blog | 4 agosto, 2019

La ruta política del liberalismo clásico

ILE

Por José Luis Tapia, Presidente del Centro de Liberalismo Clásico y Vice Presidente por Perú del Foro Liberal de América Latina 

Nuestra voluntad de cambiar naciones es importante. En países como el nuestro, no es normal que se cambie de presidente cada periodo corto de tiempo, por ejemplo lo sucedido con PPK que lo reemplazó Vizcarra y ahora se escucha voces que piden reemplazar a Vizcarra por Mercedes Araoz.

No contribuye a la estabilidad del país tener  una democracia con un sistema político que convierte a los actores políticos en fusibles; que a la menor tensión política se cambie a un presidente y sea reemplazado por un vice presidente y así sucesivamente.

Tal como veo este asunto, en nuestro país, el diseño constitucional está mal delineado. Los pesos y contrapesos y la separación de poderes no están funcionando adecuadamente.

Si un liberal clásico participa en política es porque quiere, dentro de otras cosas, contribuir a darle estabilidad política al país en el largo plazo.

En mi opinión, los liberales clásicos, con vocación política, entendemos que crear un partido o movimiento implica darle esta anhelada estabilidad, recurriendo a gente que asuman 3 niveles de compromisos:

a) asumir liderazgos por tareas

b) siendo activistas apoyando desde dentro a esas tareas

c) siendo simpatizantes que apoya desde afuera a esas tareas

Todo movimiento político nace, crece y se desarrolla  para mantenerse en el largo plazo. Y el movimiento liberal clásico necesita en su etapa inicial, de líderes que puedan dirigir y ejecutar actividades coordinando y buscando cooperación con otros liberales y simpatizantes.

Básicamente, toda actividad del líder sigue el método FOPRA (Formación, Organización, Propaganda, Recaudación de Fondos y Acción Política).

Todas las actividades pueden ser hechas en paralelo con la finalidad de ir creando células políticas liberales  e irradiar influencia en nuestros diferentes círculos sociales, académicos, laborales y profesionales.

En mi opinión, cualquier iniciativa política liberal clásica debe acompañarse de un enfoque continental, para organizarse mancomunadamente y hacerle frente a todo el conglomerado de partidos, movimientos, gobiernos, academia, ONGs del Foro de Sao Paulo.

Podrá sonar muy raro, y es que en el Foro Liberal de América Latina ya está apoyando decididamente a la formación de partidos a nivel hispanoamericano.

Por ejemplo tenemos a Partido Familia en Guatemala, el Movimiento Liberal Republicano de Ecuador, el Partido Devolución de Perú, el Partido 5 Reformas Chile, y el Partido 5 Reformas México.

Si bien lo anterior es una forma de influir en política, también consideramos que hay otra forma que podemos apoyar como es el entrismo – entendido como tratar de cooptar puestos claves dentro de un partido ya formado; siempre y cuando no se salga de los aspectos cruciales del Proyecto La Gran Devolución y el Programa Las 5 Reformas.

Todavía no hemos tenido éxito con la segunda opción por lo que seguimos desarrollando la primera que toma más tiempo como es conocido.

Además, mantenemos la perspectiva de seguir organizando partidos ideológicos como era lo tradicional.

No debemos perder de vista que los partidos ideológicos era el estándar político a fines del siglo XIX; por ejemplo, se celebraba Conferencias Anuales, los partidos se apoyaban internacionalmente, habían coordinaciones ejecutivas,  y elaboraban posiciones políticas conjuntas en coyunturas especiales.

Ejemplos, tenemos a la Democracia Cristiana, la Internacional Socialista, el Foro de Sao Paulo, la Socialdemocracia y el Socialcristianismo cuyos modelos en el Perú, son el Apra y el PPC.

Con esta ruta trazada, los liberales clásicos no debemos sucumbir ante la actual coyuntura política que se piensa que sacando y poniendo presidentes es la solución.

Nos oponemos a este juego político por que un importante sector de la población pensamos que la crisis política entre el Presidente y el Congreso no es un problema de personas, sino del sistema socialista que tiene esclavizado al Perú con sus políticas marxistas clásicas y culturales.

Nuestro rol político como liberales clásicos es la de organizarnos urgentemente en partidos o movimientos como lo hacen los comunistas y socialistas a nivel continental e internacional, con partidos ideológicos, que coordinen y colaboren entre ellos.

Para bloquear a este entrismo socialista que ha penetrado en los actuales poderes y organismos burocráticos del estado, debes inscribirte, apoyar y participar en cualquiera de los movimientos o partidos de la red del Foro Liberal de América Latina.

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