blog | 17 mayo, 2015

La libre empresa y las negociaciones de políticas monetarias

ILE

La libre empresa se ve afectada por los acuerdos comerciales y los procesos de integración económica.

Estos acuerdos afectan el desempeño de la libre empresa por el control de la autoridad monetaria sobre la tasa de interés, tipo de cambio e inflación.

Los controles son arbitrarios e injustos como señala acertadamente el economista Carlos Adrianzén.

Cuando se busca concretar acuerdos comerciales los negociadores tendrán que coordinar la planificación e implementación de los instrumentos de políticas monetarias.

Pero ocurre algo que estos negociadores no se han dado cuenta: se necesita información que no es posible administrarla ni menos negociarla por que las metas de políticas monetarias son actos humanos a futuro.

Por intentar realizarlo a pesar de esta limitación incurren en una arbitrariedad e injusticia que lo paga la libre empresa.

Es decir, la información que los negociadores necesitan para establecer metas de política monetaria no ha sido creada.

Si los negociadores pretenden poner una meta comunitaria tendrán a lo más que adivinar o proyectar datos históricos de la inflación, tipo de cambio o tasa de interés.

Pero esos datos necesarios para planificar monetariamente son resultados históricos de millones de personas cuyas historias personales realizadas han marcado transacciones económicas que nunca van a repetirse.

A menos que uno sea un hegeliano, pero la realidad del mercado impone una restricción cognitiva a los negociadores a cualquier intento de ingeniería social en el campo monetario.

Los instrumentos como la emisión primaria, tasa de encaje, certificado de depósitos y operaciones de mercado abierto son herramientas de control humano que el estado de derecho no lo ha resuelto aún.

De modo que cuando se establezca una meta comunitaria de un acuerdo de integración económica lo que pretenderá las autoridades será controlar las acciones humanas, no solo de cobertura nacional, sino intercomunitariamente.

Como se puede deducir, la zona euro es un ejemplo de inestabilidad e injusticia monetaria.

The Economist ha estado señalando que los bancos centrales no quieren someterse a reglas monetarias fijas por que las autoridades se auto disciplinarían en el control cosa que es imposible  que lo cumplan porque la naturaleza de su poder político va más bien por su expansión que por su reducción.

El solo intento de controlar la tasa de interés hacia  la baja, va contra la libertad de contrato de millones de individuos que pactaron una tasa distinta de lo que quiere la autoridad, por lo que la tendencia será una subida de la inflación y una devaluación del tipo de cambio.

Sin embargo, la  autoridad monetaria utilizará instrumentos de naturaleza temporal como los certificados de depósitos para esterilizar estos efectos para lanzarlos más adelante, pero dichos efectos continuarán.

Toda esta ingeniería monetaria no hace más que ofrecer al público una relativa estabilidad donde los efectos perniciosos de la tasa de interés, inflación y tipo de cambio nunca estarán estáticos.

La discrecionalidad esconde el control humano en el campo monetario y esto afecta seriamente la libre empresa y sus derechos a la vida, libertad y propiedad privada.

La libre empresa se sigue dañando por que no puede evitar que una disminución o elevación de cualquiera de estas tres variables sin que le afecte los flujos de ingresos y gastos.

Así la libre empresa podrá o no ser rentable ya no estrictamente por gestión privada sino por el control de las autoridades monetarias.

La libre empresa no necesita de acuerdos de integración diseñado por autoridades políticas sino de un estado de derecho que respete los derechos a la vida, libertad  y propiedad privada. En dos palabras: libre mercado.

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