blog | 9 septiembre, 2019

Libertad de impuestos bajos

ILE

Por José Luis Tapia Rocha, Director General de ILE, Economista, Profesor universitario, Presidente del Centro de Liberalismo Clásico, Vice Presidente por Perú del Foro Liberal de América Latina y Promotor del Partido Devolución.

Cualquier liberal se quedaría con la boca abierta al saber que varios empresarios están todavía pensando que los actuales impuestos desarrollan al país.

¿Qué?

Los impuestos son extracciones de dinero de los bolsillos de personas y empresas.

Cuando está en manos del gobierno se deja de invertir en el sector privado.

Menos inversión es menos producción.

Menos producción es menos riqueza.

¿Hasta qué punto es admisible los impuestos?.

Los impuestos son justos y eficientes solo si sirven para financiar funciones de justicia, seguridad y obras públicas.

Sí se deja de pagar, la violencia comienza a adueñarse de las calles.

En cambio, los impuestos en un gobierno estatista son confiscatorios o como dice el economista francés Bastiat son expoliatorios.

Además debes saber que un gobierno estatista el 65% de lo recaudado se va en pagar burocracia, un 10% en corrupción y 25% en forma de bienes y servicios que promete el gobierno.

Prácticamente todos los precios de los bienes y servicios contienen impuestos a la venta, a la renta, a las importaciones, a las transacciones financieras, a las acciones, al alquiler de predios, al capital, y los tributos municipales como licencias de funcionamiento, de construcción, ocupación de vías públicas, etc.

Estos impuestos y tributos se insertan en el tejido productivo, sobrecargan de costos a todos los bienes y servicios, inflando el costo hasta un 70% del precio ex fábrica. Si algo cuesta $1.00, $0.70 es impuesto.

Lo que se puede interpretar es que el precio real sin impuesto llega apenas $0.30. Es decir, con $1.00 un pobre puede comprar hasta 3 unidades de ese producto.

Los impuestos quitan capacidad adquisitiva de manera previsible a diferencia de la inflación que no tiene límites en la subida de los precios.

Así de destructivo son los impuestos que contrabandistas, informales, narcotraficantes y muchos negocios formales e informales buscan la forma de que el daño no les llegue.

Lejos de ayudar, los impuestos altos se han convertido en una barrera de acceso al mercado formal.

A los estatistas no les ha quedado claro “el efecto Laffer” que a mayores tasas de impuestos menor recaudación.

Los impuestos descapitalizan a las empresas, las empobrecen y generan consecuencias no deseadas como evasión, elusión, incumplimientos, multas, juicios, desorden, ineficiencias.

Para un empresario de libre empresa nunca debe permitir que los impuestos suban, sino sus esfuerzos deben ir por el lado de la reducción permanente, buscando la eficiencia del gasto del gobierno y desalentando todo gasto adicional.

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