blog | 26 enero, 2015

La Captura Estatal de la Clase Media

ILE

El estatismo no se ha quedado quieto y ha ido ganando nuevos aliados. Puso de su lado a empresarios y comerciantes formales, ecologistas, y ahora último, a la clase media.

A éstos se les ha prometido darle seguridad económica con un flujo constante de ingresos fijos, roles en la estructura del estado y una milésima cuota de poder para decir no a cualquier ciudadano que solicita permisos.

El estatismo cuenta con millones de ciudadanos como empleados al cual sus familias se adhieren automáticamente a su existencia. Es una porción importante de la sociedad que vive de los ingresos del gobierno junto con las autoridades políticas. Es la clase media estatal financiada por gente productiva a través de impuestos.

Así el estatismo tiene un soporte interesante para fortalecer su presencia en millones de hogares. Forman parte del ejército de resistencia al cambio organizacional, privatizaciones, concesiones, y reducción de las funciones del estatismo.

¿Qué se puede hacer al respecto? Persuadirlos que su situación económica no va mejorar. Hay que despertarles su sentimiento de tener mucho dinero. Que mejores niveles de estándar de vida en el estatismo es una ilusión. Todo esto puede cambiar rápidamente si solo se arraiga el libre mercado.

Hay que reemplazarle la falsa seguridad laboral por el de la libertad financiera. Es cambiarle el chip del ingreso fijo por el del ingreso variable.

Que en el sector privado no hay techo para ser ricos. Que los ingresos van subir según resultados y no por horas de trabajo. Que en el sector privado se puede hacer que el dinero trabaje para uno en forma de ingresos pasivos, es decir, recibir dinero sin trabajar.

Ilústralos con la mentalidad del millonario. Enséñales que trabajar duro no es condición para ser ricos. Que la mentalidad del millonario no es de consumo sino de ahorro-inversión. Que mirar el largo plazo es la visión del rico. En otras palabras, tiene que renunciar a la mentalidad del pobre por una mentalidad de rico.

Por ello el político liberal tiene que armarse de un discurso de la riqueza más que de la seguridad. Los ingresos estatales no son lo que se merecen estos trabajadores. El futuro de estas familias depende de mejores niveles de vida que el estado no se lo va otorgar.

Allí está la oportunidad. La mentalidad de los empleados estatales puede cambiar vendiéndoles la idea de ser ricos. Debes convencerlos que no hay tal seguridad económica, sino que el riesgo de depender de una sola fuente de ingresos es mayor que hacer empresa.

Uno tiene control sobre la segunda, no sobre la primera.

Los empleados estatales son una fuerza poderosa para la reforma del estado. El estatismo tiene una lógica experta de la captura a segmentos importantes de la sociedad.

El liberal tiene el discurso de la riqueza que es superior al de la seguridad económica. Es cuestión de saber vender.

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