blog | 13 junio, 2018

La Ley Mulder es insuficiente

ILE

José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa.

Ninguna empresa de comunicación será libre mientras el gobierno sigue financiándola con ingresos mediante “publicidad” estatal.

Ninguna puede escapar de la voluntad política del gobierno por que no podrá evitar sus deseos. Algo así le ordena: “Ten este dinero y comunica lo siguiente”.

Es una orden y no tiene libertad de decisión. “O lo publicas o no te pago”, le dice su cliente. Quien paga, manda. La ley Mulder regula ese poder que tiene la publicidad estatal.

En esta circunstancia, ningún medio de comunicación tendrá la Libertad de decidir si acepta dinero estatal.

El gobierno intencionadamente financia medios de comunicación porque quiere propaganda y apoyo popular.

Si la empresa decide cobrar al gobierno, mella su reputación asociándolo con el poder político, perdiendo así, su independencia.

Al gobierno no le interesa la publicidad. La naturaleza de una entidad política es conseguir apoyo de la población.

Comunicar mediante publicidad no logra el objetivo. Publicidad sirve para vender e incrementar el consumo de un bien o servicio.

En cambio, con propaganda se busca influir en la opinión pública. Por obvias razones el gobierno quiere la segunda porque quiere cambiar las actitudes del público.

Por eso, sostener que no es propaganda lo que busca, sino publicidad, es un engaño.

Solo las dictaduras y tiranías quieren medios de comunicación a la medida. Recurrir a la propaganda sirve para alinear los medios de comunicación a los intereses del gobierno.

Es aceptar que no puede gobernar en democracia. Ya hemos apreciado que se puede sobornar a los dueños de los medios de comunicación para que cambie la editorial.

Se compromete así la libertad de expresión. Por eso sostengo, que los gobiernos nunca son neutros políticamente, tienen tendencias, subjetividades e intereses.

Cualquier dinero del público que entregue al medio de comunicación afecta la línea editorial. Abdica de sus valores corporativos para convertirse en una caja de resonancia del poder político.

Los medios de comunicación se organizan como empresas precisamente para servir al mercado económico donde existe la soberanía del consumidor.

De modo que en su ADN no está el servir al político. La ley Mulder ayuda pero no soluciona de raíz la independencia de los medios de comunicación.

Por ello, considero que la salida es reducir y limitar las funciones del estado para así bajar el gasto estatal en propaganda.

Menos ministerios, menos gastos, y menos incentivos políticos para violar la independencia económica de los medios de comunicación.

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