blog | 14 octubre, 2002

Privatización del Pronaa

ILE

Hace un par de semanas nadie pensaba lo podrido que estaba el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa). Todos los gobiernos incluído este han utilizado como botin político el dinero que estaba destinado a los pobres. Creo que ya las evidencias han convencido a la opinión pública que debe hacerse un cambio radical.

Algunos políticos dicen que el Pronaa debe ser transferido a los gobiernos regionales. Otros hablan de supervigilar la labor social con mecanismos de control y responsabilidad penal. Pero todos ellos no hacen más que poner un parche al gran problema de los incentivos que hay en toda elección gubernamental.

Los políticos se sienten poderosos cuando ofrecen de todo en su campaña electoral. El Pronaa es una agencia de empleos con que pagan los favores a aquellos quienes apoyan a los candidatos del gobierno de turno. Pero que pasaría si le quitamos esa arma a los poderosos caballeros de la política. Pues, serán unos castrados del poder y no tendrán más remedio que ofrecer otras cosas de su bolsillo. Lo cierto es que se harían un gran favor si se dieran cuenta quienes son realmente lo que lo apoyan, sin ningún interés por algún empleo que sus simpatizantes esperan recibir. A lo mejor se quedarán sin caudal electoral. Bien por nuestros bolsillos. Ya no tendremos más escándalos con vedettes en agasajos por el dia del padre que financiar con nuestros impuestos.

El problema no acaba con que sea reemplazado al Jefe del Pronaa. Ni la Ministra de la Mujer y Desarrollo puede solucionar este problema. Aquí hay que cambiar de sistema de gestión. En lugar que la burocracia pública sea la que administre los recursos de todos nosotros con criterios políticos inevitables, debemos considerar la opción de trasladar esta responsabilidad al sector privado no lucrativo. Por ejemplo, mediante una licitación internacional  se puede convocar a importantes instituciones como el Rotary Club Internacional, Caritas, Adra, e instituciones y fundaciones de la sociedad con credibilidad en el sector. Bastará con concesionar al sector privado mediante contrato-meta para mejorar la eficiencia de los recursos públicos.

Pero esta es una parte transitoria de la solución. Como habíamos en esta columna la reforma estructural pendiente erá la abolición de toda ayuda social sea Foncodes, Pronaa, Pronamach, Cooperación Popular, etc. Esta debe pasar a manos de instituciones y organizaciones privadas.

La supuesta moral que habría detrás de esta ayuda está sustentada en unos pseudo derechos a la comida, trabajo, y educación que proviene de la doctrina del Estado Welfare. Creemos que la ayuda social podría tener un contenido moral cuando se restituya la propiedad privada de las rentas de aquellas personas que voluntariamente ayudan a instituciones filantrópicas compensándolos con la deducción del pago de impuestos.

El que diga que la iniciativa privada es pequeña frente a las necesidades y la pobreza, pretende desconocer la magnitud solidaria de los individuos. Más allá de la fé equivocada de algunos representantes del oficialismo y la oposición sobre el verdadero papel del gobierno en esta materia, el presidente Toledo debe «instruir» a sus ministros directivas que permitan ejecutar políticas que favorezcan la empresarialidad social que permita atender efizcamente la pobreza con más creación y distribución voluntaria de la riqueza, a través de la libre iniciativa privada.©

Por José Luis Tapia, Director de ILE.

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