blog | 2 julio, 2004

Los economistas tradicionales

ILE

En un artículo en The Wall Street Journal of Americas titulado «Los Economistas se Convierten en Víctimas de Sus Propias Estadísticas», la tendencia en los EE.UU, es a contratar cada vez menos economistas tradicionales: aquellos «académicos vestidos de cuello y corbata» que pronostican el futuro económico del país con modelos económicos de alta sofisticación matemática, supuestamente muy precisos, rigurosos y exactos. Importantes empresas privadas como el CityBank, The Wells Fargo & Co y el Bank America son algunas de las que han reducido la nómina de economistas convencionales que tenían hace algunos años en sus respectivos departamentos. La industria manufacturera en los EE.UU. ha reducido la contratación de economistas tradicionales en porcentajes importantes que no bajan del 20% año a año y, en la industria financiera, es del orden de 16%, entre finales de la década de los noventa y comienzos de este siglo.

La lección aconseja que los economistas modernos deben interpretar los cambios y tendencias en un determinado nicho de mercado, de una forma tal que sea útil y no inútil para la administración de la empresa, como está ocurriendo de hecho en el sector consultoría en los EE.UU., donde las contrataciones han aumentado de 8% a 19% en ese mismo periodo. Es preciso evaluar cuidadosamente la calidad de los conocimientos económicos que se están impartiendo en las Facultades, sus bases conceptuales y filosóficas, y su valor como ayuda para entender los fenómenos y el comportamiento económicos.

Una explicación sería que: 1) los economistas tradicionales no satisfacen las expectativas de las empresas al efectuar pronósticos económicos y, 2) muchos modelos económicos son lamentablemente inadecuados, no sirven para describir, explicar o pronosticar los eventos.

No es pura coincidencia que desde comienzos del siglo XX hasta la fecha, los economistas austriacos advirtieran de sus muchas y justificadas reservas frente a este uso indiscriminado de las matemáticas y estadísticas en la economía. En sus albores, la escuela austriaca, representada por Ludwig von Mises, señaló que si fuera posible calcular la estructura del mercado no habría tal cosa como la incertidumbre empresarial.

La economía se interesa principalmente por el individuo no por bienes y servicios como algunos erróneamente creen. No dice que A es igual a B, típico razonamiento cuantitativo. Dice “prefiero” A a B, una interpretación correcta del comportamiento económico.

El desprestigio de los economistas tradicionales aumenta por el uso indiscriminado de las matemáticas, estadísticas y econometría, que son resultados de métodos derivados de las filosofías positivistas y empiristas. Una alternativa con menos probabilidades a equivocarse es efectuar predicciones cualitativas que podrían deducirse «a priori» de los efectos provocados por el estatismo.

Por Jose Luis Tapia, Director General del Instituto de Libre Empresa.

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