blog | 19 enero, 2020

La Gran Devolución Parte I

ILE

LA GRAN DEVOLUCIÓN
Conociendo las Cinco Reformas

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Por Alberto Mansueti, Fundador del Centro de Liberalismo Clásico

Presentación: Jorge David Chapas

Prólogo: Pablo Zambrano Pontón

¿Sabes que hay una solución a los problemas de pobreza, corrupción, violencia, inseguridad, recesión económica, desempleo, narcotráfico y politiquería?

¿Y a las embestidas del marxismo cultural, que quiere imponernos el aborto, la eutanasia y demás puntos de la “corrección política”, según las izquierdas “progresistas”?

Sobre estos temas “calientes” te habrás hecho preguntas. quieres respuestas; y sobre todo: remedios, concretos, viables y aplicables, creíbles.

En este libro los vas a tener.

Para curiosos  y aprendices, es Una introducción, pero completa y con detalles.

Es también un “manual del Instructor”. ¡Y es “para principiantes”!

“Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús”. Hechos 17:6-7

ÍNDICE

PRESENTACIÓN, por el Ingeniero Jorge Chapas

PRÓLOGO, por el Economista Pablo Zambrano Pontón

INTRODUCCIÓN: Tres puntos previos

Capítulo 1: Frida Sofía, la niña que no existía

Capítulo 2: Liberalismo, Capitalismo, Derechismo y otros “ismos”

Capítulo 3: Los Diez Mandamientos del “Neo” Liberalismo

Capítulo 4: Un héroe de nuestros días

Capítulo 5: Panorámica de “La Gran Devolución” y las 5 Reformas

Capítulo 6: Indicaciones para dejar de perder

Capítulo 7: Socialismo del siglo XXI

Capítulo 8: No es “religión”; es ¡cosmovisión!

CONCLUSIONES: Rumbo al lado ganador

ANEXO I: Informe al Dr. K

ANEXO II: Consenso de Guatemala

ANEXO III: Discurso del Dr. K

DEDICATORIAS

Al Dr. Václav Klaus, un héroe de nuestros días

A mis maestros, de quienes tanto recibo

A mis estudiantes, con quienes comparto lo recibido

A los neófitos, para que puedan informarse y aprender

Este libro podría subtitularse “política liberal para Dummies”. La serie de libros didácticos “para Dummies”, presenta guías sencillas para lectores nuevos, “novatos e inexpertos” en diversas materias y asuntos.

La palabra “dummies” en inglés, es polisémica, por esa razón los editores de la serie original siempre enfatizan que no son literalmente para «tontos», sino para “principiantes”.

“Neófito”, según el Diccionario de la Real Academia Española DRAE, es una “persona adherida recientemente a una causa, o recientemente incorporada a una agrupación o colectividad”.

Este libro se dedica a todos los neófitos en estos temas, pero en especial a los liberales “neófitos”; que los hay muchísimos.

Y unos son también neófitos en política, y por ello tienen por delante un doble trabajo de aprendizaje.

Hay otros que vienen de la política estatista y antiliberal, la politiquería, lo único que conocen, por tanto tienen además ardua tarea adicional: desaprendizaje.

Sé que no es fácil; y por eso escribí el libro. Dios quiera les sea de utilidad.

¡Muchas gracias y felicidades a los buenos!

Cochabamba, abril de 2018

PRESENTACIÓN
Jorge David Chapas

Como Secretario General del Centro de Liberalismo Clásico, y representando a mis colegas, me toca entregar al gran público este nuevo libro del Profesor Alberto Mansueti.

Me toca porque nosotros, los del Centro, y los del Foro Liberal de América latina, y muchos otros de los tantos discípulos y amigos del autor, fuimos quienes le pedimos que lo escribiera.

Se lo pedimos porque ya se habla mucho de Cinco Reformas en nuestros países, gracias a Dios, pero no siempre con el debido conocimiento.

Y aunque ya hay muchos documentos y artículos, nos faltaba una introducción didáctica, desde cero, para todo público, destinada a quien se interese en saber sobre nosotros: quiénes somos, qué hacemos, cómo pensamos, qué buscamos lograr, y cómo lo vamos logrando paso a paso. Sin prisa, pero sin pausa; con firmeza y determinación.

Antes que nada, corresponde presentarnos al lector:

# Nosotros. El Centro de Liberalismo Clásico es un “fondo de suministros” doctrinarios, políticos, estratégicos y tácticos para todos los grupos, Movimientos, partidos y organizaciones adheridas al Foro Liberal de América latina, en los varios países, y que comparten a sus lineamientos.

