blog | 4 junio, 2006

Las tres rebeliones

ILE

Ahora que ya se sabe que Alan García va asumir por segunda vez la presidencia del Perú, su próximo gran desafío para la gobernabilidad del país es resolver tres rebeliones “randianas” pero pacíficas; el mundo informal versus el formal, el regionalismo versus centralismo; y la distribución versus crecimiento económico.

En primer lugar, el mundo informal se ha rebelado contra el formal por el apartheid legal provocado por las barreras de entrada que impone el sistema mercantilista neoliberal. Nada se ha hecho para incluir a ese 60% del PBI que es economía informal y potencial bolsón electoral. Ni los tanques ni las balas pueden luchar contra el contrabando y la piratería, pues de estas actividades económicas, viven cientos de miles de peruanos que se han rebelado contra la autoridad y el abuso del poder.

En segundo lugar, el regionalismo ha modificado el mapa político. Se ha rebelado contra el centralismo dando el Perú un giro hacia la izquierda. Ya que la derecha estatista neoliberal no ha resuelto las demandas regionalistas desde los noventa, el regionalismo sigue siendo una esperanza de cambio, mientras el centralismo no se suelte del mercantilismo neoliberal. No hay posibilidad política que en una Lima “welfarista” se puedan hacer grandes reformas liberales a nivel nacional, se tienen que hacer  por presión social desde las regiones como Puno, Cusco, Loreto, Madre de Dios o Huancavelica. Paso a la tercera rebelión.

La distribución se ha rebelado contra el crecimiento económico. El crecimiento propuesto por los neoliberales “chicaginos” no puede distribuir riqueza a los pobres por su carácter regularista, fiscalista y legalista. Ha surgido en estas elecciones una tensión evidente entre redistribución y creación de riqueza. Pero si García insiste en un programa económico neoliberal, la riqueza va seguir concentrado en pocas manos de los que están en la capital, en el mundo formal, y en el estado. Sino hay mercados abiertos no es posible distribución equitativa desde el libre mercado.

El presidente García deberá resolver estas tres rebeliones para darle legitimidad a su gobierno. Y la legitimidad parte del hecho de reconocer que millones de individuos no quieren este sistema mercantilista, centralista, excluyente, sino un sistema liberal descentralista, abierto y formal.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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