blog | 5 abril, 2017

Feliz 5 Abriles!!

ILE

Hoy es un día que nos recuerda la clave en la historia de nuestro país, es un aniversario de una fecha trascendental. Hace 25 años la historia del país ingresaba a una era de cambios positivos en gran medida y de los cuales muy pocos hablan, pese a que disfrutan de los amplios beneficios que se desprendieron de la misma. Resulta pues que en 1992 nuestro país se debatía entre la vida y la muerte, entre perderse en medio de una sangrienta guerra de aniquilación por culpa de dos violentas bandas de terroristas considerada una de ellas como la más atroz de la historia del continente y también se jugaba la existencia viviendo en la atonía de una debilidad institucional sin precedentes y un sistema político que le costaba toda viabilidad al país.

Ya sé que el cucufaterío de izquierda saldrá a morderse por la democracia dizque quebrantada hace 25 años, cuando Alberto Fujimori cerró el Congreso. Son los mismos que en el colmo de la desvergüenza jamás condenan la quiebra del estado de derecho en 1968 por obra de Velasco y por cuya responsabilidad el Perú llegó a la situación que encontró el gobierno de 1992. Está más que demostrado que a esta gentuza nunca le ha importado ni la democracia ni el Estado de derecho. Y aquí debo ser claro, la democracia no solo son instituciones, es un error creer que la democracia es solo instituciones, la democracia es un sistema donde la voluntad popular reina mediante el imperio de la ley y la ley es la que permite la existencia y funciones de las instituciones, aquello que desconoce la izquierda que aplaude a las satrapías cubana y venezolana y añora las tiranías soviético – maoísta y al velascato setentero.

Como decía, la izquierda se araña por el cierre del congreso del 5 de Abril, arman sus marchitas por la “democracia” y el “estado de derecho” conceptos en los que nunca han creído y que patearían a placer si el poder fuera suyo, acostumbrados como siempre a romper el orden legal con violentas asonadas antimineras, con tomas de carreteras y de universidades públicas, donde piden que el estado se zurre en las leyes existentes por medio de chusmas de vándalos, que ponen siempre en riesgo a todo el país o por medio de un ejército de sinvergüenzas oenegeneros que llevan al estado al banquillo de los acusados en cortes internacionales, con tal de defender a terroristas para luego indemnizarlos con millonarios pagos que salen del bolsillo de todos los peruanos y que ellos también usufructúan como pago al favor.

La historia sin embargo nos muestra, sobre todo a los “indignados” lava banderas, que antes del 5 de abril de 1992 el Perú era en Sudamérica lo que hoy es Siria en Medio Oriente, estábamos al borde de la extinción, el miedo a morir era costumbre cotidiana, Lima era una ciudad atestada de tranqueras y donde los edificios públicos lucían trincheras y eran custodiadas por soldados fuertemente armados, donde los ataques con coches bomba y las balaceras sucedían en todo lado, un país acostumbrado al hedor de la muerte y la pólvora, donde los apagones y redes eléctricas destruidas eran noticia diaria, un país con carreteras abandonadas y donde viajar era un peligro mayor por la omnipresencia de Sendero y el MRTA, donde la gente huía y había más de 1 millón de desplazados, donde las victimas del terrorismo no obtenían justicia porque el Poder Judicial era incapaz de operar y hasta era sospechoso de haber liberado a un centenar de senderistas. ¿Y qué era el congreso peruano de ese año? Pues un ente catatónico y sin horizonte dedicado a poner zancadillas al gobierno y a desechar sus medidas en materia de seguridad y viabilidad económica por medio de la Ley Nº 25397 de Control Parlamentario sobre los actos normativos del Presidente de la República. Esa era “institucionalidad” y el “estado de derecho” que vivía el Perú y por la que hoy lloran cínicamente los farsantes.

Ninguna defensa hago del fujimorismo al decir esto, discrepo en muchos puntos e ideas de ese grupo, como también siempre cuestionaré que el nuevo congreso, haya sido descabezado de su cámara pensante sin posibilidad de reemplazo, pero tampoco voy a caer en el juego que usa la izquierda para falsear la historia. La medida fue extrema pero su aceptación fue ampliamente aplaudida por el pueblo peruano, única víctima de la mega crisis de entonces (más del 80% de los encuestados lo aplaudió) y pocos meses después del 5 de Abril llegó la fecha más importante de la historia contemporánea del país, pues el 12 de Setiembre caía Abimael Guzmán Reinoso, el trastornado líder senderista, responsable del genocidio de más de 65000 personas y en adelante el Perú dio su propio giro de tuerca, restableciéndonos como país y emprendiendo el camino hacia la actual prosperidad, que si bien no es completa y se notan todavía ciertos errores, pero por lo menos nos ha permitido reducir la pobreza, establecer la paz y avanzar hacia el desarrollo, de eso hay pruebas irrefutables, con felicitaciones y asombros del mundo entero. Como bien se dijo, en ese momento la realidad peruana ya estaba de por sí, fuera de cualquier marco constitucional, la crisis interna se había desbordado a tal punto de superar con creces todos los supuestos en los que basaron su carta los constitucionalistas del 79.

No se necesita entonces mayores alcances para comprender la situación de ese momento, quienes siguen despotricando de la supuesta ruptura del orden constitucional, nunca dicen que meses después el gobierno convocó a un plebiscito y fue el pueblo peruano quien democráticamente ejerció su soberanía, pues eligió a un nuevo congreso donde hasta la izquierda estuvo representada y puso en vigencia una nueva Carta Constitucional, que hasta el día de hoy nos ampara y nos guía como nación. Solo la mezquindad de los embusteros de la izquierda pulula en los medios acusando a Fujimori de ser “dictador criminal” y hasta “genocida” sin antes considerar la gravísima situación que el país vivía, había que tomar una decisión trascendental y se hizo. Que ahora muchos digan que no era necesaria la medida, que podría haberse invocado la cuestión de confianza y como consecuencia reconstruido una cámara de diputados con amplia mayoría fujimorista, dada la gran popularidad de Fujimori en ese momento, es otra cosa, podría haber sido posible, pero la situación no hubiera variado, pues siendo minoría congresal algunos fujimoristas ponían zancadillas al gobierno uniéndose a la mayoría que bloqueaba sus actos en materia de seguridad, mereciendo la expulsión de su bancada hasta 15 de ellos.

Tambien es necesario decir que la izquierda no llora por la democracia y el estado de derecho supuestamente quebrados el 5 de Abril del 92, ya que nunca han creído en esos conceptos, lloran porque tras esa fecha se aceleró la caída y finalización del proyecto izquierdista original y violentista que solo Sendero y el MRTA, tuvieron el valor de intentar imponer según sus ideas, es decir se sienten en deudo con ellos. De modo que la izquierda es la menos indicada para agendarnos la memoria, cuando fueron ellos los únicos responsables de la situación cuasi terminal que nos condujo a esa fecha. Por mi parte yo no me cansaré de decir siempre, que hablar de democracia y estado de derecho desde la izquierda es tan inaudito como escuchar a las pulgas reclamar la abolición del parasitismo. De haber sido por la izquierda que tanto detesta el 5 de Abril, el Perú, como bien lo resaltó la ONU en algún momento, fuera hoy un estado fallido, agradezcamos, felizmente eso no llegó a pasar.

Por Richard O. Campos Villalobos, sociólogo y analista político.

Entradas Recientes