Es decir, que se comprometen con nosotros, y adoptan los Principios del capitalismo liberal, “los tres pilares”; el Proyecto “La Gran Devolución”; el Programa “Las Cinco Reformas”; y el Plan Operativo o de Trabajo:

“La Salida”. Todo inicia con P; por eso yo las he llamado “Las 4 P”.

# Quiénes somos. Somos gente de trabajo y de familia.

Una reunión de técnicos, empresarios, gerentes y empleados, obreros especializados, agricultores, docentes, y profesionales en distintas ramas.

Promovemos e impulsamos un proyecto político, de orientación liberal clásica y conservadora, representando a toda la “mayoría silenciosa” de nuestros países y el continente.

Muchos de nosotros somos cristianos de las diversas denominaciones e iglesias, pero no todos; el nuestro es un proyecto político, no religioso.

# Qué hacemos. Creamos una nueva y fresca corriente de opinión, sacudiendo viejos paradigmas, e incomodando a algunos, que nos miran con desconfianza, y pretenden ignorarnos.

En política, eso es hacer un “Movimiento”.

El nuestro es muy novedoso, y se corresponde con el anhelo más acariciado de millones de personas de Latinoamérica, que están esperando algo nuevo, bueno y diferente, a veces sin saber muy bien qué, y no lo encuentran.

Ya estamos presentes en varios de nuestros países, y en la diáspora hispana, de los Estados Unidos y del resto del mundo.

# Qué buscamos. Prosperidad y progreso verdadero para nuestras patrias.

Más y mejores oportunidades para todos; ganar más para vivir mejor, nosotros y nuestros hijos.

Buscamos el “Gran Cambio”, el cambio de sistema, que llamamos “La Gran Devolución”, un proceso de tránsito desde el comunismo, el socialismo y el mercantilismo, hasta el “capitalismo para todos”.

Trabajamos en equipo, pues todos los proyectos políticos, como los empresariales, son “corporativos”: acordamos y seguimos líneas, planes, pautas, metas y estilos compartidos.

La política, bien entendida, no es para “llaneros solitarios”, con ansias desmedidas de figuración personal, embriagados de individualismo anárquico.

# Cómo lo estamos logrando. Comenzamos en Facebook, Twitter y WhatsApp.

Con ayuda de las redes sociales, formamos grupos pequeños en ciudades y países, “células”, y nos vamos extendiendo, paso a paso.

El secreto: decimos la verdad. Con eso basta para empezar.

Mostramos y explicamos nuestras cinco propuestas, con panfletos, tiza y pizarra, cuadros, videos, podcasts, etc.

Pero ya vamos “saltando” a los medios de prensa masivos: radio, televisión y prensa escrita; nos hacemos “visibles” al gran público.

Capacitamos y entrenamos a nuestros líderes, para ser portavoces del mensaje.

Y vamos construyendo nuestros partidos políticos. Así lo vamos logrando, poco a poco.

Lo seguiremos logrando, si Dios quiere, con esta obra.

# ¿Y este libro?

Es una introducción al proyecto de llevar a la práctica e implementar los principios del Liberalismo Clásico.

Se dirige a un público general, normal o promedio, y en lenguaje lo más simple que se puede, con no mucha bibliografía y sin citas a pie de página.

Su autor es intelectual y académico de rigor; pero este no es un libro académico.

Hay “comilla”, letra cursiva y gruesa, destacando palabras y expresiones.

Y es un “Manual del Instructor”, en su labor de formación, organización, propaganda y reclutamiento, con libros, folletos, artículos y ensayos, guías para reuniones informativas y de trabajo, y otros documentos y materiales.

# ¿Para quién es?

El libro se dirige principal pero no exclusivamente a la gente corriente, de a pie: “los de abajo”.

¿Por qué a “los de abajo”? Porque ellos son quienes sufren eso que llamamos el “Apartheid”; y quienes mejor y más rápido suelen captar nuestro mensaje, y aceptarlo en mente y corazón, porque no se hallan “intoxicados” con las ideas estatistas y marxistas que se cultivan en las universidades, y desde las aulas se filtran a la enseñanza media y elemental, a los medios masivos de comunicación, a los partidos políticos, a las iglesias, a las redes sociales, y a las conversaciones cotidianas.

“Los de abajo”, casi siempre entienden algo fundamental de nuestro proyecto: ellos, los que menos tienen, quienes alguna vez quizá creyeron en engaños de las izquierdas, son quienes más necesitan las Cinco Reformas; y quienes más que nadie, van a recibir los beneficios del “Capitalismo para todos”.

Nuestra propuesta fue la primera en su clase; y es tan excelente, que ya le salen imitadores.

