blog | 16 Junio, 2017

Intolerancia a la lactosa

ILE

Ahora los miembros de la cofradía del estatismo populista se han ido de nauseas por beber leche, han armado un espectáculo farandulero y un cotarro mediático con el solo afán de ganar imagen de buenas gentes y fama de baratija. Lo peor es que admiten su premeditada estulticia apelando a la falsa acusación en contra de una empresa, si, para variar, en contra de una empresa, es que no se puede esperar otra cosa de esta gente, solo una ridícula posición en contra de todo lo que sea empresa.

Todo el asunto de la monumental histeria colectiva por lo de la leche que según algunos desubicados “no es leche” inicia porque el Grupo Gloria quería entrar al mercado panameño con su producto Pura Vida, pero como es obvio, las regulaciones de etiquetado allá, son distintas y observaron la venta de Pura Vida hasta que se hicieran cambios en la etiqueta del mismo, eso fue suficiente para desatar la histeria colectiva en contra de un producto, al que calificaron de caro y peligroso y que de tal nada tiene y mucho menos de inalcanzable al bolsillo de los más pobres, es decir, una monumental arañada de cara masiva, por un asunto sin mayor importancia.

No sé la verdad, si el análisis de este caso se dé por el lado social, el patológico o el económico, no se sabe francamente.

El “político” que más berrinche mediático ha hecho es un tal Lescano, un impresentable que se prende de cualquier escandalete que le armen a cualquier empresa grande, para posar como dizque “defensor” del usuario y que un día pretendió “prohibir” la pornografía, porque según él, esta era culpable de las violaciones sexuales, sin comentarios. Toda una reacción en cadena que incluyó patrioterismos de callejón acusando a Gloria de empresa apegada a los “intereses chilenos” pero peor ha resultado la fauna politiquera y estatoadicta de estos lares, ya que se les ha ocurrido la genial idea de que como Gloria no vende “leche pura” entonces hay que regresar a la edad media y que todos ordeñen una vaca y beban la leche sin más y así estaremos entre los pueblos más “nutridos” del mundo, hasta Jorge del Castillo se subió a la combi populista y denunció que algunos centros comerciales aun vendían Pura Vida, así de patéticos.

Otros, sin el más mínimo conocimiento, dicen que las leches de Gloria contienen el “cancerígeno” Carragenano (Aditivo E – 407), cuando no es más que un derivado mineral obtenido de algas marinas y se usa desde hace más de 5 siglos, como aditivo para lácteos y postres. Como para coronar la torta Indecopy que pasó por alto una controversia parecida contra Gloria en el 2010, salió a decir que la empresa había cometido fraude y le prohibió vender Leche Pura Vida, Digesa, declaró que Pura Vida no es leche sinó lácteo, el MINSA ordenó observar 500 licencias de la industria láctea y el congreso aprobó una estúpida ley de “alimentación saludable” para colmo un desadaptado de Digesa salió muy alegre a decir que “hay que ser químico para entender las etiquetas” pero Digesa es la genial institución reguladora que ordenó a la industria alimentaria, declarar la lista de ingredientes del producto en las etiquetas, a la vista de los consumidores, para que estos puedan leerlas. No sería mucho pedir, que estas instituciones estatales, sean disueltas, pues son un peligro para el consumidor, la empresarialidad y para la economía.

Es que desde hace algún tiempo los políticos han encontrado en la prédica anti mercado y anti empresa una forma de publicidad gratis, satanizar lo más que se pueda a las empresas para luego posar como defensores del “interés y la integridad” del ciudadano, aunque es verdad que ese espíritu anti empresa ya es una cuestión patológica en gente como Lescano o Arana, sin embargo resulta inexplicable en representantes del grupo del gobierno, de otro modo no se explica tanta histeria, ni tanta doble moral.

Es que con el asunto de la “alimentación saludable” no sería tan redituable mediáticamente hablando, por ejemplo que Gilbert Violeta vaya a revisar las condiciones de expendio carnes bovinas en los mugrientos camales municipales del interior del país, tampoco lo sería si Digesa se dé un salto por los horrorosos mercados de barrio donde el pescado se vende en medio de enjambres de moscas, mucho menos podría ser de gran ayuda publicitaria, que Lescano vaya a fiscalizar bares de mala muerte que ocultan el acre sabor del arroz rancio con cebollas hirvientes, de ninguna manera, Gloria debe dejar de estafar al ciudadano pobre del Perú y a las sufridas amas de casa, eso sí rinde, eso vende, lo mediático es mejor que lo técnico, rasgarse las vestiduras por empresas formales es mejor que revisar la inocuidad de los algodones de azúcar en las ferias taurinas. En Radio La Exitosa un dizque presidente de una asociación de ganaderos dijo que Gloria estaba “atentando contra la salud de los hijos de la clase proletaria” … Farsantes!!

Por Richard O. Campos, sociólogo, analista político y profesor universitario.

Entradas Recientes