blog | 22 diciembre, 2014

Oportunidades de Negocios para Empresas y Think Tanks

ILE

Los empresarios peruanos andan muy preocupados con el entorno de sus negocios. Y no es para menos. The Economist Intelligence Unit, Heritage Foundation, y Banco Mundial han señalado la necesidad de fortalecer las instituciones para aumentar el flujo de inversiones y la confianza empresarial. Pero sus preocupaciones serán inútiles a menos que puedan sintonizar efectivamente con la sociedad civil.

Ellos saben de la debilidad de representación política de los partidos, que es básicamente cubierta por el activismo del tercer sector. Según reporte de noviembre de la Defensoría del Pueblo, 165 conflictos sociales están activos y 47 latentes. La renuncia del jefe de la Oficina de Gestión de Conflictos Sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros no hace más que confirmar dicha tendencia.

Sostengo que los CEOs deben diseñar estrategias fuera de mercado que estén alineados a la corporativa para hacer frente este fenómeno de una manera rentable y sostenible de manera que no los sorprendan con una crisis reputacional. Un componente estratégico sería realizar negocios con think tanks.

Los empresarios no saben pero hay una legión de think tanks que pueden transformar ese entorno hostil en amigable y blindar sus negocios para el largo plazo.

Son miles que están dispersos y son en su mayoría desconocidos. Por otro lado, estos emprendedores no saben cómo aterrizar sus ideas para hacer atractivo sus propuestas de negocio. Andan muy escasos de fondos y deben crear oportunidades para seguir con sus sueños de un mundo mejor.

Pero no todos los think tanks son útiles para los negocios. Hay aquellos que tienden a representar sus propuestas con ideales que son incompatibles con los negocios. Me refiero a los think tanks socialistas. Con ellos no puede haber ni diálogo ni negocio.

Sus valores son: intervencionismo económico, lucha de clase, anti-lucro, propiedad estatal, comunitarismo, solidaridad, sacrificio, centralismo, controlismo y gobierno autoritario. Lo que ofrecen es la asesoría para adaptar las agendas empresariales a la demandas de los marxistas culturales de la Escuela de Frankfurt vestidos de estándares ambientales, laborales, de género, e indigenistas.

En cambio, los think tanks liberal-capitalistas tienen espacio en el mundo de los negocios. Ellos piensan que la batalla por hacer más libre al mundo no está solamente en la política. Sus valores son: individualismo, racionalidad, productividad, honestidad, justicia, independencia, libre empresa, mercado libre, propiedad privada y gobierno limitado. Sus valores son tan consustanciales a los negocios que los harían crecer rápidamente basados en la eficiencia, creatividad e innovación.

La profesora Janee Woiceshyne ha demostrado en su paper “A model for ethical decision making in business” que los valores liberal-capitalistas son tomados en cuenta en las decisiones estratégicas de los CEOs de las principales empresas petroleras en Calgary, Canadá.

Por su parte, el gurú del management, Gary Hamel en su libro “Lo que ahora importa” afirma que es hora que las empresas se deshagan de los actuales modelos de negocios jerárquicos, autoritarios, burocráticos, controlistas, y anti democráticos, si quieren adaptarse al entorno turbulento. Lo que está proponiendo es un cambio de ideología gerencial de los CEOs.

Y el estratega económico Umair Haque en su libro “El nuevo manifiesto capitalista” señala que uno de los pilares de las empresas exitosas del siglo XXI es pasar de la estrategia a la filosofía capitalista.

Ejemplos exitosos en esta línea son Industrias Morning Star, Koch Industries y su aplicación del sistema de autogestión y misiones individuales (individualismo), Google y Dana Corporation y sus valores creativos (libertad individual), Whole Food Market y su filosofía del capitalismo consciente, el banco BTT y la aplicación del egoísmo racional, Matushita Electric y el conocimiento disperso, y Nucor Corporation  y la desburocratización. Estos son empresas altamente rentables en el promedio de la industria donde compiten.

¿De qué manera pueden servir los think tanks a los negocios? Primero, descubrir la oportunidad o necesidad empresarial. Segundo, diseñar productos. Y tercero, aprender a vender servicios.

Por ejemplo, una oportunidad sería vender servicios de alineamiento de objetivos de los trabajadores con los de la empresa usando valores capitalistas de los CEOs. Otro negocio es diseñar un método de desburocratización para bajarle el impuesto de gestión de tipo centralizado.

Uno tercero sería rediseñar su visión, misión y cultura empresarial insertando valores capitalista-liberal. Cuarto, diseñar e implementar think tanks creativos al interior y fuera de la empresa. Quinto, diseñar estrategias de implementación de sistemas de innovación.

Sexto, rediseñar programas de responsabilidad social dentro y fuera de la organización. Séptimo, ofrecer servicios de elaboración de estrategias de marca personal para los trabajadores. Octavo, proporcionar servicios de inteligencia política para darle coherencia entre estrategia y estructura, recursos humanos, cultura, y liderazgo.

Estos serían algunos negocios en mente. Pero hay que resaltar que las empresas y los think tanks no van a sacrificar el objeto para los cuales fueron creados. Además, son evidentes los beneficios para una sociedad abierta el contar con estas instituciones capitalistas fortalecidas.

Sin embargo, no se intenta aquí recomendar la sustitución de los políticos en su labor de intermediación, sino que mientras haya un vacío institucional las empresas y think tanks pueden ir recomponiendo fragmentos de la institucionalidad para hacer viable un entorno de negocios saludable.

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