blog | 23 enero, 2015

La Constitución Contra La Libre Empresa

ILE

La constitución está hecha por políticos. Como políticos que son, interpretan de manera subjetiva a sus electores. La constitución es un documento que limita los poderes políticos del gobierno. Como supondrás, el deseo de los políticos no es el de auto limitarse sino extenderlo para beneficio propio.

Por ello, en la redacción de la constitución prima las ideologías y escogerán aquellas que sean compatibles con su deseo de más poder; que incluye ingresos y gastos fiscales, leyes, roles, y privilegios estatales. Por ello, no son apegados al estado de derecho y eso es un peligro para la libertad.

En tal sentido, el rol de los políticos liberales -cuya ideología les dice que deben limitar el poder- es una contraparte muy importante a los políticos estatistas. Pero eso no es suficiente para que ellos hagan su tarea. Los liberales deben formar una masa crítica organizada que haga un contrapeso a la sociedad política para evitar su expansión.

Los políticos liberales deben hacer que la limitación del poder esté claramente escrita en la constitución donde debe prevalecer prohibiciones más que facultades. Un ejemplo sería que el gobierno no intervenga la economía bajo ningún concepto, una constitución sin régimen económico. Debes recordar que sí alguien indica que el gobierno debería hacer algo, tal o cual actividad, es lo mismo que decir que hay que sacar dinero de nuestros bolsillos para financiar su idea. No debes nunca permitir que tales ideas prosperen en medio de un debate constitucional.

Por el contrario, los liberales deben tomar la iniciativa para hacer retroceder los poderes del gobierno. Se requiere de liberales arquitectos del poder constitucional. Debes contratar cuanto técnico haya para que ese diseño constitucional sea blindado contra antojadizas reformas estatistas. Ya sabes, ninguno de estos subordinados deben imponerte su doctrina jurídica kelseniana positivista. Ellos han sido adoctrinados para hacer el trabajo escondido del estatismo. Asegúrate que el documento tenga candados constitucionales que protejan las libertades, propiedades y vidas.

Hay que ser realistas. Hasta no tener una sociedad cien por ciento educada en los derechos a la vida, libertad y propiedad privada, los liberales tendrán que compartir el poder constituyente entre varias facciones estatistas, por lo que es natural negociar. Si se tiene una amplia mayoría habrá que limitar al gobierno a tres funciones básicas: justicia, seguridad y obras públicas. Esa es la meta.

Llegar a ella es un proceso de negociación donde los estatistas van a querer su cuota de poder. Por ejemplo, ellos no van a soltar las funciones estatales de educación y salud. A cambio de ello, se negociará la reducción de espacios estatales a sus funciones antes mencionadas.

Aquí la tarea es doctrinaria y técnica en el debate constitucional. Es posible que los estatistas cedan todas las demás funciones del estado para que sean privatizadas pero las dos mencionadas anteriormente no lo van a soltar así de fácil.

Será una transición hasta que la educación y salud sea totalmente privatizada. Mientras tanto la batalla por la libre empresa debe ser sin cuartel hasta que el crecimiento haga su tarea de distribución de la riqueza. Ya sabes, el libre mercado requiere de tiempo y de un soporte constitucional limitante del poder estatal para que el sector privado vaya creando las instituciones económicas, jurídicas y políticas liberales.

La constitución sola no se auto aplica sino que la opinión pública lo debe hacer de manera organizada. No hay que dejar a los liberales solos en el poder, requieren ser observados muy atentamente desde la sociedad porque ese el precio de la libertad a pagar que decía Thomas Jefferson.

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