blog | 24 junio, 2002

Las leyes malas para el mercado

ILE

Alguna vez los políticos al menos discutían regímenes gubernamentales y políticas públicas alternativas. Ahora ellos sólo se la pasan acusandose mutuamente en el Congreso y prensa. Esas acusaciones les sirven a cada uno para quitar a los otros del camino, y así es como todos ellos hacen sus carreras.

Pero alguna vez nos hemos preguntado que pasa cuando el estado nos roba, estafa y miente. Ellos no lo dicen; sólo concertan intereses especiales. La hay desde hace años aquí y en otros países. ¿Cómo opera?

Suponga que un congresista «agrícola» quiere una ley de subsidio para los campesinos del rubro “A”. A ellos los beneficia, pero nos perjudica a todos los contribuyentes, pagadores de los impuestos para los subsidios. Y suponga que un congresista “industrial” quiere una ley de arancel u otra barrera de “protección” para los fabricantes del artículo “B”. A ellos los beneficia, pero nos perjudica a todos los consumidores, porque pagamos un precio más caro que si hubiese competencia abierta. Sin embargo ambos congresistas -agrícola e industrial- “concertan”, e intercambian sus votos por sus respectivos “proyectos”.

Como 2 no hacen mayoría, entonces “se sientan” (siempre dicen “tenemos que sentarnos”) con un tercero, por ej. un congresista “banquero”. Le preguntan: “¿Qué quieres tú?” Y él dice: “Yo quiero ‘mi’ reforma a la ley bancaria, con la ley del embudo: lo ancho para mí, y lo angostito para mis competidores”. Al grupito de bancos favorecidos con las trabas para los otros bancos, les beneficia; pero nos perjudica a todos los usuarios porque nos quitan opciones alternativas, y todos los bancos se hacen más incompetentes, ineficientes y costosos, poniendo altos intereses crediticios. Pero ya la “nueva” Ley de Bancos, el subsidio y la barrera arancelaria, ¡tienen 3 votos!

Como 3 tampoco son mayoría, van a los congresistas “laborales”. Y se “sientan” con los de “la cultura”, “la educaciòn”,  “el deporte”, la región o provincia tal o cual, porque cada quien quiere lo suyo: “sus” leyes especiales. Y “sentados” van sumando. Al final hacen amplia y sólida mayoría a favor de una pila de leyes que complacen a todos y cada uno de los intereses especiales y les benefician con sus subsidios, protecciones u otros privilegios, y nos perjudican a todos los demás. Eso es lo opuesto al libre mercado. También se llama “mercantilismo”: la indebida protección de intereses privados con medios públicos.

Nadie le explica a la gente los efectos dañinos. Por eso le parece a Ud. normal. Y hasta bueno. Le parece malo si alguien robó al Estado una partecita de todo lo que él nos robó antes.

Ahora que los precios de algunos productos agrìcolas han bajado. ¿Qué podían hacer los agricultores? Ser más eficientes y producir más, o cambiar de ramo. Pero no. Presionan al gobierno para que fije un arancel más alto e impedir las importaciones agrícolas. ¿A costa de quiénes? De los contribuyentes. Y cuando la Sociedad Nacional de Industrias y ADEX presionan por un arancel escalonado “protector”, contra las importaciones de bienes de consumo, el gobierno cede, por su popularidad. ¿A costa de quiénes? De los consumidores, pagadores de un sobreprecio por un artículo importado (si lo conseguimos) o por uno nacional de menor calidad, (mal) hecho tras las murallas aduaneras.

La idea de protegerse por decreto, contra la libre competencia, sin mirar los daños, quebró todo arte y ocupación; y el carnet o licencia gremial es más importante que la capacidad y habilidades de peones, operarios, y maestros de obra. La CGTP y SUTEP exigen leyes de salarios y beneficios especiales para ellos. También ceden gustosos los políticos. Pero, ¿a costa de quiénes? Perjudicados son los desempleados, porque estas leyes obstaculizan el crecimiento e inicio de nuevos negocios y empresas. Y los trabajadores menos calificados -jóvenes por ejemplo- que no hallan empleos con salarios acordes a su menor preparación, experiencia y productividad.

¿Estamos a tiempo de poner remedio a tanto desastre? ¿Seremos capaces?

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE y economista.

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