blog | 10 junio, 2004

La Torre de Babel

ILE

El Ministro de Transportes, José Ortiz, anunció que el gobierno no prorrogará el contrato con Telefónica por cinco años más. En otras palabras, al Estado no le resulta negocio entregarle en bandeja un mercado empobrecido. Claro, cómo no va tener problemas con este monopolio si el mismo Estado le prohibe competir. Por su parte, Arturo Woodman del gremio de Adepsep, ha calificado la medida de populista “olvidándose que hay 8 millones de personas que no tienen teléfono”.

Bueno, en la actualidad hay más de un millón de líneas telefónicas y sería muy mala idea ofrecer varios millones de líneas más, cuando los usuarios no pueden pagar siquiera la renta básica. Se ve que ni el gobierno ni este gremio empresarial hablan el mismo idioma. No resuelven hasta ahora cómo elevar los bajos ingresos de la población.

Otro que anda perdido es don Leopoldo Scheelje de Confiep, quien para defender el monopolio de la telefonía fija ha afirmado en una radio local que en ningún país del mundo existe competencia en este mercado. Sin embargo, en Venezuela, desde 1990, hay tres operadoras que alternan su jerarquía de conexión con una central donde se desvia las llamadas según se marque los tres primeros dígitos.

Otro grupo que no se le entiende son a los economistas. Mientras que muchos de ellos insisten equivocadamente en llamar a Telefónica “monopolio natural” del mercado, desconocemos por qué asocian la supuesta “falla” del mercado con la real falla del Estado de entregar monopolios con “estran-reguladoras” incluídas. Creo que su confusión se inició a partir de lecturas de economía neoclásica.

Sin embargo, los economistas “outsiders” señalamos que el mercado libre no tiene fallas con un mecanismo tan perfecto como las pérdidas y ganancias que expulsa a cualquier empresa ineficiente que no sepa atender diligentemente a sus clientes. Las fallas no vienen del mercado sino de las empresas.

Asimismo debemos indicar que el tan mentado “monopolio natural” es un invento de teóricos equivocados como Guash y Hahn. Monopolio es un privilegio gubernamental que no existe ni es natural en un libre mercado, pero bajo nuestro estatismo actual si que es natural e immoral que existan monopolios con contratos-ley. El agua, la electricidad y la telefonía son recursos tan únicos como el petróleo, el aire, los peces, etc, pero eso no da poder monopólico.

Como sostiene Dominick T. Armentano, en su libro “Antitrust and Monopoly: Anatomy of a Policy Failure” “…el gobierno y no el mercado, es la fuente del poder monopólico. La autorizaciones, contratos públicos, franquicias, aranceles, y otras restricciones legales pueden y crean poder monopólico…”.

Como se ha visto, autoridades, economistas y empresarios no hablan el mismo idioma, discuten sin sentido y no solucionan el problema de los bajos ingresos cuando se tiene que soportar un contrato inmoral con Telefónica hasta el 2019.

Por Jose Luis Tapia, Presidente de ILE.

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