blog | 20 diciembre, 2001

Régimen tributario de libre empresa

ILE

Gremios empresariales, congresistas, y hasta miembros del Toledismo han sido críticos contra cualquier nuevo impuesto.

Inclusive, consideran que deben reducirse para no acentuar más la recesión económica de las empresas. Todos queremos, y en especial tú, un régimen tributario de libre empresa.

No es para menos, ¿quién desea seguir pagando altas tarifas e impuestos por los pésimos servicios que ofrece el gobierno como son la educación, salud, seguridad, y justicia por citar algunos ejemplos?.

Sin embargo, no son pocos los que entran en total contradicción cuando se oponen a cualquier reducción de impuestos por temor a dejar sin financiamiento al gobierno.

Muchas voces y opiniones dibujan de cuerpo entero la inestabilidad de un futuro régimen tributario.

Resulta que a lo largo del tiempo han habido tantas reformas tributarias que ni siquiera registran avances significativos a los requerimientos de una sociedad libre.

Me refiero a la disminución progresiva del nivel de las tasas y número de impuestos para financiar todas las actividades gubernativas  como sería en un régimen de libre empresa.

Dichas reformas han resultado ser más una carga que un alivio a los pocos contribuyentes que actualmente existen. Por su parte, gremios empresariales han emplazado a PPK a aclarar en que consiste el impuesto mínimo a la renta.

Y encima, los políticos del congreso han acentuado más la crisis tributaria al haber aprobado la prórroga de las exoneraciones tributaria a la selva.

¿En que se sustenta tal beneficio?. Si el merecimiento es el criterio con que se promulga esta ley populista, por esa misma razón, Lima debería recibir doblemente el beneficio de la exoneración tributaria, debido que el 60% de la riqueza que produce, también beneficia a los peruanos que viven en la selva.

Pero, lo que no se puede negar es que el actual tamaño del Estado sigue siendo uno de los flancos por el cual los regímenes tributarios se mantienen inestables en el tiempo.

Por ejemplo, se puede corroborar en cuadros estadísticos que ante un aumento del gasto de inversión pública en actividades económicas específicas -como por ejemplo la educación- la inversión privada en esa actividad disminuye.

Así, tenemos al Estado compitiendo deslealmente a través de Tans, Editora Perú, colegios y universidades públicas, Banco de la Nación, Canal 7 y Radio Nacional, Andina de Noticias, y otras empresas más.

La libre empresa puede hacerlo mejor, con mejor servicio de atención al cliente y más barato  en el pago.

Entonces, no debe sorprendernos las pérdidas de mercado que sufren continuamente las empresas privadas frente a iniciativas empresariales del Estado -por ejemplo – con la creación de un Banco Agropecuario.

¿Cómo pueden crecer las empresas privadas y pagar sus impuestos sostenidamente frente a un mercado plagado de iniciativas estatales?

¿Acaso no es inmoral que el Estado recaude impuestos y al mismo tiempo le esté quitando mercado a aquellos a quienes se les está cobrando?.

Reiteradas han sido las ocasiones en que destacados expertos han sugerido una reingeniería del Estado para aumentar la calidad del servicio público y disminuir los gastos corrientes.

Pero a mi modesto entender, el problema no se reduce a un aspecto meramente técnico, sino que es fundamentalmente ideológico, debido que el debate se inicia a partir de las contradicciones inherentes que poseen los enfoques tolerantes con la iniciativa empresarial del Estado.

Lo cierto es que los individuos de una sociedad libre viven muy cómodos con Estados de bajos impuestos debido que están sólo autorizados a emplear el uso de la fuerza para proteger derechos individuales a la vida, libertad y propiedad privada.

Como cualquier individuo, tu aspiras a mayor libertad, quieres tener más dinero en el bolsillo para ampliar tu poder de elección.

Un régimen tributario de una sociedad de libre empresa puede conseguir ese objetivo y de larga duración.

Este régimen permite ahorrar  dinero, evita que suba los precios artificialmente y tu poder adquisitivo se amplia para que compres más que en otro régimen distinto a la libre empresa.

Cualquier característica adicional a las ya mencionadas no sólo es inmoral, sino también anti económica.

En tal sentido, somos de la propuesta de avanzar hacia una reforma del estado que implique el traslado progresivo de muchos servicios públicos al sector privado lucrativo y no lucrativo, para no seguir lesionando tus derechos individuales y tu bolsillo principalmente.

Con una postura de libre empresa te ahorrarás varios miles de soles en productos y servicios que los que puede ofrecer el estado, y no como se viene dando actualmente, en que todos pagamos injustamente altos precios y tarifas de servicios públicos.

Este significativo ahorro se traducirá en mayores niveles de seguridad económica además de la posibilidad de contar con un régimen tributario que aumenta tu poder de compra y de eleccion entre una variedad de  riqueza que produce la libre empresa.

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE). 

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