blog | 31 enero, 2002

La Cumbre Mundial de Johanesburgo

ILE

El 26 de agosto próximo se va realizar la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo, Sudáfrica, donde se espera recibir a más de 60,000 personas, entre ellos líderes y políticos de diversas partes del mundo.

Esta gran cumbre Leviatán, organizada por las Naciones Unidas, es la segunda después de la Cumbre Mundial de la Tierra,llevada a cabo en el Brasil en 1992. Los “nuevos temas” surgidos de la agenda 21, como los denomina la OMC, han llevado a los negociadores a discutir enormes cantidades de temas, que ya algunos se preguntan si se van a llegar acuerdos en Johanesburgo, después del fiasco que significó los resultados de la Cumbre Mundial del Racismo, realizado en Durban, Sudáfrica, que finalizó sin mayores expectativas.

Serios esfuerzos para el éxito de esta próxima cumbre se están haciendo a la luz del gran problema que encaran los organizadores, al tener que organizar reuniones de esta magnitud, después de los del Grupo de los Ocho, la Unión Europea, la OMC, el World Ecomomic Forum, el Foro de Porto Alegre, etc. Las cifras son terribles, 59 millones de horas hombre se gastan en inscripciones y acreditación durante estos eventos mundiales.

Desarrollo Sostenible

¿Qué realmente significa ‘desarrollo sostenible’? Las discusiones comenzaron en 1987 a raíz del Informe de la Comisión Mundial sobre el Ambiente y Desarrollo, que definió desarrollo sostenible como el «desarrollo que satisface las necesidades de las presentes generaciones sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones». Por supuesto, ¿quién se va oponer a políticas que aseguren que ambos objetivos sean conseguidos? Nadie, pero lo malo está en el cómo lograrlo.

La mayoría de las discusiones acerca del desarrollo sostenible se asume que hay que conseguir resultados específicos, tal como estabilizar el clima o salvar árboles. Hay al menos dos problemas que se suscitan. Primero, generalmente hay acuerdo en que los resultados son siempre deseables, pero las políticas impuestas para conseguir tales fines, conducen casi siempre a conflictos. Segundo, más que concentrarnos en entender las normas que modifican la conducta humana, los métodos políticos, para conseguir estos resultados, son considerados dudosos desde el punto de vista económico y moral.

¿Cómo Llegar al Desarrollo Sostenible?

Hay que reconocer que el verdadero desarrollo sostenible sólo puede ocurrir cuando la gente es libre, tanto económica como políticamente. Para que esto ocurra se debe respetar los siguientes derechos fundamentales: a) poseer e intercambiar propiedad privada sin intervención burocrática; b) asociarse y contratar libremente con otros; c) expresarse libremente; d) remediar legalmente cuando el daño es infringido a la persona o la propiedad; y e) igualdad ante la ley y la Justicia.

Adicionalmente los gobiernos deben descentralizar la propiedad y control de los recursos naturales y otros activos. Una propiedad descentralizada fomentará la empresarialidad y la protección ambiental, combinado con el respeto a la propiedad privada individual y el estado de derecho, dentro de un mercado libre.

El resultado va ser crecimiento económico y mejoramiento de la calidad ambiental. Cuando las economías crecen la gente es capaz de adoptar mejores tecnologías, agua limpia, fuentes superiores de energía, mejores cuidados de salud y seguridad personal. El resultado va ser desarrollo sostenido.

Sin embargo, existe un riesgo que el desarrollo sostenido pueda ser controlado por el imperialismo verde. Se cree que un mejoramiento de la salud y el medio ambiente pasa por los tratados internacionales ambientales, especialmente de aquellos derivados del principio precautorio, tales como la Convención de Estocolmo, el Protocolo de Kyoto y el de la Biodiversidad. En realidad, esos tratados representan privilegios concedidos a empresas del mundo industrializado, que buscan imponer a la fuerza, restricciones a la normas de apertura del comercio y condenaría a la gente de nuestros paises a ser más pobre aún.

Petición

En tal sentido, se pide a nuestros gobernantes rechazar cualquier intento de ratificar estos y otros tratados internacionales, que sean amparados bajo el principio precautorio, que es anticientífico y que bloquean las nuevas tecnologías que mejoran la vida de millones de gente en el mundo. Si la Cumbre de Johanesburgo falla al no llegar acuerdo alguno, representará una victoria para aquellos quienes creen que el desarrollo sostenible no viene de un imperialismo verde, como pretenden las ONG´s ambientalistas, las Naciones Unidas, el Banco Mundial, y otras agencias gubernamentales.

 

Por José Luis Tapia, Presidente Ejecutivo del Instituto de Libre Empresa (ILE).

 

Foto cortesía de aida-america.org

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