blog | 9 septiembre, 2019

Libertad de soberanía legal

ILE

Por José Luis Tapia Rocha, Director General de ILE, Economista, Profesor universitario, Presidente del Centro de Liberalismo Clásico, Vice Presidente por Perú del Foro Liberal de América Latina y Promotor del Partido Devolución.

Las instancias internacionales han sido el último recurso para quienes se han visto afectados sus derechos individuales.

Se creyó que estos organismos serán un remedio eficaz contra las dictaduras nacionales.

Ahora tenemos a nuestra soberanía legal en serio riesgo.

En la práctica se ha visto no pocos casos en que regímenes estatistas tienen asientos en las Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos (OEA), Fondo Monetario Internacional (FMI), UNESCO, Organización Mundial de Comercio (OMC), Organización Internacional de Trabajo (OIT), FAO, Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los principales.

Lo deplorable es que organismos como la UNESCO no recomiende privatizar la educación para los pobres.

El FMI no se caracteriza por impulsar el patrón oro en el sistema monetario internacional.

La OIT no aboga por una libertad del mercado laboral.

La OEA no condena gobiernos estatistas como Argentina, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, y Cuba que buscan reelección indefinida.

La OMC no condena las perforaciones al Principio de la Nación Más Favorecida.

La OMS no dice nada del incremento de las burocracias nacionales a costa de la disminución del presupuesto para el combate de enfermedades contagiosas.

La FAO no felicita a los países que subsidian sus exportaciones de alimentos a favor de países pobres.

Las organizaciones internacionales están convergiendo en la idea de constituir un gobierno mundial.

Si los gobiernos estatistas son un problema nacional, desmontarlo cuesta mucho dinero, peor sería un gobierno mundial estatista.

Estos organismos tienen una fuerte inmunidad a los gobiernos nacionales.

Un gobierno nacional no puede destituir a los funcionarios internacionales.

La democracia liberal de un país estaría en peligro cuando hay un gobierno estatista mundial.

El atenuante es que estas burocracias internacionales son en esencia controlistas, no alientan las libertades, y están altamente infectadas por el izquierdismo internacional.

En la UNESCO y la OCDE se alienta la prueba PISA pero es un instrumento político de la efectividad del control estatal de la mente de los niños.

Se sabe que mucha de la legislación educativa, comercial, laboral, financiera, bancaria, son diseñadas y enviadas por estas burocracias a los parlamentos de los países para que sean aprobadas sin nada de oposición.

Así pues la transición hacia el gobierno mundial está en marcha como lo testifica periodistas que vienen investigando reuniones secretas de líderes mundiales de gobiernos, empresas y tecnócratas para el diseño del nuevo orden mundial.

Se conoce que los instrumentos jurídicos internacionales están blindados contra modificaciones o denuncias.

Dentro de ellas hay millonarias indemnizaciones impuestas a gobiernos si pierden arbitrajes internacionales frente a empresas privadas.

Sacar a una dictadura desde el propio país requeriría del consenso internacional de estas burocracias.

Si los gobiernos estatistas tienen votos en estos organismos, ¿qué hace suponer que sus pares van a condenar a su amigo dictador?

Si ya es todo un problema sacar a una dictadura del poder, ¿cómo sería desmontar una dictadura mundial?

Hayek ha advertido la concentración del poder internacional del socialismo en su libro “Camino de servidumbre”.

Los liberales deben poner mucha atención y actuar en consecuencia para detener el avance internacional del gobierno mundial.

Vigilar a los organismos internacionales requiere el uso de redes internacionales para evitar que la tecnocracia internacional se reagrupe y se haga el poder de facto.

La batalla por la libertad no es solo nacional sino es global.

Es soberanía legal.

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