En algunos países, alguna gente anda por ahí con productos falsificados, que tienen la etiqueta “Cinco Reformas”, pero su contenido no es el genuino.

Es que en cualquier mercado, incluso de los proyectos políticos, los imitadores no falsifican ni copian marcas de productos de mala calidad o desconocidos, sino lo fino, lo mejor, nombres de marcas consagrados, o en vías de consagrarse.

Esa fue una razón adicional que nos motivó a pedirle este libro al Profesor Mansueti: presentar el producto original.

Para eso, nadie mejor que Alberto, obviamente.

Todo artículo de superior calidad tiene imitaciones por doquier; es inevitable y siempre pasa. Pero es señal de que fuimos pioneros y tenemos algo excelente.

El original es el propio de “las 4 P”. Sugerimos lo mismo que las grandes marcas: mire bien, y no acepte imitaciones: exija sólo el original.

Después de este libro, mi querido lector, si aceptas burdas imitaciones, ya es responsabilidad exclusiva tuya.

Tratando de poner algo de remedio, en el Movimiento Familia 5 R Guatemala tomamos algunas precauciones.

Y como además creemos que “el Gobierno limitado empieza por casa”, redactamos un “Código de Ética”, un “Contrato de Franquicia” y algunas “Pautas de Funcionamiento” destinadas a prevenir arbitrariedades, y sobre todo el surgimiento de jefes y caudillos mesiánicos entre nosotros.

Estos Documentos son una contribución de mi país, Guatemala, al Centro de Liberalismo Clásico y al Foro Liberal de América latina.

Espero que disfruten el libro, tanto como yo. ¡Saludos para todos!

Ingeniero Jorge David Chapas
Secretario General del Centro de Liberalismo Clásico Líder del Movimiento Familia 5 R Guatemala

PRÓLOGO
Economista Pablo Zambrano Pontón

Es para mí motivo de sano orgullo prologar este libro del brillante abogado y Licenciado en Ciencias Políticas, argentino, radicado en Cochabamba, Bolivia, Alberto Mansueti, amigo personal, y por sobre todo fundador del Centro De Liberalismo Clásico, una exitosa franquicia continental de Economía Política, que trata de volver a juntar estas dos ciencias en una sola: la Política.

Para que dejemos de soñar con eso del “previo cambio cultural”, y aterricemos, para que pongamos los pies en la tierra, y entendamos que sólo con partidos políticos, de corte liberal clásico en lo económico, y conservadores en la cultura, alejados del “progresismo” y el marxismo cultural, rescataremos nuestra subregión del atraso y la miseria a la que la han confinado los jefes y partidos de una izquierda siempre mala, y de una derecha generalmente mala.

El liberalismo clásico es la derecha buena, la de la Biblia, del Estado no “regulador” sino limitado a sus funciones específicas: seguridad, justicia y obra pública.

Con un sistema de educación, salud y pensiones jubilatorias pasado desde la administración estatal ineficiente hasta la administración por competencias, delegada a sus actuales directivos, empleados y trabajadores, luego de una rigurosa selección técnica, profesional, y en base a méritos, no a compadrazgos politiqueros, y otorgando los cupones o “vouchers” a las familias de menores recursos, para que ellas en forma libre, transparente y voluntaria, elijan el mejor sistema, sea privado o privatizado, ex público.

“¡Eso es privatización!”, nos dirán los radicales izquierdistas, siempre vocingleros, parte de esa fracasada minoría ruidosa, a la que hay que sepultar en las urnas electorales.

No pues, en tanto no se está dando a precio arbitrario la administración estatal a los privados amigos del gobierno, como se hizo en el neo-mercantilismo del peronista Carlos Saúl Menem en Argentina, sino que se está dando a sus actuales administradores, en forma honesta, y totalmente libre de corrupción.

Que a propósito: no es el problema la corrupción, sino un síntoma del estatismo, por tener un Estado tan enorme; a cada paso hay que dejarle una “mordidita”, el consabido “aceitito, para que pueda rodar el trámite”.

Vale la pena recordar, especialmente a los más jóvenes, carne de cañón predilecta para el estatismo socialista y/o mercantilista, que lo que hemos tenido en casi toda América Latina, y aunque se llame “Neo” liberalismo o como se quiera llamar, y salvo el Chile de Milton Friedman y los añorados Chicago Boys, ha sido “socialdemocracia”, economía mixta “neo-keynesiana” e intervencionista, combinada con “mercantilismo”.

O sea un capitalismo tan ramplón y malo que se ha convertido en la burla y el “hazme reír” de todas las variopintas clases de izquierda y centro izquierda que existen en el continente.

