blog | 23 julio, 2018

La corrupción del sistema judicial tiene salida

ILE

José Luis Tapia, Director del Instituto de Libre Empresa (ILE).

El sistema judicial peruano es una de las principales instituciones de nuestra democracia representativa que se ha visto seriamente afectada por la propalación de audios en diferentes medios de comunicación donde se da cuenta de una serie de transacciones judiciales con beneficios económicos que implicaría a Jueces Supremos y miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM).

El Presidente de la República ha solicitado al Congreso una remoción de los miembros de la CNM, mientras la opinión pública está reclamando que también se haga lo mismo con el Ministerio Público, Fuerzas Policiales, Instituto Nacional Penitenciario, Jurado Nacional de Elecciones, Academia de la Magistratura, Ministerio de Justicia, y el Tribunal de la Magistratura porque consideran que todas estas instituciones están infectadas con la corrupción. Y así muchas organizaciones en diferentes localidades del Perú están sumándose a una campaña de desprestigio contra el Congreso y Poder Ejecutivo exigiendo nuevas elecciones.

No obstante las buenas intenciones del Presidente de la República Martin Vizcarra al convocar al Congreso a una sesión extraordinaria, y de los Presidentes del Poder Judicial Duberlí Rodriguez, y del Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura Orlando Velásquez de renunciar a sus cargos para poner fin a la corrupción, todos estarían perdiendo la perspectiva de la principal causa del problema.

En base a nuestras investigaciones realizadas arrojan como conclusión que tanto el Perú como otros países de América Latina tienen como denominador común que el principal causante de la corrupción es el sistema estatista, alimentado permanentemente por el socialismo. Este sistema político y económico se ha impregnado en la toma de decisiones de los políticos y de los hacedores de políticas públicas que son los que finalmente diseñan las instituciones de la democracia.

Siendo el estatismo una enfermedad del estado que está dañando a muchas instituciones de la democracia incluyendo el sistema judicial, nuestra propuesta para salir de esta crisis está en la aplicación del programa las cinco reformas que venimos impulsamos desde el Instituto de Libre Empresa de Perú, Centro de Liberalismo Clásico y Foro Liberal de América Latina.

Las cinco reformas que proponemos se resume así: a) reforma política que consiste en un gobierno limitado a las funciones, poderes y recursos destinados a fortalecer la seguridad, justicia y obras públicas con el fin de separar los asuntos públicos de los negocios privados, que pondría fin a la corrupción judicial y demás funciones del estado; b) reforma económica para seguir abriendo y desregulando los mercados con impuestos bajos e independizando los negocios privados del estado; c) reforma educativa, separando al estado de la educación y entregando la propiedad y gestión de los colegios a los profesores, directores, y administrativos con la implementación de un sistema de entrega de cheques escolares a los peruanos más pobres; d) reforma de los servicios de salud que implica la entrega de derechos de propiedad de los hospitales y clínicas estatales a los directores, médicos, enfermeras, y administrativos con la implementación de un sistema de cheques valorados (vouchers) de medicinas y atención médica a los peruanos más pobres y e) reforma pensionaria, para beneficio de aquellos peruanos más pobres que no tengan un ingreso para sostener su vida.

Si se implementa el programa de las cinco reformas ya ni siquiera sería importante la forma de seleccionar a los jueces, fiscales, policías, y procuradores, ni interesarían los procedimientos para hacer justicia porque se habría puesto fin al principal causante de la corrupción, que es el estatismo. Separado los negocios privados de los asuntos públicos se termina con el foco de la desestabilización de la democracia.

Tanto los partidos políticos como organizaciones de la sociedad comprometidas con la modernización de la economía, la mejora de la seguridad, justicia e infraestructura deben tomar una pausa en el activismo político y comenzar a debatir la propuesta de la cinco reformas, que no solo resolverá esta crisis del sistema judicial sino las crisis políticas permanentes que nos tiene acostumbrado el estatismo.

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