blog | 28 agosto, 2001

No impidan a Lucchetti generar riqueza

ILE

Usted puede estar de acuerdo conmigo que los atentados contra la vida, propiedad y libertad de una persona, deben ser condenados enérgicamente por una cuestión de principios morales. Lo sucedido entre los directivos de la empresa Lucchetti y el ex asesor presidencial no debe ser motivo para impedir que dicha empresa siga operando.

En una economia de mercado, las empresas tienen como función satisfacer necesidades y preferencias de la gente mediante bienes y servicios, considerada por Adam Smith como riqueza. Los consumidores son los que deciden, mediante sus compras, si una empresa debe continuar o no en el mercado. En el caso de Lucchetti, la gente continua comprando sus productos por que los considera beneficiosos, y prueba de ello es que sigue en el mercado desde 1996. Así la economía nos ha enseñado que con libertad y propiedad privada se puede producir bienes y servicios. En cambio, la historia ha registrado que miles de empresarios y trabajadores peruanos fueron empobrecidos, por que dictaduras y gobiernos socialistas iniciaron persecuciones, expropiaciones y nacionalizaciones de los negocios privados. El país entero perdió mucha riqueza por atentar contra la libertad y la propiedad privada. Otra característica del mercado es que todas las transacciones son pacíficas y justas, por que el empresario no arrebata el dinero al consumidor ni menos le pone una pistola en la cabeza, sino que emplea la persuación y la publicidad para destacar los beneficios de su producto. Cuando un agente externo, se interpone entre el empresario y el consumidor, para impedir una transacción pacífica, este hecho es considerado injusto.

Así, el Alcalde de Lima y su grupo de regidores quieren impedir que Lucchetti y sus consumidores, se lleven a cabo transacciones pacíficas, mediante una revocatoria de la licencia de funcionamiento de dicha empresa. Asimismo, pretenden expropiarle –al estilo de una dictadura – sus terrenos y destruir la fábrica valuada en cientos de millones de dólares para reubicarlo en otro lugar. Pero llama poderosamente la atención, que sea la autoridad municipal la que quiera destruir la fábrica, en un país donde no hace mucho tiempo, el gobierno central y municipal trataban infructuosamente de evitar la destrucción de torres eléctricas, edificios, carros, comisarias, maquinarias, etc., por la acción demencial terrorista.

La Municipalidad de Lima sostiene que desea proteger los Pantanos de Villa. Sin embargo, la empresa Lucchetti posee un certificado ISO 14001, que le permite operar sin afectar el entorno ambiental, lo cual desmintiría los resultados de los estudios de impacto ambiental, divulgado por voceros de la municipalidad. Además, debemos señalar que todas las actividades humanas son contaminantes por naturaleza, aunque no sería extraño que las carreteras, casas y fábricas aledañas en su conjunto sea una fuente de mayor contaminación que la propia fábrica de fideos. Por otro lado, el debate entre abogados de ambas partes se ha centrado en un análisis legalista, que pierde sentido si tomamos en cuenta las consecuencias económicas y morales cuando no se respeta la libertad y la propiedad privada.

La ciudadanía debe rechazar con firmeza esta decisión municipal. Si se quiere proteger eficazmente los Pantanos de Villa debe venderse, mediante una licitación pública, este hábitat natural, para que organizaciones ambientalistas o empresas privadas, puedan convertirlo en un centro ecoturístico cumpliendo los estándares del ISO 14001. De este modo, la Municipalidad de Lima no estará gastando decenas de miles de soles en el pago de dietas a regidores y honorarios a abogados para perseguir a una empresa privada que genera riqueza.©

 

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa. www.josetapia.pe

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