blog | 29 noviembre, 2001

Políticas de Mercado y Perspectiva Económica del Perú

ILE

La etapa de mayor crecimiento económico del Perú ha sido durante el período de 1993-1997. Fueron las políticas de mercado las que promovieron aumentos sostenidos de la inversión privada, con indicadores económicos y sociales que muestran un mejoramiento del estándar de vida de los peruanos.

Pero muchos tienen una fuerte creencia que tales políticas se han implementado dentro de un gobierno liberal, lo que hace aún más difícil continuar con su implementación en la actual coyuntura política y económica.

Desde la asunción del nuevo gobierno, en julio de 2001, la claridad del rumbo económico del país no ha sido precisamente una de sus mejores cartas. A pesar de las reiteradas recomendaciones de diversos analistas económicos, el gobierno ha olvidado de aplicar el esperado shock de confianza.

Esta debería consistir en la profundización de las políticas de mercado microeconómicas para atraer inversión privada en actividades económicas específicas como son la agricultura, el turismo, y la pesca. Como era de esperarse, ante esta incertidumbre, muchos agentes se preguntan:»¿qué tipo de política comercial, arancelaria,  y tributaria tenemos en la actualidad?».

Así, todos coincidimos que las reformas estructurales de mercado son una necesidad económica impostergable. Sin embargo, somos una minoría la que propone atraer más inversión privada mediante una modernización del estado, que tenga como objetivo principal trasladar muchas de sus actuales funciones al sector empresarial.

Nos preocupa que desde antes que asumiera el poder el actual gobierno, las presiones políticas por mayor gasto público hayan aumentado significativamente.

En la actualidad se corre el peligro de no financiar el 3% de déficit fiscal, mas aún si consideramos que por el momento no hay signos de reactivación económica, lo que hace improbable que la recaudación fiscal mejore hasta por lo menos el segundo semestre del 2002.

De otro lado, los cálculos de crecimiento económico estimados por empresas y bancos de inversión para el próximo año oscilan entre 3% y 4%, temiéndose que el crecimiento real a sentir por los peruanos sería de sólo 0.2%, considerando la extrapolación del impacto del proyecto minero Antamina y del rebote estadístico de comienzos de 2001.

Es en este escenario poco optimista, que hay fuertes dudas que la meta trazada de 1.9% de déficit fiscal se vaya cumplir según lo señalado en el proyecto de carta de intención al Fondo Monetario Internacional. Más bien, los vaticinios de los expertos aseguran que el déficit sería no menor del 2.3%.

Por ello consideramos que la actual política económica necesita un rumbo claro, una definición ideológica antes que un programa económico financiado. No basta con las varias ocasiones en que el Presidente Alejandro Toledo ha definido su simpatía por la opción de la tercera vía, un liberalismo preocupado por los temas sociales.

Ni menos somos partícipes del optimismo de aquellos que dan por sentado que las políticas de mercado son las que finalmente prevalecerá, más aún si consideramos que muchos de los actuales ministros del gabinete de Toledo, no comparten el sesgo ideológico del actual Ministro de Economía Pedro Pablo Kuczinsky y del Primer Ministro Roberto Dañino, conocidos en los medios financieros internacionales como liberales.

Más bien, alertamos a quienes defienden las políticas de mercado a no perder de vista lo que ocurre en el Congreso peruano. Todo indica que hay una fuerte corriente socialista contra cualquier medida de tipo liberal que haya sido promulgada por el actual gobierno y el régimen de Fujimori.

Nos referimos a las siguientes iniciativas legislativas: restablecimiento de la estabilidad laboral, desconocimiento de los contratos de estabilidad tributaria, control de las tarifas de los servicios públicos y de las tasas de interés, revisión de los contratos de privatización, entre las principales.

Asimismo, algunos partidos de la oposición han encontrado espacio a sus propuestas populistas que presionan por la creación de un Banco Agrario estatal, por la reposición a ex-empleados públicos despedidos por el proceso de privatización, y por la concertación económica entre el estado, empresarios y trabajadores.

Lo que se necesita es una fuerte convicción ideológica de los cuadros políticos, directivos y técnicos del gobierno para implementar un régimen liberal, apoyados simultáneamente por instituciones «free market» de la sociedad civil, de tal manera que expliquen a la opinión pública por qué se debe continuar con las políticas de mercado, precisando que el gobierno de Alberto Fujimori no ha sido liberal, sino más bien fue un gobierno dictatorial en lo político y mercantilista en lo económico.

Sin una clara definición por el liberalismo, es difícil que un sector dentro del Gobierno de Toledo tenga la convicción moral y económica como para continuar con las esperadas políticas de mercado.

Por José Luis Tapia, Director de ILE. www.josetapia.pe

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