blog | 18 agosto, 2000

Minimizar el Tamaño del Estado

ILE

Como es de público conocimiento la provisión de servicios públicos por parte del Estado peruano es relativamente malo, caro e injusto. Los servicios de seguridad interna no han mejorado y la delincuencia organizada día a día comete robos a los negocios y hogares afectando la propiedad privada de los ciudadanos. En el ámbito de la salud pública existe desabastecimiento de medicinas, negligencia médica, y la atención en salud –que no es gratuita- no llega a todos. En la educación pública, la calidad es una de las bajas en Sudamérica con currículos educativas desactualizadas que forman alumnos memorísticos y los ponen en desventaja en el mercado laboral. Los programas sociales no focalizan adecuadamente los recursos a los sectores de extrema pobreza, es utilizada a menudo con fines políticos perjudicando a los verdaderos beneficiarios.

Una explicación aproximada del problema radica en que el Estado no tiene incentivos a ser buen administrador, debido a que los servicios que ofrece no están sometidos al examen de la oferta y demanda. Por ejemplo, los peruanos producen anualmente riqueza alrededor de US$ 52,000 millones, de los cuales un 18% (US$9 365 millones) se lo queda el Estado a través de impuestos. Como el Estado no compite y tiene asegurado ingresos, esto explica por qué de cada S/.1 recaudado; S/.0.60 se va en pagar burocracia, S/.0.10 en pagar sobreprecios y coimas y, sólo S/.0.30 sirve para proporcionar servicios básicos. ¿Por qué no devolver gran parte de esos US$ 9 365 millones al sector privado que por definición proporciona todo tipo de servicios al menor costo posible?

Los economistas de la Escuela Austriaca sostienen que ese dinero será mejor invertido por sus legítimos dueños (empresarios e individuos) por el motivo que, al encontrarse en el mercado, disponen de mejor conocimiento de precios y necesidades de la población, en cambio, los burócratas y funcionarios del gobierno administran el dinero ajeno desde sus escritorios tentados a menudo a ser deshonestos. Entonces la moraleja dice que achicando al gobierno disminuyes también los casos de corrupción.

Si aspiramos ser un país próspero con servicios públicos de alta calidad, es necesario redefinir el rol de Estado peruano. ¿Cuáles servicios deberían proporcionarnos el Estado y el sector privado? El único rol legítimo del Estado es brindar protección de los derechos individuales; seguridad externa e interna y administración de justicia. El resto de servicios lo debe proporcionar y financiar el sector privado con sus propios recursos. Estimamos que este tipo de Estado no debe costar más de 3.5% del PBI, unos US$1613 millones financiado sólo con la recaudación del IGV de 18%. Y los más importante, una vez devuelto al sector privado sus US$7 752 millones (14.5% del PBI), los empresarios y consumidores invertirán o consumirán en la economía lo que producirá una fuerte reactivación de la demanda y oferta de bienes y servicios.

En resumen, ¿qué beneficios se obtiene con un Estado de este tamaño?; (1) generar mayor riqueza, ya que no habría limitaciones a la empresa privada; (2) poseer la mejor educación y salud, ya que al no intervenir el Estado en esas actividades, la diversidad de intereses del sector privado permitirá el desarrollo de las capacidades de los individuos; (3) que una sociedad sea más solidaria, ya que al inhibirse el Estado de actuar como dispensador de alimentos, salud y educación, necesariamente aflorará la compasión y solidaridad de la mayoría de los individuos; (4) evitar que una sociedad sea más conflictiva, ya que al haber mayor reactivación en la economía habrá mayor posibilidad de obtener trabajo remunerado de acuerdo a las habilidades de cada quien, disminuyendo la delincuencia asociada a la falta de empleo y; (5) una sociedad con mejores valores, ya que el que quiera prosperar deberá trabajar honradamente cuidando su reputación.

Si logramos reducir al mínimo el Estado habremos iniciado la gran transformación económica jamás vista en la historia del Perú, producida por consumidores y empresarios.©

 

Por José Luis Tapia,  Director General del Instituto de Libre Empresa. www.josetapia.pe

Entradas Recientes