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8 junio, 2007

Micro y pequeña empresa sinónimo de estatismo y pobreza [FOTOS]

Lima, Perú, 8 de junio de 2007.-En el Perú, la micro y pequeña empresa informal es sinónimo de  pobreza postergación y estatismo. En síntesis es una manifestación de sobrevivencia y no de progreso, como erróneamente consideran los gobiernos de turno, afirmó José Luis Tapia Rocha, director del Instituto de Libre Empresa, en el marco del Public Policy Pacific Rim Conference, en el que participó como ponente en el panel de Reforma Regulatoria con el tema “La Regulaciones a las Pequeñas Empresas y Lecciones Políticas en el Perú”.

En el evento realizado en Honolulu, Hawaii, EEUU dijo que el 98 por ciento de la población empresarial peruana son mypes integradas por cuatro personas como máximo, quienes se desempeñan como propietarios y a la vez trabajadores. El total de individuos involucrados en esta actividad productiva asciende a 5.8 millones.

José Luis Tapia, manifestó que este tipo de negocios, constituye el 60 por ciento del mercado laboral peruano en el que el 92 por ciento de la población económicamente activa depende de ello, lo que no significa de ninguna manera alternativa de solución, por el contrario, refleja un elevado índice de pobreza.

Es el caso del departamento de Huancavelica que tiene el cien por ciento de pobreza de la cual el 88 por ciento forma parte de este sector, mientras que en Lima, capital del Perú, del 61 por ciento de su población pobre el 33 por ciento labora en mypes, reveló Tapia Rocha, tras afirmar que el estatismo es la causa principal de este fenómeno.

Es por ello, afirmo, que el Instituto de Libre Empresa considera que el Perú requiere un cambio urgente de sistema político y no una reforma como ya es costumbre en los gobiernos de turno, porque estas medidas conllevan a prolongar la situación de pobreza de las micro y pequeñas empresas.

El sistema estatista da a los gobierno un ilimitado poder que permite un incremento de regulaciones e impuestos que afecta la economía y provoca automáticamente la expulsión de los pobres al sector informal, mientras que en un régimen de libre empresa con la derogatoria de las malas leyes se obtendría un descenso de precios y costos que oscilaría entre el 70 y 80 por ciento, subrayó.

Añadió, que mediante este sistema se incrementaría la capacidad adquisitiva, aumentaría el número de empresas formales y por ende la competencia empresarial, habría más oportunidades laborales y de inversiones, entre otros beneficios.

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