbarie sigue. Pero cuando los hombres son libres de pensar y tomar acciones, cuando la mente es liberada, y son posibles el razonamiento y la ilustración. La libertad es libertad de la mente. La opresión es opresión de la mente.

Ésta es la promesa y la posibilidad del capitalismo liberal. Ésta es la visión. Es nuestra visión. Libera la mente del hombre y observa el desborde de las energías creativas y empresariales. Goza la belleza de sus esculturas, pinturas y sinfonías, vuela con sus héroes de sus novelas, maravillate por sus avances filosóficos, científicos y tecnológicos. Es hora que peruanas y peruanos adoptemos este sistema con decisión y firmeza que no es otra cosa que el sistema de mentes libres, hombres libres y mercados libres.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa

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