blog | 7 febrero, 2018

Justicia restitutiva

ILE

José Luis Tapia, Director de ILE.

Los casos más sonados de delitos contra la libertad sexual es donde la justicia peruana se pone a prueba. Ya tenemos el caso de una niña brutalmente asesinada en San Juan de Lurigancho cuyo depredador abusó sexualmente de la menor. La gente clama justicia y pide pena de muerte.

Estos reclamos usualmente se dan cuando la justicia no concede lo que es propio o merecido. Cuando no hay justicia surge la venganza como un antídoto. Actualmente el Poder Judicial no se enfoca en las víctimas. Por ejemplo, los padres de la niña perciben que hay visos de impunidad en el tratamiento del depredador. ¿Cómo puede revertirse esta situación lamentable? Cambiando desde su raíz la administración de justicia.

Primero, se requiere instaurar la justicia restitutiva para acabar con los deseos de venganza de una sociedad que ve en la pena de muerte una solución. Hay que reemplazar un sistema judicial vengativo, enfocado en el victimario, por uno que garantice la justicia a las víctimas.

De manera inmediata, como una obligación moral, el Jefe de los Poderes del Estado, en este caso el Presidente de la República, puede pedir perdón a nombre de la Nación a todas las víctimas de las injusticias cometidas por el Poder Judicial.

Otro paso podría ser la creación de un Consejo Nacional de Moral Institucional integrado por personalidades cuya reserva moral sea indiscutible, organismo cuya independencia política, moral y económica sea garantizada por una normatividad especial, para supervisar y controlar los procesos de depuración de malos jueces en la administración de justicia y sus operadores de la fiscalía y policía. Por ejemplo, podrían ser unos Tribunales de Honor de la Policía, Poder Judicial, INPE, y organismos dependientes del sistema judicial que requieran sanearlos para identificar y sancionar a los corruptos y premiar a los elementos honestos.

En el mediano y largo plazo, habría que reducir el número de funciones estatales y concentrar los recursos a financiar un sistema de jueces honestos. Por ello que es un imperativo político, independizar el Poder Judicial del Poder Ejecutivo para hacerlo más imparcial, digno, eficaz y eficiente.

Cambiando el sistema judicial punitivo a uno restitutivo, centrado más en la víctima, y no en la llamada “reinserción social” del victimario, es un paso necesario que debe dar una democracia de libre mercado para acabar con la sed de venganza de una parte importante de la sociedad.

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