blog | 18 febrero, 2017

Marchadores patéticos

ILE

Hasta que al fin los miembros del club más patético existente marcharon, dizque contra la corrupción.

Que bueno que lo hicieron, puesto que hasta ahora ni sus parasitarios acompañantes de la prensa y agitadores de izquierda han salido en su clásico tropel a arañarse la cara por la corrupción fuji-aprista.

Es que esta convocatoria de dizque “indignados” ha sido llamada por los mismos peones políticos que se han embadurnado las manos y las conciencias con la miasma que financió Odebrecht.

Es que prácticamente todos esos farsantes han estado directa o indirectamente ligados al escándalo de la corrupción más grande de la historia de Latinoamérica y hoy esos bufones líderes de lo políticamente “correcto” están en la mira de la justicia por hacer de la corrupción su estilo de vida.

Por eso muchos han llamado a esta «la marcha de la concha«.

Por supuesto que ha sido tan cómica, que lo único que causó fue la risotada de la mayoría ciudadana, que ya generó anticuerpos contra esta jauría de bufones que hoy conforman la clase política tradicional de este país.

Resulta realmente asqueroso alzar la bandera de la honestidad para señalar a los demás, que ridículos se ven trepados al pedestal de la moral

¿Quién los ha nombrado jueces de la moral?, ¿Qué autoridad tienen para llamar corruptos a otros, sobre todo a quienes piensan distinto?

Nadie y ninguna. Todos estos mequetrefes se creen reserva moral de la política y hasta de la sociedad, para ello cuentan con la anuencia de las redes y de los medios.

Pueden pontificar sin réplica sus tonterías que hacen pasar como grandes postulados de economía, seguridad, defensa, producción, gestión pública, educación, salud o política.

Es suficiente para que el populacho los convierta en sus cuasi dioses y eso es lo que se creen, alimentados de la ignorancia más que supina de la chusma.

Lo mejor que se puede hacer es hacerles recordar a estos ñaños que son una gran y absoluta nada y que su mundo intelectual no es más que un limbo tan colosal, como sus grandes embustes.

Ahora resulta que han armado una ridícula marcha – que apenas convocó a poco más de mil quinientas personas – solo porque sus ídolos de barro resultaron todos unos vulgares delincuentes.

Luego que se desgañotaron por ellos en las campañas anteriores, luego que marcharon con ellos, luego de haberles servido de vientre de alquiler, en pocas palabras luego de haber servido como sus oportunos adláteres “ad honorem” – supuestamente – y para colmo en plena marcha terminaron cogiéndose a patadas entre ellos, ja, ja, ja.

La susodicha marcha fue convocada por el sector más recalcitrante del antifujimorismo y es más que socarrón saber que los mismos apoyaron a Toledo para “enfrentar la podredumbre a la que llevó al país el fujimorismo”.

Resultó que su líder estaba peor de podrido que el fujimorismo, pero ahí no queda la cosa, debemos recordarles a estos recalcitrantes farsantes que fueron ellos los que llevaron a su cuco al poder en 1990.

Ellos veían a Mario Vargas Llosa como el diablo del liberalismo “hambreador”, como aquel que iba a aplicar el shock que destruiría al Perú y por eso votaron en masa por Fujimori.

Una década después salieron a arañarse hasta el paroxismo por “recuperar” la democracia, pero cuál democracia, si estos embusteros nunca creyeron en la democracia.

Todo el tiempo han aplaudido a sátrapas como Velasco y otros de repúblicas peor de bananeras que la nuestra, como la Cuba de los inefables hermanitos Castro y a la corrupta dictadura chavista de Venezuela.

Siempre defendieron sus intereses particulares y partidistas apuñalándose entre ellos, por eso es que decir desde la izquierda que la democracia es un bien a defender resulta tan absurdo como escucharle decir a una tenia que el parasitismo debe ser abolido.

Muchas preguntas quedan en el aire y deben ser respondidas de inmediato, por ejemplo ¿Quién o quienes financiaron las dos campañas de Ollanta Humala, a quien la izquierda lo acogió cual vientre de alquiler? ¿Quién financió el NO a la revocatoria de la incapaz ex alcaldesa de Lima Susana Villarán? ¿Quién pagó a los “artistas” en dicha campaña? ¿De dónde salió el dinero para pagar el inmenso sueldo del asesor del NO, el brasilero Favre?

En resumen, los patéticos marchantes «indignados por la corrupción» no son más que un sub grupo sin dignidad y sin catadura moral para convocar marchas contra este flagelo, propio de estados sobre dimensionados.

Resultó pues que una de las referentes y convocantes de este grotesco espectáculo es la ex empleada de Nadine Heredia y ex estrella infantil del humalismo, Verónika Mendoza que también está salpicada por los escándalos de la corrupción del último gobierno.

Hasta ahora no explica convincentemente por qué su letra aparece en las agendas de su ex empleadora, ni de donde salió el dinero de su campaña para el congreso del periodo 2011 – 2016, ¿Se puede ser más caradura?.

Por Richard O. Campos Villalobos, sociólogo y profesor de la Universidad César Vallejo. Reside en Chiclayo. Email: r_camposvill@hotmail.com

Entradas Recientes