Otros países como Cuba y después Venezuela, y antes fue el mismo Chile, en la nefasta e inflacionaria época del socialista Salvador Allende, han ido al más extremo socialismo, y hoy por hoy no tienen una dictadura, sino una tiranía comunista, que les condena a una economía de penuria y escasez, como la que vivieron la ex URSS y sus satélites este-europeas, detrás de la “cortina de hierro”.

Porque hay que recordar a todos quienes nos honran con su lectura, que el socialismo es una película repetida: (1) comienza controlando los precios, lo cual provoca escasez, ya que en lugar de dejar la determinación de los precios al mercado, o sea a las leyes naturales de oferta o demanda, pretenden hacerla los arrogantes “ingenieros sociales”, desde una cómoda y bien equipada oficina burocrática, y desde las alturas del poder.

Se fijan precios por debajo del equilibrio de mercado, entonces la gente demanda en exceso los productos, y la oferta productiva no responde a ese inusitado incremento en el consumo.

(2) Luego se nacionalizan o estatizan empresas, es decir, se pasa de la propiedad privada de los medios de producción, a la mal llamada: “propiedad social” de los medios de producción.

Es decir, en vez de que haya empresas privadas proveyendo bienes y/o servicios, pasamos a su oferta a través de “empresas públicas”, harto burocráticas e ineficientes, a quienes no las mueve el “interés común”, como hacen creer a los más humildes e ingenuos de nuestros habitantes, sino el interés personal o particular de los burócratas de turno, dando empleo bien remunerado y pagado por nuestros impuestos a la militancia del partido político socialista.

Y (3) hoy por hoy, en el socialismo de ahora, quizá no se controlan precios ni se nacionalizan o estatizan empresas, pero sí que se nos aumenta desmedidamente los impuestos.

En el Ecuador cuasi comunista de Rafael Correa, quien por cierto intentó pero no pudo colocarnos la soga y los grilletes a los ecuatorianos, y eso gracias a la dolarización de nuestra economía, y a que tenemos una fuerza de seguridad militar comprometida con los intereses de nuestro país, se elevó descomunalmente el impuesto a la compra-venta de inmuebles, que denominaron “plusvalía”, un pomposo término de la jerigonza marxista.

Se subió del 10 % hasta el 75 %, argumentando sus fanáticos simpatizantes, que eso no aplicaría a la primera transferencia de dominio sino a la segunda; pero igual, eso implica transferirle el 75 % de la riqueza de los propietarios de inmuebles al Estado, un Estado además parasitario, obeso e incompetente.

No como en esos Estados nórdicos, que ahora por cierto cobran altos impuestos, pero es al consumo, no a la producción; además ya no son países socialistas, sino capitalistas de libre mercado, donde la apertura y la globalización juegan un rol preponderante.

Basta mirar con objetividad el destacado sitial que ocupan en el índice de libertad económica, publicado por la Fundación Heritage y The Wall Street Journal cada año, para saber que no son países socialistas sino capitalistas, igual que la China, hoy por hoy país comunista sólo de nombre, que ya es la segunda economía a nivel mundial, desafiando a EE.UU. en su liderazgo global.

En la actualidad, Chile sigue siendo el país más liberal de América Latina y exclusivo miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE, pero ha descendido un tanto.

Y eso por sucederse en los gobiernos una serie de partidos políticos de corte socialdemócrata, para quienes lo que se hizo en los años dorados de Milton Friedman y los Chicago Boys es simplemente “Neoliberalismo”, y hay que virar esa página, hacer “reformas sociales”, porque “lo importante es el ser humano y no el capital”, y “hay que redistribuir riqueza” más que generarla, “hay que tener una política social que devuelva a los pobres su dignidad”, y una serie de falacias sensibleras de ese estilo.

A ese Chile lo dirigirá ahora Sebastián Piñera, a quien los cinco-reformistas y “devolucionarios” de América Latina no le consideramos liberal clásico, sino un mercantilista, lo cual podría ser preferible a la izquierda socialista de Bachelet, pero que de todos modos no va a hacer en Chile las reformas necesarias para salir del estancamiento económico en el que se encuentra sumido desde hace ya varios años ese bello país, como consecuencia de la política socialista allí instalada.

¿Cuáles son esas reformas que necesita Chile y toda América Latina?

Como bien lo dice nuestro querido amigo y profesor Alberto Mansueti, son cinco (5), ni una más ni una menos, y las han investigado hace ya varios años atrás en el Centro de Liberalismo Clásico:

(1) Una reforma política, que ponga al Estado en su lugar, donde le corresponde, como monopolio legal de la fuerza, y proveedor de bienes públicos, reconocidos por la ciencia económica, salvo por los fanatizados extremistas del liberalismo/socialismo: los “anarco capitalistas” o libertarios radicales, quienes nos llaman “socialistas” a los liberales clásicos.

