blog | 13 marzo, 2003

OMC, subsidios y otras mañas del estatismo

ILE

Todos andan horrorizados comentando como los subsidios empobrecen la agricultura de los paises pobres. Luego del fracaso de las negociaciones de la OMC en México, los estatistas no han encontrado mejor forma de distraer a la opinión pública que llamar “traidores” a quienes han sacado al Perú del Grupo de los 21. Y hasta han calificado de desleal al Perú por no seguir el juego del Brasil en su guerra comercial contra los EE.UU. Y proponen como siempre viejas medidas proteccionistas.

Los estatistas son muy buenos condenando la posición comercial estadounidense y europea, presentan impresionantes cifras y cuadros de despilfarro económico, pero nada dicen de los otros subsidios estatales que se dan. Si los estatistas fueran principistas primero deberían condenar con esa misma energía al Estado peruano por crear pobreza mediante impuestos excesivos y regulaciones paralizantes, y después por “subsidiar” a los pobres con miserables e indignos Vaso de Leche, Mi Vivienda, Techo Propio, A Trabajar Urbano, y las tarifas sociales en energía eléctrica y agua potable. Claro, ¿cómo se le puede pedir semejante razonamiento si no ven el carácter inmoral del estatismo que impide crear riqueza, y al mismo tiempo “redistribuye” la poca que logra generarse?. Ni siquiera se han percatado que nada de caridad tienen estos subsidios sociales a pesar de sus buenas intenciones, porque la caridad obligada no se puede llamar caridad. Y siempre que hay subsidios, son unos pocos los que logran beneficiarse de los ingentes recursos económicos que se extraen por la fuerza, a otros grupos de ciudadanos mediante impuestos. Una cosa es la caridad y otro son los subsidios, pero ambos son incompatibles.

Volviendo al tema de los subsidios agrícolas, cifras gubernamentales señalan que el 60% de nuestras importaciones de estos productos proceden de sudamérica. ¿Dónde está el gran daño que dicen que EE.UU. y Europa causan a nuestra agricultura?. Si usted es inteligente no se pelearía con sus grandes clientes. Bueno asi resulta lógico que el Perú no quiera pelearse con los paises ricos pues el 80% de nuestras exportaciones agrícolas entran sin aranceles tanto en Europa como en los EE.UU. Además, es increíble como algunos políticos estatistas siguen cayendo en el expediente fácil de echar la culpa a otros -preferentemente extranjeros- de nuestros propios fracasos. Si nuestra agricultura está sumergida en la pobreza no se debe a los subsidios agrícolas, ni a la OMC, ni al libre comercio, sino al intervencionismo estatal que ha hundido en la pobreza a toda esta actividad económica. Si a los estatistas no les falla la memoria, han sido justamente sus recomendaciones las que llevaron a expropiar tierras a sus legítimos dueños, imponer tasas y sobretasas proteccionistas, otorgar créditos subsidiados, financiar un banco agrario quebrado, y fragmentar la tierra en minifundios. ¿Qué tenemos ahora?. Agricultores más pobres que antes de la reforma agraria.

Ahora el estatismo esta utilizando otras mañas para engañar a la gente con falsos argumentos como el de la competencia “desleal” de los paises ricos. Claro está que lo que buscan es un mercado lleno de competidores comportándose como oligopolistas, sentados en una mesa negociando precios y consumando lealtades para dividirse el mercado en varias mitades. Por otro lado, los estatistas tienen el deber de demostrar si los bloques comerciales tipo Comunidad Andina o G-21, pueden revertir el hambre que hay en la subregión por que su plan de seguridad alimentaria ha fallado; ahora más del 50% de la población andina son más pobres e inseguros que antes en comprar alimentos.

Pero el más grande engaño de todos es afirmar que el arancel es bueno para “proteger” a todos los agricultores y por ende a la economía. La verdad es que lo aranceles ponen más caro los productos y afecta el nivel de vida de todos. Los consumidores y productores deben pagar más por lo mismo, y encima se le impide gozar de su derecho moral a  comprar y producir más barato bajo libre comercio. Si los estatistas logran entender que mientras más libre sea el comercio, trabajadores y empresarios verán incrementado sus oportunidades de ganancias, y beneficiados por la mayor riqueza creada.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE)

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