blog | 1 febrero, 2018

Receten medicamentos a las autoridades

ILE

José Luis Tapia, Director de ILE.

Las autoridades del estado están completamente desorientadas por la compra de InRetail a Quicorp de las cadenas MiFarma, Arcángel, BTL y Fasa. La Defensoría propone una agencia supervisora de precios de medicamentos.

La Primera Ministra Araoz va enviar un proyecto de ley de control previo de fusiones y adquisiciones. Los Congresistas de FP y PPK ofrecen crear un fondo estatal para comprar medicamentos genéricos y establecer una autoridad única de fármacos.

¿Y por qué reaccionan tan nerviosos? Piensan como el público que los precios de los medicamentos van a subir.

Por lo pronto, el gerente de InRetail ha salido a aclarar que su estrategia no es subir precios sino aumentar la cobertura con precios económicos.

Claro que nadie le cree.

Porque si nos remontamos hace dos años, Indecopi determinó que hubo práctica colusoria horizontal para subir precios entre 5% y 10% de 36 medicamentos en las cadenas de Arcangel, Fasa, Eckerd, Mifarma y Norfarma en los años 2008-2009.

Como señalaba, las autoridades estatales están pérdidas por que no establecen que InRetail compró esa cadena debido que se encuentra en un mercado distorsionado por la hiperactividad estatal.

Para comenzar, Digemid es un estorbo al mercado libre; registra e inscribe medicamentos, controla documentación, analiza el producto terminado, y supervisa posteriormente su salida al mercado elevando los costos de fabricación de los medicamentos.

En segundo lugar, el estado a través del Minsa y Essalud compra el 50% de los medicamentos del mercado con precios sobrevaluados por corrupción entre funcionarios y laboratorios.

Tercero, el estado pone barreras de entrada con la ley de patentes del Indecopi fomentando tremendas utilidades a los laboratorios farmacéuticos, cuyo poder económico corrompe a los médicos para inducir al paciente a comprar medicinas de marca y no genéricas.

Cuarto, el Estado otorga el privilegio al Colegio Médico de ser la única entidad que puede admitir y sancionar a estos malos médicos.

Quinto, cobra impuesto a las utilidades de casi 30% lo que incentiva a las farmacéuticas a aplicar precios de transferencia.

Y sexto, solo 124 medicamentos son exonerados de aranceles e IGV limitando la importación otros y populares como el Dolocordralan, Apronax y Fosamax.

Si estas distorsiones de mercado no las ven las autoridades es porque están distraídas. Dejar las recetas estatales a un lado, es necesario para no seguir afectando el mercado de los medicamentos.

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