blog | 3 marzo, 2017

Presionan por mayor inflación

ILE

Ya se escuchan voces pidiendo la renuncia del Ministro de Economia Thorne.

Lo acusan de frenar la economía como lo hizo Luis Valdiviezo en el 2009

Dicen que la actual política contractiva no es conveniente, lo que se requiere son mayores inversiones estatales.

Que los ajustes en el gasto fiscal ordenados desde el MEF están paralizando la economía.

Piden en su lugar un Ministro que comulgue con mayor gasto fiscal, expansión monetaria y sea tolerante con la inflación.

La receta keynesiana sería un gol para el gobierno con una caída de la popularidad al 30%.

Se vislumbraría un fortalecimiento de las inversiones estatales, impulsaría el crecimiento económico y elevaría el empleo.

Con un panorama así tan optimista nadie se opondría a un poquito de inflación.

Es que la receta de mayor gasto público no es solo ya conocida por sus efectos devastadores sino que los fundamentos macroeconómicos dejarían de ser el modelo.

Relativizando la meta del déficit fiscal del 0% se puede tolerar que miles de millones no tengan financiamiento por impuestos.

Por propia voluntad del BCRP se va negar a prestarle al MEF por lo que recurrirá a mayor endeudamiento externo. Es decir, mayores impuestos diferidos que tendremos que pagar.

Es preciso indicar que la inflación esperada es un robo generalizado que lo realiza el estado a los bolsillos de los ciudadanos.

Lo que esconde el gobierno es su presión sobre el BCRP para que imprima más billetes por encima de las necesidades del mercado.

Estas necesidades no son ya el referente sino es la decisión política de lograr mayor popularidad.

Cuando la decisión política se superpone a la economía, trae desequilibrios microeconómicos entre ellos la inflación en la canasta familiar.

Si bien el freno del gasto estatal del Ministro Thorne tiene costos políticos de corto plazo, este debe compensado con decisiones políticas más decididas en su lucha contra la corrupción e inseguridad.

Recurrir a mayor gasto público es una maña política sin imaginación, es un socialismo encubierto que destruye la moneda, el poder adquisitivo y la confianza en el gobierno.

Recordar la inflación trae muy malos recuerdos.

El gobierno no debe dejarse presionar por el facilismo del gasto y debe ver que el ahorro asegura una economía sólida para el 2018.

Cambien de Ministro si quieren, pero no los fundamentos macroeconómicos que da estabilidad a los precios.

La inflación que viene por presiones políticas expansionistas no es recomendable para un gobierno con una tendencia de llegar al 20% de popularidad en un par de meses.

Por José Luis Tapia Rocha, Presidente Ejecutivo de ILE, economista y profesor de Facultad de Negocios

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