blog | 30 agosto, 2018

Las reformas económicas no van al ritmo de la inmigración venezolana

ILE

Por José Luis Tapia, Director General de ILE, economista y profesor universitario

Los xenófobos arremeten contra los inmigrantes venezolanos por que indican que despojan empleos a peruanos. Que el venezolano se tira al piso en cuanto a la paga dejando en off-side al peruano. Con estos argumentos no quedaría otra que cerrar las fronteras, lo que crearía serían más problemas adicionales que hallar una solución.

Para comenzar, debemos saber que los venezolanos no vienen sin nada, desde el punto de vista económico, vienen con capitales tanto físico como intelectual. Decir de arranque que quita empleo es ver limitadamente la realidad económica.

Tal vez los xenófobos no advierten que el emprendimiento es una característica principal de la mayoría de estos inmigrantes del norte, y muy pocos son insertados en las planillas de una empresa peruana. Claro que con la actual restricción de la cuota de 20% de contratación a cualquier extranjero se hace más difícil contratarlos. Pero en el Perú lo que dice la ley es letra muerta y alienta a más informalidad laboral.

Sin embargo, lo que indica la teoría económica es que el aumento de la oferta laboral con una misma demanda empresarial, el sueldo se viene abajo, la cual es cierto de manera parcial, si es que no consideran el mediano y largo plazo y los factores institucionales.

Un observador de la calle puede darse cuenta fácilmente que en Lima hay mucha presencia venezolana en no pocos negocios pequeños sobre todo en la atención al público, ni qué decir como emprendedores ambulantes.

Nuestra situación económica es muy estática, la percibimos quienes analizamos las libertades empresariales y económicas pues nos resulta contraproducente mantenerla así para quienes tenemos aspiraciones de progreso como lo haría cualquier inmigrante que busca realizar su sueño en suelo extranjero.

Ante tal disyuntiva, lo que el gobierno no parece darse cuenta es que poniendo trabas administrativas como exigir pasaporte o renovación del permiso temporal no resuelve el fondo del asunto.

A nuestros amigos venezolanos y a quienes nos preocupamos por el bienestar de los peruanos tenemos que señalar que nuestra economía no va al ritmo de las exigencias de mayores oportunidades económicas.

Con esta economía sobre tributada, sobre regulada, sobre dimensionada de burocracia estatal no ayuda en nada a afrontar la difícil situación económica que atraviesan los pobres peruanos y venezolanos. La inmigración puede ser más bien más importante de lo que creemos si realizamos las reformas que ayuden a liberar la economía mucho más de lo que está actualmente.

Todavía tenemos un estado sobredimensionado que absorbe muchos impuestos, no deja trabajar al empresario, y descuida las tareas más urgentes en justicia, seguridad, y protección de los contratos y derechos de propiedad privada.

En tanto no se haga esta tarea de reducir el tamaño del estado sustituyendo muchas de sus funciones por iniciativa privada en áreas como la cultura, educación, salud, comercio exterior y otras 13 funciones sobrantes, los xenófobos van a seguir alimentando el odio contra los emprendedores venezolanos que buscan mejorar su vida, de su familia y del pueblo peruano.

La solución política son las 5 reformas que venimos difundiendo para abrir más el mercado, limitar al gobierno y mejorar la educación y salud.

Estamos por caer en la trampa de los xenófobos que buscan cerrar nuestras fronteras y después será nuestra economía. Los xenófobos son hermanos de los socialistas nacionalistas quienes se opondrían a recibir cualquier capital extranjero.

De modo que nuestra respuesta frente a este panorama tan amenazante es dar la batalla de las 5 Reformas contra el socialismo que es el principal causante que el estado se haya vuelto estatista y nos haya condenado a un mercado tan cerrado que estemos distrayéndonos con el efecto de la inmigración venezolana cuando nuestra economía no está siendo capaz de responder como debe ser ante la llegada de la riqueza de capital humano y físico que traen los venezolanos.

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