blog | 28 junio, 2002

Los males económicos

ILE

No faltarán candidatos de los principales partidos que hayan considerado que la oportunidad de hacerse ricos es a través del Estado. Hemos visto como muchos de ellos, una vez hechos gobernantes, alcaldes o congresistas, se han enriquecido y corrompido. Mientras que nosotros debemos encontrar trabajo donde no hay e invertir en un sector privado que se encuentra en recesión.¿Está Usted conforme con esta situación?

El desempleo y tantos otros males económicos son consecuencias inseparables de un Estado que se entromete en todo. Hay recesión económica, poca actividad empresarial, y la que hay no rinde. El Estado es incapaz de generar empleo productivo -de alto rendimiento-, ya que nunca var ser eficiente como el empresario privado.

Se comenta que la inversión privada es insuficiente. Nadie puede animarse a invertir cuando el Estado le somete a 1,001 restricciones, y le cae encima con sus impuestos y regulaciones a través de Indecopi, Osiptel, y demás organismos reguladores y superintendencias. Eso es el Estatismo, que muchos de nuestros políticos siguen impulsando hasta ahora y que nos condena a seguir siendo pobres.

Entonces,¿qué significa el Estatismo?. No es un sistema económico sino un régimen político, pero tiene pésimas consecuencias en lo económico, y desastrosas en lo social. Los Gobiernos están para cumplir las funciones naturales del Estado, que son muy pocas: perseguir ladrones, sentenciar en juicios, vigilar las calles; y recaudar impuestos. Un Gobierno es estatista cuando se sale de ellas, no cumple en donde más se lo necesita y es muy gastador. Por ejemplo, todo los gobiernos que hemos tenido han derrochado dinero al crear empresas publicas como Agrobanco, Tans, Empresa Editora Nacional, Universidades, Colegios, Hospitales, Radios, Televisiòn, Museos, y eso explica porque no hay presupuesto ni siquiera para pagar una pensiòn digna a un jubilado con màs de 25 años en el sector público.

Los simpatizantes de izquierda dicen que el Estado se ocupa de “lo más importante”; pero no es así. Muy importante en la vida es el amor, y sin embargo no es función del Estado. Lo que sì nos cuesta creer que nuestros actuales políticos sigan propugnando un Estado de este tipo: a) Entrometido y “todista”, que descuida sus funciones esenciales e impide a las demás instituciones cumplir las suyas; b) Reglamentarista, que impiden la libre competencia, y junto con los impuestos excesivos, descapitalizan hasta un individuo que vive en los conos; y c) Paternalista con las familias, empresas, escuelas privadas, iglesias, etc. Carentes de autonomía, no pueden cumplir sus fines, sin ayuda del Estado.

El Estatismo no funciona por más unidad y pactos de gobernabilidad que haya entre los políticos. Y tampoco nos conviene que haya tantos pactos, porque entonces se ponen de acuerdo y arruinan el país con sus propuestas demagógicas. El Estatismo es un insulto a la inteligencia de los peruanos: los regalos del Estado al pueblo jamás le llegan ni le pueden llegar; pero sí a una minoría que vive muy cómodamente de los privilegios que le otorga ese mismo Estado, que los izquierdistas defienden con tanto ardor.

Para revertir esta situación se necesita un nuevo régimen político que nos devuelva la libertad a los ciudadanos, para realizar actividades productivas que Dios nos ha encomendado. Solo cuando entendamos que este es un derecho natural anterior al Estado, podremos así responsabilizarnos de aliviar los males económicos que venimos sufriendo.

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa.

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