Para ellos el Estado debe desaparecer de un plumazo, y sin una razón lógica de peso para hacerlo, más que sus consabidas frasecitas de “amigos de la libertad”, “todos los impuestos son robo”, “todo debe ser privado”, etc. Seguridad, Justicia y Obra Pública son las funciones que debería tener un Estado normal, pero únicas.

Y así es en Hong Kong y Singapur, dos de las economías más libres del mundo, según el antes citado Índice de Libertad

Económica. Estas dos naciones tienen sus tamaños de gasto público frente al PIB de entre el 15 % al 19 %, que comparados con el 35 % al 40 % de nuestra subregión, nos parece bastante reducido; esa es la forma: a menor tamaño del Estado, mayor eficiencia productiva y competitiva, e incluso menor corrupción, y por supuesto, mucho mejor calidad de vida.

En síntesis: “Capitalismo Para Todos”.

(2) Una reforma económica, que nos devuelva el dinero desde el Leviatán estatal a la ciudadanía.

Comienza en la reforma política, que incluye una sola reforma tributaria: el impuesto de las tres “U”, como denominamos a esta innovadora propuesta.

O sea, un impuesto único (ese solito), uniforme (es decir, tarifa proporcional, no progresiva) y universal (para todos, sin arbitrarias discriminaciones estatistas o politiqueras).

Alberto propone que la tarifa debe ser del 5 al 10 %, y en ese solo punto discrepo respetuosamente con mi buen amigo: considero que debe ser del 15 %, para poder cumplir con eficiencia y efectividad las funciones propias del Estado, a más de las tres funciones sociales, que vienen a continuación.

(3, 4 y 5) Tres reformas sociales: a la educación, a la salud, y a las pensiones, que nos libren del “Apartheid” estatista que vivimos en América Latina, y que permitan a los más pobres de la sociedad, escoger libremente el centro educativo, el dispensario de salud, y las pensiones jubilatorias más decentes a través de la Administradora de Fondos Privados (AFP) de su preferencia.

Además: la administración de las entidades que hoy son estatales, será efectuada por sus actuales directivos, empleados, obreros y trabajadores.

O sea, no se va simplemente a “mal privatizar”, que implica pasar de un monopolio público a otro privado; sino que se permitirá la libre competencia, con el consiguiente gran beneficio para toda la gente usuaria de estos servicios, que ya no se verá “obligada” a acudir a ineficientes entidades estatales.

Con las tres reformas sociales, en caso de que las instituciones privatizadas quieran tener verdadera “clientela”, no un mercado cautivo, “obligatoriamente” tendrán que mejorar, o serán absorbidas por sus casi siempre más eficientes competidores privados. O mejoran, o quiebran, ¡así de simple y sencillo!

Finalmente, para posibilitar que únicamente la gente entendida, culta y civilizada ejerza el derecho al voto, proponemos el “voto facultativo”, en la Reforma No. 1, o sea, no obligatorio y a partir de los 21 años de edad.

Somos conscientes que aun así irán a sufragar los más incultos, ingenuos e incautos de nuestros habitantes, de esos que venden su voto por un plato de comida, pero al menos minimizaremos su impacto, es decir, reduciremos el riesgo de que la incultura campee, y sigan ellos votando por el peor y más estatista de los candidatos.

Sabemos que nuestro proyecto continental despierta la rabia de los burócratas, acostumbrados a vivir de las jugosas rentas estatales.

Pero no tienen por qué temer los empleados públicos eficientes, que los hay.

Quienes sí deben temer, y en serio, son los “pipones”, aquellos que reciben su chequecito mensual, sin trabajar, ni hacer nada productivo dentro de las entidades estatales, generosamente ampliadas durante el estatismo.

Así por ejemplo, en mi país, Ecuador, pasamos de 15 ministerios de la época mercantilista a 45 ministerios en la era socialista de Rafael Correa, y hoy están en 36, ya en la época social demócrata menchevique de Lenin Moreno.

Nosotros dejaremos en 5 los Ministerios: (1) Seguridad, (2) de Justicia, (3) Obras Públicas, (4) Bienestar Social; y (5) Ministerio de Economía y Finanzas.

Además dolarizaremos oficialmente la economía, y para eso eliminaremos los bancos centrales en cada país.

¿Te parecen “radicales” estas medidas?

Sí puede ser, pero es la única manera de librarnos del estatismo, y de su hijo legítimo: socialismo, y su hijo bastardo: Neo-mercantilismo.

