blog | 14 septiembre, 2018

La ley de la oposición y el gobierno

ILE

Alberto Mansueti, Fundador del Centro de Liberalismo Clásico.

Hay “mal gobierno” en América Latina; y es verdad. Pero además hay “mala oposición”; y también es verdad.

I.- ¿Cómo es la “mala oposición”? Se centra en anécdotas, chismes, y aspectos no relevantes de la gestión oficialista. Se opone a todo lo que haga o diga el Gobierno, pero sólo por estar en contra, nada más, sin dar muchas razones, explicaciones, ni opciones alternativas. Hace un populismo irresponsable, sin pensar en las consecuencias de sus acciones. Carece de un programa alternativo viable. Tampoco tiene un marco ideológico; o lo tiene, pero no lo muestra ni lo explica, sino que lo mantiene oculto, por motivos oportunistas o demagógicos. Por eso, cuando después le toca ser gobierno, no está preparada; y como gobierno resulta igual de malo o peor que el anterior.

II.- ¿Conoces la “ley de la oposición y el gobierno”? Dice así: “El gobierno de hoy es la oposición de ayer; y la oposición de hoy será, lo más probable, el gobierno de mañana”. Es tan cierta como la “ley de la oferta y la demanda” en la economía. Observa las encuestas: casi todos los gobiernos decepcionan y defraudan, incluso a quienes les votaron, y ocurre enseguida, a los pocos meses de gestión. Pero si hoy tenemos un mal gobierno, es porque ayer tuvimos una mala oposición. Y a futuro, la oposición de hoy, casi seguro será el gobierno mañana, si gana las siguientes elecciones, lo cual es muy posible, por la “ley del péndulo”. Así que si el gobierno actual es malo, debemos ocuparnos de que tenga una buena oposición, si queremos que el próximo gobierno sea bueno. De otro modo, lo más probable es que el “gobierno nuevo” sea otro “gobierno malo”.

III.- ¿Quién es gobierno, y quiénes oposición? En toda elección siempre hay un ganador, y varios perdedores. Al ganador le cabe el papel de Gobierno. Y los candidatos perdedores no deberían salir huyendo ni desaparecer de la escena, como hacen con frecuencia; porque les caben los papeles de oposición, que son decisivos. Les toca distribuirse, como en el cine o el teatro. Es así: a quien quedó segundo en número de votos, le toca encabezar la oposición; y a quienes quedaron tercero, cuarto o quinto, les toca demostrar que pueden hacer una mejor oposición que el segundo.

IV.- ¿Cómo es una “buena oposición”? Una que cumple cinco funciones principales: (1) control, para que el oficialismo no abuse del poder; (2) contención, para que el gobierno no haga tantas malas políticas; (3) educación, para que la gente pueda aprender la diferencia entre las malas y buenas políticas; (4) cooperación con el gobierno, si acaso hace alguna buena política; (5) estar listo, como “gobierno de repuesto”, preparado para hacer las buenas políticas, cuando el electorado le llame a gobernar. Esto sólo es posible en democracia, y por eso es la forma de gobierno más recomendable.

V.- ¿Por qué nos oponemos a la antipolítica, la partidofobia y defendemos la democracia? Por tres razones: (1) En democracia la oposición es legítima, con funciones a cumplir; si no hay democracia, lo que hay es tiranía. (2) Los partidos son en la democracia como las empresas en los mercados; si no hay partidos, lo que hay son caudillos mesiánicos y sus séquitos depredadores. (3) Y la política es el único medio pacífico (o sea no violento) para resolver conflictos cívicos; y si no hay política, lo que hay es violencia. Nos oponemos también a la “histeria anticorrupción”, porque siempre termina embistiendo contra los partidos y la política, socavando de este modo la legitimidad de la democracia; y así les abre las puertas a los caudillos mesiánicos, que se convierten en tiranos, y a la violencia.

VI. ¿Conoces “Las Cinco Reformas? Es nuestro Programa de Gobierno. Pero también tenemos un programa de oposición, al sistema más que al gobierno de turno. Y son las “14 simples reglas para hacer una buena oposición”, que puedes leer ya en nuestra Website del Foro Liberal de América Latina. En el Movimiento por las 5 Reformas somos los únicos que nos preparamos para ser buena oposición, antes de ser buen gobierno.

VII. ¿Cuál es la ruta? Somos como un tren, en la cabecera de línea, con tres estaciones por delante. (1) La primera se llama “Un lugar en la oposición”; y ese es nuestro objetivo inmediato. (2) La segunda estación se llama “El primer lugar en la oposición”, objetivo siguiente; y llegaremos cuando tengamos espacio suficiente en la prensa y en la opinión pública primero, y después en el Parlamento y en otras posiciones destacadas. (3) “El Gobierno” es el nombre de la tercera estación; pero para llegar, antes tenemos que pasar por las otras dos. Con tu apoyo, desde luego; de otro modo será imposible.

VIII. ¿Qué oposición vamos a hacer? Una oposición liberal. Será radical, y al sistema, y a las leyes malas. Y al “Apartheid criollo”, que nos divide inicuamente entre “los de arriba” y “los de abajo”, no por raza sino por tener o no “buenas conexiones” políticas con partidos y caudillos de cúpula, medios y de base. Será oposición al aparente vaciamiento ideológico del debate político, que apenas encubre la hegemonía del pensamiento ideológico único: el estatismo. Pero no va a ser una oposición escandalosa y estridente, o grosera, ni “obstruccionista”, de oponerse a todo y por sólo estar en la contra. Vamos a dar la gran sorpresa: nuestra oposición será responsable, comedida, pedagógica y constructiva. No como la de ahora.

Esperamos tu apoyo, y tu ayuda. ¿Contamos contigo? Muchas gracias.

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