blog | 26 diciembre, 2017

Justicia post indulto

ILE

por José Luis Tapia, Presidente de ILE, economista y profesor universitario

El indulto al presidente Fujimori ha revelado una falla más del sistema judicial. Ha tenido que la política -personificada en el Presidente Kuczynski- bajo la forma de indulto, poner fin a un acto de injusticia que se había cometido al condenar sin pruebas al expresidente.

Desde su sentencia se confirmó la politización del sistema judicial. Esa politización que respondió al ideario partidista de la izquierda que se cobró la revancha de su mayor enemigo de los noventa.

Esa justicia que no siguió los patrones morales sino la venganza como medio político: suelta a terroristas y condena a quien venció al terrorismo.

En un sistema de libertad empresarial la justicia sirve como instrumento para garantizar la paz y la cooperación social.

La justicia es de los jueces no de la política, significa reconocer los derechos naturales del individuo, estos son: vida, libertad y propiedad privada.

Lo justo era reconocer la igualdad de derechos y en este caso, el derecho a la vida del presidente Fujimori.

Se puede resumir la justicia como: “no hagas a otros lo que no quisieran que te hagan a ti”. Y eso es precisamente lo que PPK ha evitado; que un ex presidente muera en la cárcel víctima de sus enfermedades.

La justicia de libre empresa es cuando la norma es válida para todos y no para la mayoría o minoría. Pues el derecho a la vida, en este caso, del presidente Fujimori, es una norma que todos tenemos la obligación de respetar, y en especial, el gobierno.

Así que si los anti fujimoristas reniegan de la libertad concedida al presidente Fujimori, es su deber de respetar de este derecho natural, de otro modo, pueden irse a vivir al país de sus sueños: Corea del Norte.

La justicia de libre empresa se hace para proporcionar al individuo el bienestar y la convivencia pacífica con sus semejantes.

El Perú se merece un sistema judicial sin fallas ni prerrogativas presidenciales que corrija cada injusticia. Nos merecemos una efectividad judicial para empoderar a los individuos y promover el libre mercado.

Queda por delante, por el bien del Perú, encontrar una solución al sistema judicial; primero, desinfectando de la politización socialista de la judicatura. Segundo, devolviendo la independencia al Poder Judicial. Y tercero, demarcando bien la separación de Poderes, empezando por limitar al Poder Ejecutivo.

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