Los aranceles serán eliminados, tendremos un puerto franco como Hong Kong, colocaremos tarifas únicamente a cigarrillos y licores. “¡Un momento!” dirán los estatistas, “podemos terminar tan libres y prósperos como Hong Kong”. Pues ¡Esa es la idea, socialista!

Recordemos que Hong Kong posee un ingreso per cápita de más de U$S 50.000, es decir, cada hongkonés recibe un ingreso promedio de U$S 50 mil al año, o un poco más de 4 mil por mes, mientras los ecuatorianos por ejemplo sobrevivimos con una renta de 6 mil anuales, es decir apenas 500 al mes. ¿Ves la importancia del libre mercado y del liberalismo económico?

Todo ¿gracias a quién?

Al británico Mr. John Cowperthwaite, Ministro de Finanzas de Hong Kong desde 1961 hasta 1971, quien prefería confiar en la mano invisible del mercado que en los dedos torcidos de los burócratas; partidario de los bajos impuestos, por ende, de un menor tamaño del Estado, es decir, de una mayor prosperidad personal y social.

Pero dejemos que sea el propio Alberto quien nos explique en qué consiste nuestro producto: el liberalismo clásico, y las dos grandes marcas de nuestra franquicia: las 5 Reformas y La Gran Devolución, con la sapiencia y maestría que lo caracterizan.

Saludos cordiales amigos de la “mayoría silenciosa” de América Latina. Al fin vamos a tener por quién votar los próximos años, y no como siempre lo hemos hecho: por el politiquero estatista “menos malo” o sea “menos socialista”.

Un abrazo liberal clásico, “devolucionario”, 5 reformista, capitalista, de mercado, y con la derecha.

Pablo Zambrano Pontón

Economista, Magíster en Periodismo, Especialista en Comercio Exterior y Marketing Internacional, Estudiante de PHD in Economics, Profesor de la Universidad Central del Ecuador, Escritor de varios libros de Economía, Analista Económico, Presidente del Movimiento Político “La Verdad-Libertad”, Vicepresidente del Foro Liberal de América Latina, miembro activo de Cinco Reformas y La Gran Devolución.

Introducción
TRES PUNTOS PREVIOS

Apreciado lector:

¿Has sufrido algún ataque criminal en tu Vida, o alguna persona querida, quizá más de una vez?

Eso es muy probable: la inseguridad reina en nuestras calles, a veces oscuras de noche o mal iluminadas, y la policía brilla por su ausencia.

¿Tú o algún familiar, tuvo que padecer las injusticias que a diario se ven en Tribunales?

Es probable, allí las mayores tropelías son amparados, encubiertos, y cometidas por Jueces y personal Judicial; la justicia tampoco está presente. muchos criminales salen libres, como si nada, con cualquier pretexto, y las víctimas quedan indefensas y sin cobertura no hay resarcimiento ni compensación para ellas, ni para sus deudos y herederos en casos de asesinato.

¿Sufres a diario los huecos, asfalto en mal estado, señalización inexistente, autopistas atestadas y puentes rotos: las deficiencias en calles, carreteras y vías de transporte, en ciudad y campo?

De paso, los transportistas de productos agrícolas y de la ganadería, y la industrias, también deben pasar calvarios por mala infraestructura, e incurrir en costos extra; lo que encarece los artículos de la cesta diaria.

Es más: la inseguridad personal y jurídica, esa falta de seguridad y justicia, que obstaculizan las contrataciones y su cumplimiento por ejemplo, implican también otros costos adicionales para todos los productores, y no sólo transportistas.

Esto también encarece aún más las mercancías y servicios. Pero los politiqueros culpan a: ¡“los intermediarios”!

¿Por qué pasa esto?

Porque “el Estado” pretende ocuparse de todo, en vez de las tres funciones que son suyas, propias y únicas: seguridad, justicia e infraestructura.

=#= El Estado quiere hacer todo y de todo

No se ocupa de sus tres específicas funciones, porque pretende cumplir otras muchas, demasiadas: administración de sus propias empresas e institutos estatales educativos y médicos, dirección general y control de la economía privada, finanzas y banca, industria y comercio, y de “la educación y la salud”, además de las jubilaciones y pensiones.

Y como si todo esto fuera poco, también asistencia a pobres y desvalidos (reales o supuestos), con dádivas y limosnas populistas, dentro del “gasto social”.

Además pretende asumir el patrocinio o “mecenazgo” del arte, la ciencia y la tecnología, la cultura y el deporte, y muchas otras tareas, de una extensa, sobrecargada e inverosímil lista de asuntos.

