blog | 20 Julio, 2017

Reacción contra el socialismo

ILE

Ver médicos en la Plaza de Armas siendo gaseados con bombas lacrimógenas, leer que las ex Procuradoras Príncipe y Ampuero han sido despedidas por investigar a fondo a Odebrecht, y observar masiva protesta de maestros en Lambayeque declarándose en huelga, es lo que hoy padecemos de una violenta reacción contra el socialismo.

Hoy tenemos un socialismo mezclado con “neo” liberalismo estilo PPK como un intento de mezclar mercado con estatismo. Su propuesta se basa en un supuesto falso: “que como el mercado es bueno para la producción, y el estatismo para la distribución, lo mejor es una combinación”. Rima absolutamente falsa. Aquí tres simples pero grandes verdades:

La primera es que el socialismo no es bueno para la distribución. Pero sí para los de “saco y corbata” a quienes se les beneficia con privilegios. Por ejemplo, el gobierno de PPK quiere que Odebrecht pague una “irrisoria” reparación civil de USD 60 millones según la ex procuradora Ampuero.

La segunda es que el capitalismo de libre empresa si es bueno para la distribución. Cada agente económico durante la creación de riqueza recibe jornales, salarios o sueldos. El empresario capitalista cobra último si es que hay utilidades. Por eso el capitalismo es bueno para quienes aún son pobres: es su única oportunidad para dejar de serlo. Por ejemplo, lo que fue una pequeña tienda en el Óvalo Gutierrez en 1981 es hoy la cadena de supermercados Wong y Metro.

La última es que todo injerto estatista es muy malo para la producción. Porque quiebra los lazos entre inversión e ingresos. Y al desalentar los negocios, los pobres no encuentran empleos. Por ejemplo, cuando el Estado crea colegios, universidades y hospitales, ni el gobierno ni la empresa privada pueden pagar decentemente a maestros y médicos.

El socialismo sólo es un estatismo de apariencia más “fina” que se distingue por su modo de operar. No usan los controles antiguos pero sí fuertes regulaciones a través de Osinerg, Ositran, Sunass y Osiptel. No reducen los gastos del Estado, sino que aumentan sus ingresos. Lo que cambian son ciertos instrumentos, pero no la esencia.

Por el contrario, los liberales proponen mejores sueldos y salarios para los maestros, médicos y demás profesiones limitando al Estado sólo a velar por la seguridad y justicia. En lo económico, proponen cero corrupción con mercados libres sin regulaciones. ¿Ahora se da cuenta que el socialismo no funciona?.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE, economista y profesor de negocios

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