blog | 30 julio, 2004

Las estadísticas toman partido

ILE

El presidente Toledo ha caído en el grave error de manipular las cifras de la pobreza. En su mensaje  a la nación de 28 de julio ha señalado que se ha reducido la pobreza sacándolos a 420,000 peruanos durante el último año. Ni bien ha pasado un día para que el consultor del INEI salga a desmentir tales cifras diciendo que se ha tomado períodos diferentes alterando significativamente los resultados. Pero el Jefe del INEI ha sostenido que la pobreza no es estacional, y que vale tal manipulación. Pero ha sido enfático al señalar que las cifras alcanzadas al Jefe de Estado no han sido las mismas del mensaje de fiestas patrias.

Nos hace recordar los tiempos del gobierno de Alan García donde el ministro de economía de ese entonces, Gustavo Saberbeín, señaló que había dos formas de medir la inflación; la inflación bruta y la inflación neta. Pero en ese entonces el gobierno de García afrontaba la peor hiperinflación de la historia del Perú llegando a los 2 millones por ciento al terminar su gobierno. Y los ministros de ese entonces salían a desmentir a los analistas diciendo que con la actual hiperinflación los sueldos subían y también el poder adquisitivo.

Cualquier cuadro aprista afirma que en el gobierno de García se comió mejor, que aumentó la producción agrícola y que miles de personas hacían cola por que tenia más poder adquisitivo. En resumen, las estadísticas, según ellos, muestran que los pobres la pasaron bien con el gobierno aprista. De igual modo, los neoliberales del gobierno de Fujimori afirman que el crecimiento económico entre 1992-1997 fue del 7% como promedio y que las inversiones privadas crecieron en 20% anual. Y que lo pobres la pasaron bien con el gobierno del “chino”. Pero llegamos a finales de la década de los noventa y los pobres siguen siendo la mitad de la población del país.

Creo entender que las estadísticas oficiales son volátiles al manejo interesado de los gobiernos de turno. Además, estos numeritos aparentemente “neutrales” esconden una verdad que los gobiernos quieren ocultar. Y es que bajo su período la pobreza nunca mejora ni se puede mejorar con los paleativos estatistas de los gastos sociales. Un economista del siglo 19, dijo alguna vez, a propósito de las estadísticas, lo siguiente: “Aunque ‘las cifras no pueden engañar’, hay en su confección y agrupación tanta probabilidad de equivocarse y tal tentación de ceder a los partidismos, que en materia de controversia hay que desconfiar de ellas mientras no han sido sometidas a un rígido examen.” Las únicas cifras en las que la gente puede confiar son las que elaboran las empresas, pues no pueden autoengañarse si quieren mantenerse “vivitos” en el mercado. Como se puede apreciar esto no sucede con nuestros gobernantes que si manipulan las cifras a la medida de las circunstancias políticas.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa.

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