blog | 25 febrero, 2017

La quiebra de GyM es el mejor castigo contra la corrupción

ILE

Las acciones de Graña y Montero cayeron 33% en la Bolsa de Valores de Lima.

Este impacto económico sobre el gigante empresarial puede llevarlo a la quiebra.

La quiebra es el resultado de la desvalorización de la empresa originado por el público que se sintió traicionado.

Hay quienes invocan al gobierno que diseñe una estrategia para evitar que el resto de los activos de GyM se sigan evaporando.

Los activos de GyM valían a fines del 2016 S/9.5 miles de millones de soles, ahora con este desplome se va desvalorizar en varios miles de millones de soles más.

Pero qué dirán sus accionistas JP Morgan (USA), GH Holding Group (Panamá), Bethel Enterprises (Panamá), AFP Integra y Profuturo de lo dicho por el colaborador eficaz Jorge Barata de Odebrecht que su socio GyM sabía de la corrupción.

Por lo pronto, nadie va querer hacer negocios con una empresa que engaña a sus accionistas, colaboradores, proveedores, gobierno, clientes y familias.

Eso implica que su facturación de USD 2,295 millones lograda en el 2016 no se va volver a repetir por la crisis reputacional que la ha golpeado por la conducta inmoral de sus principales funcionarios.

Si el gobierno formula una estrategia para que no quiebre GyM, también estaría engañando al público por el riesgo moral que ello implica en las demás empresas.

Primero porque el mercado expresa su disconformidad con lo actuado por GyM quitándole el valor de la empresa en sus acciones.

Segundo, porque las señales de mercado que envía la Bolsa de Valores sobre lo que no se debe hacer quedarían neutralizadas.

Y tercero, porque los demás empresarios estarían siendo burlados sobre las reglas de juego del mercado por lo que ya no valdría lo que diga sus clientes y stakeholder sino lo que el gobierno decida.

Por ello dejar a 29 mil colaboradores en la calle es una señal positiva que enseñará a las demás empresas a no arriesgarse en actos inmorales.

Aquí debe verse la quiebra como un castigo aleccionador, no como algo a evitar.

Todos aprendemos de nuestros errores y la cadena de valor no le pertenece a GyM sino es de todo el mercado.

Que el gobierno ayude a cualquier empresa sea pequeña o grande a evitar que se desvalorice es imposible e inconveniente.

Es imposible porque la información de una empresa es cambiante de modo que no puede adelantar nada y por que no todas las empresas cotizan en bolsa.

Es inconveniente que un árbitro que hace respetar las leyes económicas se meta en el mercado a favorecer las que están en peligro de quiebra.

Entonces ningún gerente haría una gestión eficiente sabiendo que el gobierno va ir en su rescate cuando cometa un error.

El criterio de salvar a GyM porque tiene 29 mil trabajadores y 4,809 profesionales en Perú, Chile y Colombia no es más que una posición política, que desafía la voluntad del público que ha desvalorizado a esta empresa por cometer malas prácticas de gobierno corporativo.

La quiebra amenaza a GyM y debe ser considerada como una oportunidad de castigo para que el resto de empresas anden derechas y no busquen atajos contra la buena fe de sus clientes, accionistas, colaboradores y proveedores.

Por José Luis Tapia Rocha, Director Ejecutivo de ILE, economista y profesor de Facultad de Negocios

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