Todo Gobierno nacional tiene varias empresas estatales, con disímiles funciones, y más de tres docenas de Ministerios, y cantidad de “Entidades Autónomas”, en diversos roles.

Es sorprendente la larga lista de reparticiones y oficinas, sus nombres (que cambian cada cierto tiempo), y la descripción de lo que se supone hacen o deben hacer: ¡abarcan todo aspecto de la vida!

=#= “Quien mucho abarca poco aprieta”.

Este refrán popular, lleno de sentido común, te da respuesta justa, en forma breve, concisa y precisa.

Los detalles los verás en este libro; y las Cinco Soluciones.

La verdad es que no hay seguridad, justicia y obra pública, o son harto deficientes, porque los Gobiernos excedidos en otras funciones, descuidan o abandonan las suyas.

Pretenden abarcar labores que no le caben ni le pertenecen al Estado, porque no van con su naturaleza “represiva”, que está sólo para asegurar, con policía, justicia y asfalto, nuestra vida, libertad y propiedad, que son nuestros tres únicos y auténticos “derechos humanos”, y no hay más.

¿Solución? Otro refrán de sentido común: “Zapatero a tus zapatos”.

El Estado no es para producir bienes y servicios, ni para planificar, dirigir o controlar la economía.

No es para educar, curar a los enfermos, o atender a los pobres y ancianos.

No es para solventar gastos de músicos ni artistas, cultos o populares, deportistas, científicos o escritores de novelas o teatro.

Vamos a los “tres puntos previos”:

=#= I. Represión y burocracia

Primero. El “Estado” es una entidad establecida para prevenir la guerra, reprimir el crimen, y cobrar impuestos destinados a estos dos fines, y también un tercero: contratar la construcción y el cuidado de “obras públicas” en beneficio del común, como represas y embalses en los ríos, calles en las ciudades, y carreteras en los campos.

Para nada más existe “el Estado”.

Sólo en estos casos es legítimo el uso de la fuerza, “fuerza pública”; y sólo para las tales funciones es legítimo el cobro de impuestos.

Para esos tres propósitos, cuenta con entidades represivas, como las Fuerzas Armadas y policía, y también las Oficinas de Recaudación de Impuestos.

“Guerra”, no es ataques e invasiones a otros países sino la “defensa” contra ellas, la “defensa nacional”, según principios cristianos o “liberales” antes aceptados en el “mundo occidental”.

En cuanto a “crimen”, es el uso de la fuerza o el fraude para atentar contra la vida, libertad y propiedad.

En las funciones “represivas” del Estado, hay peligro de abuso de autoridad. Para evitarlos y prevenirlos, el Estado cuenta además con instituciones burocráticas:

(1) Diplomacia, para tratar los “asuntos exteriores”, Foreign Affairs dicen en inglés;

(2) Justicia, para resolver pleitos y juzgar los crímenes, y cuidar que las víctimas reciban justas “reparaciones” de los responsables, o en caso de no ser posibles, las “compensaciones”; y

(3) Parlamento, para el control de lo relativo a los impuestos, servicios y obras públicas, y en general la política de “el Gobierno”, que llaman la “Rama Ejecutiva”.

Es decir: por su trascendencia y gravedad, las funciones represivas del Estado se acompañan de “formalidades”, incluso solemnes, respectivamente para (1) las relaciones diplomáticas con los demás países; (2) juicios y “debido proceso” en las Cortes; (3) reuniones y actuaciones del Parlamento. Estas no son actividades represivas sino “burocráticas”.

Dificultad: el carácter limitado del Estado no puede entenderse hoy, porque hace 100 años que el socialismo recarga al Estado de muchas otras funciones para las cuales recibe facultades y poderes y adicionales, y colecta toneladas de impuestos adicionales.

Ideólogos y jefes socialistas han inventado gran cantidad de falaces pretextos para JUstificar esta indebida extensión.

=#= II. Capacidades y límites de las instituciones

Segundo “punto previo”.

Todas las instituciones sociales, públicas y privadas, como todo lo que existe sobre la faz de la tierra, tienen capacidades, pero al mismo tiempo límites, y son determinados por su propia “naturaleza”, que es “específica”, o sea privativa y exclusiva suya, y de nadie más.

Así pasa por ejemplo con las herramientas: las hay de jardinería, de cocina, y de aseo personal.

Y el Estado es una herramienta.

Las herramientas de jardinería son la pala, el pico, el azadón y el rastrillo; y el veneno para los insectos.

Las herramientas de la cocina son los cuchillos, el colador, las ollas y sartenes para guisar y freír.

