blog | 21 enero, 2003

Los liberales deben formar un partido político

ILE

Después de haber escuchado a Mario Vargas Llosa agradeciendo a los ex parlamentarios del fenecido Movimiento Libertad, con motivo de su condecoración como demócrata, ha quedado claro una cosa: que los liberales deben formar un partido político con nuevos cuadros y dirigentes.

Quedaron en el recuerdo político importantes liberales como don Luis Bustamante, Enrique Ghersi, Pedro Cateriano, Arturo Salazar Larraín, y otras personalidades que se jugaron del todo por el todo contra los colectivistas y estatistas con tal de persuadir a la opinión de los beneficios de las privatizaciones, el libre mercado, etc. Ahora se requiere de nuevos rostros que le den frescura a las ideas liberales que fueron maltratadas injustamente antes, durante y después del gobierno dictatorial de Fujimori.

Una tarea urgente de esta nueva generación es hacer deslindes con el modelo neoliberal que se implantó en la década del noventa. Se debe señalar que el “neo” liberalismo es un intento de mezclar al mercado con el estatismo. Su propuesta se basa en un supuesto falso: «que como el mercado es bueno para la producción, y el estatismo para la distribución, lo mejor es una combinación”. El neoliberalismo sólo es un estatismo de apariencia más “fina”, que se distingue por su modo de operar. No usan los controles antiguos pero sí fuertes regulaciones a la competencia y el mercado a través de Indecopi, Osinerg, Ositran, y Osiptel. No usan la anticuada planificación del Estado sino la “concertación a través del diálogo”. No usan la inflación sino los impuestos técnicos. No reducen los gastos del Estado, sino que aumentan sus ingresos.Y no usan aranceles sino leyes «antidumping». Lo que cambian son ciertos instrumentos, pero no la esencia. En cambio, el liberalismo propone en lo económico, mercado libres y prósperos de competencia abierta sin regulaciones estatales y con grandes inversiones privadas. En lo politico, gobierno limitado a sus funciones represivas y judiciales. En lo social, autonomía de las familias, empresas, iglesias y escuelas privadas para el logro de sus fines sin ayuda del Estado.

Hoy resulta evidente que los socialdemócratas (apristas), socialcristianos (unidad nacional), y socialconfusos (toledistas), han copado la derecha e izquierda del espectro politico con soluciones estatistas. Los de la izquierda son muy buenos defensores de las libertades humanas, pero están contra la privatización. Los de la derecha son claros promotores de la libertad económica, pero están en desacuerdo con legalizar el aborto.¿Dónde queda ubicado los liberales? Ni a la izquierda ni a la derecha, sino al centro. Por que un partido liberal defiende la libertad como una sola, es decir, toma ambas libertades y las junta como debe ser. No sería nada extraño que un liberal defienda el derecho legítimo de los homosexuales y lesbianas de casarse entre ellos. O que proponga la privatización de la justicia, educación y salud.

En tal sentido, el partido liberal puede ser una alternativa de gobierno para el 2006. Si sus cuadros inician desde ya una cruzada libertaria por el pais sembrando en los jóvenes e informales las ideas de don Pedro Beltrán, John Locke, Thomas Jefferson, Murray Rothbard y Ayn Rand, pueden echar raíces muy fácilmente en sectores populares. Esta sugerencia tiene cierta base debido que los informales sin querer están conspirando en la práctica contra la presencia del Estado en sus vidas. Diariamente desafían individualmente la maquinaria gubernamental no pagando tributos, comerciando libremente en las calles, desafiando a la autoridad con el contrabando, planteando sus reglas de juego para la justicia, y creando riqueza por 72,000 millones de dólares fuera de los tentáculos del poder. Ellos son el otro sendero que avanzan inconteniblemente hacia una mayor libertad.

Si se logra canalizar con gran honestidad las expectativas de este gran sector informal y la esperanza de millones de jóvenes, el partido liberal podrá ser en pocos años un exitoso movimiento político. La experiencia vivida con gobiernos de corte socialistas y dictatoriales como de Velasco, Alan García y Fujimori, pone de relieve la urgente necesidad que los liberales se organicen en un partido, a fin de evitar que sigan destruyendo la libertad y la democracia.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE)

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