Las de aseo personal son jabón, peine, cepillo de dientes y pasta dental, champú para el pelo, hojas de afeitar, y tijeras para uñas.

¿Quién podría “confundirlas”, ignorando sus usos específicos?

Nadie en su sano juicio usaría las del jardín para cocinar, o las de la cocina para el aseo personal matutino.

Las herramientas tienen sus límites, no pueden usarse indistintamente para todo o cualquier propósito; sería un “despropósito”.

Sería un sinsentido, algo absurdo, ilógico, anormal, irracional, “antinatural”.

Sin embargo, hay una clase de seres que ha incurrido en estos despropósitos y sinsentidos: son los socialistas, los cuales nos han lavado el cerebro; por eso hoy la gente no puede imaginar solución para problema alguno que no venga del “Estado”, una herramienta esencialmente represiva y burocrática, la cual puede servir eficazmente para sus propósitos específicos, pero no para cualquier cosa.

Así ha pasado, que de tanto querer usarla para todo, la herramienta se ha averiado y arruinado, o sea: se ha “corrompido”; y todas las demás herramientas están en desuso, y sus usos nos son desconocidos.

Así (1) el “marxismo clásico”, en el siglo XX pasado, nos ha convencido que la naturaleza de las instituciones puede ser variada, cambiada y moldeada a voluntad por el poder.

Le han atribuido al Estado facultades de empresario, maestro, médico, y cuidador de ancianos, huérfanos, discapacitados y desvalidos.

(2) Y ahora, en nuestro siglo, el XXI de la que antes fue la “Era Cristiana”, el marxismo cultural nos quiere convencer de que también la naturaleza de las personas puede cambiarse, como por ejemplo el sexo, así que un hombre puede transformarse en mujer, y viceversa; y que además la “institución” del matrimonio entre hombre y mujer, también puede ser alterada “por ley”, o sea de manera obligatoria.

Dificultad: las ideas de límites y naturaleza son hoy difíciles de entender, porque otra clase de seres, los “motivadores”, esos “oradores motivacionales” y escritores de tonterías de “autoayuda”, han convencido a la gente de que “no hay límites, no existen”; todo puede lograrse, es cuestión de buena voluntad, determinación e “imaginación creativa”.

Otra clase de seres les hacen eco: Pastores “cristianos” que te convencen de que “los límites son sólo mentales”; ¡hay que tener fe!”

¿Cómo ha pasado esto? Tercer punto previo ahora.

=#= III. Lenguaje, Lógica y Retórica

Para lavarnos el cerebro, cambiaron las tres “herramientas del aprendizaje”, según la educadora británica Dorothy Sayers: el Lenguaje, la Lógica y la Retórica, que en la “Era Cristiana” de antes componían el trívium, un terceto de asignaturas que se enseñaban como “propedéuticas”, es decir preparatorias para las otras ciencias, las cuales se veían como encargadas de investigar la verdad. Esto era así en todas las escuelas elementales y medias, para los niños y adolescentes.

¡Pero eso se desapareció hace cientos de años!

Dificultad:

(1) La Gramática se olvidó.

(2) Pretenden reemplazar la lógica normal por “lógicas no binarias”, donde la verdad no es verdad y lo falso no es falso; así nos impiden identificar las falacias.

(3) Han transformado la retórica en un arte de hablar bonito pero sin respeto ni amor a la verdad. Por eso en el lenguaje corriente, nos han obligado a aceptar el “Estado de Bienestar”, que es fuente de todo el “malestar” actual.

Nos obligan a hablar de “género” en vez de sexo; y así nos imponen el “matrimonio igualitario”.

El colmo: dicen que la verdad es “relativa”, o ¡“no existe”!

Nota al lector: Este es un proyecto político, no educativo, pero requiere ser estudiado y entendido, para que pueda ser valorado y apreciado.

(1) Si Ud. no ha entendido estos “tres puntos previos”, por favor vuelva a leerlos.

(2) Si Ud. entendió, pero no está de acuerdo con estos puntos previos, porque no le parecen razonables, “actualizados” o “progresistas”, no tiene sentido seguir leyendo; porque va a estar en desacuerdo con todo lo que viene.

(3) Si Ud. no quiere entender, porque no le conviene, pues no hay modo, no siga.

(4) Si Ud. profesa ser “cristiano”, pero de aquellos que no gustan de estudiar seriamente, tampoco vale la pena que siga: sea o no cristiano, si a Ud. no le gusta leer, averiguar e investigar, no va a entender el liberalismo clásico ni el capitalismo, ni sus nexos y relaciones con la “cosmovisión cristiana”.

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LA GRAN DEVOLUCIÓN PARTE 2

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